Empresas y finanzas

Balenciaga, acusada de apropiación cultural y racismo por vender pantalones caídos con boxer cosidos por 1.200 dólares

  • Popularizados por el Hip-Hop y los jóvenes negros en los 90
  • Solo 4 de casi 70 diseñadores y directivos de alta costura son negros
El pantalón de la polémica. Foto: Balenciaga

Las denuncias sobre apropiación cultural en el mundo de la moda son cada vez más frecuentes gracias al altavoz que suponen las redes sociales y a una sociedad más concienciada. La moda es arte en sí mismo y en su ADN está inspirarse de lo que le rodea para crear nuevas piezas. Sin embargo, muchas culturas entienden esa inspiración como un robo de su propia identidad y su historia. Numerosas marcas, entre ellas Gucci, Carolina Herrera o Zara, se han visto salpicadas por escáldalos relacionados con la apropiación cultural. La última en sumarse a la lista ha sido Balenciaga, acusada de racismo por vender por 1.200 dólares unos pantalones de chándal con bóxer cosidos que imitan el estilo sagging (caído en inglés), popularizado originalmente por el Hip-Hop y los jóvenes negros en la década de los 90.

Todo fan de la serie The Wire recordará a sus protagonistas con estos característicos pantalones caídos. Aunque no se sabe con total seguridad, se dice que su origen se encuentra en el sistema penitenciario estadounidenses. Los uniformes de los presos eran varias tallas más grande y, además, no se les entregaba ningún cinturón, en un intento por evitar que se suicidasen en sus celdas. A consecuencia de esto, los presos llevaban los pantalones caídos, enseñando el calzoncillo. Al salir de prisión, muchos seguían llevando los pantalones de esta manera y terminaron por convertirse en un elemento cultural. 

Desde entonces, este estilo de pantalones ha sido prohibido en varios condados, como Ocala (Florida), Wildwood (Nueva Jersey) y Shreveport (Luisiana), dando lugar a prácticas discriminatorias. En este último condado, por ejemplo, Anthony Childs, un hombre negro de 31 años, murió durante un enfrentamiento con un agente de policía que quería detenerlo por llevar los pantalones caídos y enseñando el calzoncillo. Según Fortune, la muerte se consideró un suicidio. Poco después, la ley que prohibía los pantalones estilo sagging fue derogada. 

Las redes sociales no han tardado en reaccionar ante el uso que ha hecho Balenciaga, propiedad del gigante francés del lujo Kering, de un elemento por el cual los jóvenes negros "han sido vilipendiados, discriminados y asesinados", señalaba un usuario en TikTok y recoge Business Insider.  Según Teresa Sádaba, directora de ISEM Fashion Business School, para Fashion & Business Reporte, el problema reside en que esta apropiación cultural puede ser una ofensa, refuerza estereotipos y, en muchos casos, simplifica en exceso la esencia de una cultura, además de tener consecuencias económicas para la misma.

No aprende de sus errores

La industria de la moda y el lujo parece no aprender de sus errores, pues existen numerosos ejemplos, algunos de ellos muy recientes, de grandes firmas que han sido acusadas de insensibilidad racial.

La nueva temporada colección de Balenciaga ha sufrido criticas por los polémicos pantalones sagging ya mencionados y por un bolso, de unos 2.090 dólares, sumamente parecido a un complemento habitual en muchos hogares de inmigrantes africanos en Reino Unido, según Fortune

Junto a la apropiación cultural de Balenciaga, destaca la de Gucci, que tuvo que disculparse tras lanzar turbantes sijs de 790 dólares. Por su parte, Prada o Marc Jacobs han tenido que hacer frente a críticas por el diseño de un producto o la estética de un desfile. También Isabel Marant, que incluso llegó a recibir una carta de la ministra de Cultura mexicana, Alejandra Frausto Guerrero, en la cual acusaba a la diseñadora francesa de emplear sin consentimiento motivos tradicionales del patrimonio cultural de los nativos mexicanos y de lucrarse con su trabajo.

A pesar de que tras las protestas del Black Lives Matter de 2020 la industria de la moda se propuso ser más inclusiva, solo cuatro de los casi 70 diseñadores y directivos de alta costura son negros, según el informe que publicó The New York Times en marzo de 2021.

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