Empresas y finanzas

El auge de la ropa de segunda mano amenaza los beneficios del 'fast fashion'

  • Duplicará el tamaño actual del mercado de 'fast fashion' en 2030
  • Ese año, la segunda mano alcanzará los 71.000 millones de euros
Foto: Reuters

Atrás quedó el estigma asociado a la ropa de segunda mano. Desde la joven activista sueca Greta Thunberg hasta Anna Wintour, la editora de la revista de moda más influyente del mundo, son muchas las voces que  llevan años reclamando un cambio de rumbo en el mundo de la moda hacia un consumo más responsable. La sociedad, consciente del impacto de sus decisiones y la amenaza de la crisis climática, ha recogido este potente mensaje, impulsando una revolución que llevará al sector de la ropa de segunda mano a duplicar el tamaño actual del mercado de fast fashion en 2030, según el informe elaborado por la compañía ThredUp, la tienda online de ropa de segunda mano, y GlobalData. 

La industria de la moda es la segunda más contaminante del mundo, solo por detrás del sector del transporte aéreo. Antes de la pandemia, cada año movía cerca de 2.200 millones de euros en el mundo y empleaba a aproximadamente 75 millones de personas, la mayoría de ellas mujeres.

Al mismo tiempo, la industria textil producía más gases de efecto invernadero que Francia, Alemania y el Reino Unido juntos en 2018, con un total de 2.100 millones de toneladas de emisiones de CO2, aproximadamente el 4% del total de las emisiones mundiales, de acuerdo con las estimaciones recogidas en el informe Fashion on Climate de la consultora McKinsey & Company y la organización de defensa de la sostenibilidad Global Fashion Agenda. Una tendencia que, de no tomarse medidas significativas, podría aumentar hasta los 2.700 millones de toneladas al año en 2030. 

Capacidad para cambiar la industria

Por suerte para el planeta, parece que el sector de la ropa de segunda mano tiene capacidad para cambiar la industria de la moda. Tal y como ha constatado ThredUp, el mercado de la reventa está creciendo a un ritmo 11 veces superior al del comercio minorista tradicional y debería alcanzar los 84.000 millones de dólares (casi 71.000 millones de euros al cambio actual) en 2030, mientras que prevé que el valor del fast fashion no supere los 40.000 millones de dólares (unos 34.000 millones de euros). En 2019, este mercado valía 36.000 millones de dólares (más de 30.000 millones de euros).

Un potencial que incluso sitúa al mercado de segunda mano por delante de la moda sostenible. Una tendencia que se ha incrementado con la aparición de más sitios para monetizar el armario, como Vestiare Collective, Vinted, Poshmark o Depop, y como consecuencia de la pandemia. Según ThredUp, alrededor de 118 millones de nuevos consumidores han comprado o vendido una prenda de segunda mano en 2021, en comparación con los 36,2 millones de consumidores primerizos de 2020.

La desafección de los millennials y la Generación Z hacia la moda sostenible puede deberse a los precios. Sin embargo, parece que el principal motivo es el greenwashing (lavado verde) y el mal uso que hacen determinadas marcas del término "moda sostenible". Además, según el mismo informe, el 42% de los consumidores de estas generaciones planea gastar más en ropa de segunda mano en el futuro por considerarla más sostenible, inclusiva y transparente que la comercializada de manera sostenible.

A pesar de esto, parece que la industria de la moda en su conjunto va por el buen camino. Según se desprende del informe, el mercado de ropa de segunda mano seguirá creciendo al tiempo que el fast fashion ralentiza su crecimiento.

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