Empresas y finanzas

Más allá del contenedor verde: ¿qué hago con mi móvil viejo?

  • El reciclaje de estos residuos es fundamental para impulsar la economía circular
Imagen: iStock.
Madrid

La telefonía digital llegó a España el 25 de julio de 1995. En estas dos décadas y media -sobre todo a partir de 2007, con el inicio de la era smartphone-, nos ha dado tiempo a cambiar bastantes veces de móvil. Casi todos tenemos algún terminal viejo en casa, por si las moscas, pero la mayoría de nosotros les dice adiós cada dos años, aproximadamente. Si tenemos en cuenta que el año pasado había en España más de 54 millones de líneas móviles, veremos que el destino de todos esos dispositivos que desechamos puede suponer un problema.

Cada año en España se ponen en el mercado más de medio millón de toneladas de aparatos eléctricos y electrónicos, por lo que al menos 225.000 toneladas de residuos deben ser gestionados correctamente. Los smartphones son solo una muestra de un conjunto que abarca todo tipo de aparatos presentes en nuestro día a día, como cepillos de dientes eléctricos, secadores de pelo, tabletas, lavadoras, teléfonos, frigoríficos o planchas. Cuando se dejan de utilizar, se convierten en RAEE, es decir, residuos de aparatos eléctricos y electrónicos.

No solo los hogares generan RAEE; las empresas también van deshaciéndose de ordenadores, impresoras u objetos voluminosos, como máquinas tragaperras y murales de frío de supermercados. Hoy en día el grado de concienciación ciudadana es grande y resulta raro ver electrodomésticos, por ejemplo, en los contenedores a pie de calle, donde todavía sí pueden encontrarse, desafortunadamente, colchones usados, otro tipo de residuo que plantea problemas específicos.

¿Por qué es importante ocuparse bien de estos RAEE? En primer lugar, porque al reutilizar estos recursos desechados contribuimos a la economía circular, que implica compartir, alquilar, reutilizar, reparar, renovar y reciclar materiales y productos existentes todas las veces que sea posible para crear un valor añadido. La circularidad es, de hecho, una palanca "decisiva" para lograr la neutralidad climática de aquí a 2050, según la Comisión Europea: en marzo de 2020, la Comisión presentó un nuevo Plan de Acción para la Economía Circular, que prioriza la reducción de los RAEE y establece medidas más estrictas para impulsar su reciclaje.

En 2018, se recogió el 55% de los RAEE en la Unión Europea. Un porcentaje en ascenso, pero lejos del 85% establecido para 2019

Gestionar adecuadamente los residuos electrónicos es, asimismo, indispensable, porque estos aparatos pueden contener sustancias peligrosas, como cadmio, mercurio, plomo, arsénico, fósforo, etc., que pueden dañar el medio ambiente y perjudicar la salud si no reciben un tratamiento correcto.

Para llevar a cabo una gestión óptima de este tipo de residuos, Fundación Repsol e Ilunion se han unido para crear Reclycing4all, una empresa especializada en el reciclaje industrial a gran escala de RAEE. "Los RAEE son el tipo de residuo que más crece año a año. Se estima un crecimiento anual en torno a 2 millones de toneladas, lo que quiere decir que en 2030 tendríamos un volumen de RAEE generados en ese año de más de 74 millones de toneladas. Estamos hablando de un gran problema porque solo un 20% se está gestionando de manera adecuada a nivel mundial", señala Pedro Antonio Martín, director general de Ilunion Reciclados. "En España, cada ciudadano produce una media de 12,5 kg de RAEE al año, ligeramente por debajo de la media europea".

La nueva empresa creada por Fundación Repsol e Ilunion retira los RAEE y los clasifica en sus centros de almacenamiento temporal; desde allí, los traslada a sus plantas de tratamiento para reciclarlos en sus dos plantas de La Bañeza (León) y Campo Real (Madrid), para su posterior reutilización y valorización.

"En nuestras plantas en 2020 llegamos a tratar 14.500 toneladas de residuo, de las cuales el 90% fueron reaprovechadas, se volvieron a poner a disposición de la sociedad en forma de nuevos recursos. El 90% de todo el peso que nos entra acaba reciclándose y volviendo a tener una segunda vida", señala Martín. Además, se contempla a futuro la posibilidad de extender el reciclaje de placas y paneles solares fotovoltaicos cuyo crecimiento será exponencial en el marco de la transición energética en curso.

Además de su claro impacto medioambiental positivo, Recycling4all tiene una dimensión social, ya que de sus 160 empleados más de 100 son personas con algún tipo de discapacidad. "Reclycling4all cumple claramente los tres ejes que nosotros buscamos en un proyecto: impacto económico, medioambiental y social", añade desde Fundación Repsol Ane de Ariño, Senior Investment Manager de Repsol Impacto Social.

Los datos disponibles apuntan a que cada vez gestionamos mejor estos residuos, pero aún queda bastante por hacer. Según el Instituto de las Naciones Unidas para Formación Profesional e Investigaciones (Unitar, por sus siglas en inglés), en 2018 se recogió el 55% de los RAEE en la Unión Europea. El porcentaje ha ido en ascenso, pero aún queda lejos del 85% que las regulaciones comunitarias establecen como obligatorio a partir de 2019.

Por ello, es imprescindible el esfuerzo concertado de ciudadanos, Administraciones y empresas para incrementar dicha cuota y mejorar el reaprovechamiento de materiales que pueden tener aún múltiples vidas.

Los colchones, grandes olvidados

En apariencia, un colchón solo presenta la dificultad de su volumen, lo que sin duda contribuye a que a veces, su recorrido acabe junto al cubo de basura convencional. Sin embargo, los colchones contienen materiales que se pueden reciclar. Generalmente, los muelles se funden para convertirse en productos de hierro ligero, el relleno de poliéster va a parar a la industria del prensado de fibras y las telas se reutilizan para producir energía.

Sin embargo, el componente fundamental, la espuma de poliuretano, tiene un tratamiento más complejo. Por ello, grandes empresas como Repsol están apostando por la innovación para dar una solución a la gestión de este tipo de plásticos: la compañía ha destinado 12 millones de euros a la construcción, en su Complejo Industrial de Puertollano, de la primera planta de reciclado químico de espuma de poliuretano de España. La instalación podrá tratar unas 2.000 toneladas de estos residuos al año -el equivalente a 200.000 colchones- y se espera que empiece a funcionar a finales de 2022.

Inversiones como las citadas y una mayor implicación del sector privado son, sin duda, pasos importantes en el camino hacia una economía más circular. Pero el éxito completo pasa también por un cambio en nuestros hábitos que permita prolongar la utilidad de los recursos: a veces, bastaría con pensar si realmente hay que tirar la tostadora o si alguien podría dar una segunda vida a nuestro viejo portátil... y, por supuesto, con separar correctamente los residuos para que nada acabe fuera de lugar.

comentarios0WhatsAppWhatsAppFacebookFacebookTwitterTwitterLinkedinlinkedin