Empresas y finanzas

El señor de las aerolíneas: David Neeleman o cómo ir más allá de las ideas preconcebidas

  • Fundador de Morris Air, WestJet, JetBlue Airways, Azul Brazilian Airlines y Breeze
  • Su filosofía está basada en el binomio del bajo coste y el buen servicio al cliente
David Neeleman. Imagen: Reuters

Si hay algo que no aguanta David Neeleman son las ideas preconcebidas. Frases como por ejemplo: "Si esa fuera una buena idea, la gente ya lo habría hecho", o, "no es tan simple" son algunas de las que este empresario destierra totalmente a la hora de trabajar. Para Neeleman, nacido en Brasil, todo es posible y nunca hay que ponerse límites. De ahí viene gran parte de su éxito.

Neeleman es, posiblemente, uno de los grandes empresarios o emprendedores del sector de las aerolíneas. Fundador de cinco empresas-Morris Air, WestJet, JetBlue Airways, Azul Brazilian Airlines y Breeze Airways-, Neeleman, de 61 años, no solo es uno de los raros visionarios en un negocio en el que, hasta hace nada, estaba todo demasiado reglamentado, sino que ha sido capaz de poner en marcha una compañía aérea en plena pandemia.

En una familia de ascendencia holandesa y estadounidense, Neeleman nació en Sao Paulo, Brasil (1959), y vivió allí hasta los cinco años, momento en el que se fue a Utah, Estados Unidos, donde se formó tres años en la Universidad de Utah, sin lograr terminar sus estudios, antes de desertar y convertirse en misionero de la Iglesia de los Santos de los Últimos Días en Rio de Janeiro.

Su primera aerolínea, Morris Air, fue adquirida por Southwest por 130 millones de dólares

Durante su juventud se le diagnosticó síndrome de déficit de atención. Algo que nunca le quitó el sueño. Es más, siempre ha pensado que, en suma, le ha traído más cosas positivas que negativas, según explicó a New York Times. "Los que lo tenemos tendemos a ser más creativos, a tomar más riesgos", afirma a la vez que confiesa que es incapaz de sentarse en una silla y leer un libro entero.

Neeleman entró en el sector turístico a principios de los ochenta, cuando se hizo rico vendiendo paquetes vacacionales en agencias de Utah, pero el negocio se hundió cuando la aerolínea chárter con la que trabajaba quebró, y fue en 1984 cuando fundó, junto con June Morris, su primera compañía aérea llamada Morris Air, de bajo coste con sede en Salt Lake City. En 1993 fue adquirida por Southwest por 130 millones de dólares, quedándose por unos meses en el Comité Ejecutivo de la empresa.

En 1994 consigue fundar WestJet con tres Boeing 737-200 de segunda mano. Esta aerolínea de bajo coste canadiense es hoy la segunda más grande de Canadá, por detrás de Air Canadá, y opera vuelos regulares y chárter con más de 100 destinos en Norteamérica, Centroamérica, Europa y El Caribe. 

Bofetada de realidad

Neeleman nunca olvidará el 14 de febrero de 2007. Tras Morris Air y WestJet, creó JetBlue Airways en 1998. Todo iba bien hasta que San Valentín dejó al descubierto los límites de gestión cuando miles de pasajeros quedaron desatendidos en el aeropuerto Kennedy tras cancelarse sus vuelos, no sólo esa jornada, como en el resto de las aerolíneas, sino también las siguientes por culpa de un violento temporal.

Una de las premisas de JetBlue, considerada en ese momento por el público como la mejor en servicio, comodidad y bajo precio y siendo la octava de EEUU en tráfico, era que no cancelaba vuelos porque asumía que los pasajeros preferían llegar tarde a no llegar. Ahí comenzó una espiral de problemas que terminó con Neeleman contratando a 1.300 trabajadores más para emergencias, duplicando el departamento de gestión de horarios de vuelo, tripulaciones y el de reservas.

"Va a ser caro, pero lo más importante es que la gente nos devuelva su confianza"

Todo este asunto le llegó a ocasionar a Neeleman pérdidas de 10 millones de dólares en devoluciones y otros 16 millones más en vales, además de unos costes operativos de 4 millones. Fueron 30 millones para una aerolínea que en el cuarto trimestre ganó 17, tal y como confesó durante una de sus muchas conferencias. Para más inri, la bolsa le hizo perder cerca del 5%. "Va a ser caro, pero lo más importante es que la gente nos devuelva su confianza. Sin duda, el fracaso es el mejor de los profesores", llegó a asegurar en aquel momento.

El modelo de negocio de esta compañía se podría decir que era, y es, híbrido, ya que mezcla la tecnología, para ofrecer un mejor servicio, con el bajo coste. Es decir, relación calidad-precio. Por ejemplo, dota a su aerolínea de pantallas individuales con TV satélite para todos los pasajeros, Wi-Fi y servicio a bordo, además de contar con espacio entre asientos. 

Nueva aventura en Brasil

Después de ser destituido de la Dirección de su empresa por el Consejo, Neeleman dejó la presidencia en 2007 para fundar en 2008 su cuarta aerolínea: Azul Brazilian Airlines. Esta vez quiso probar suerte en su Brasil natal con otra compañía de bajo coste que fue ganando mercado con rapidez. Comenzó con una flota de Embraer 190 y hoy en día cuenta con una flota de 42 Airbus A320neo y 12 A330, y está renovando su flota de Embraer con los nuevos 195 E-2.

En 2018 arrancó su quinta aventura en el sector. Quiso llamarla Moxy Airlines, pero tuvo problemas por el registro de marca de los hoteles Moxy de Marriot, por lo que cambió el nombre a Breeze. Su intención era comenzar a operar en 2020, pero la pandemia se lo impidió. Esta vez, su modelo consiste en hacer viajes entre ciudades que las grandes líneas no consideran adecuados para vuelos sin escalas. 

Un año después, su aerolínea ya es una realidad. El 23 de mayo de 2021 despegó Breeze con vuelos en 16 ciudades, como Charleston, Tampa, Florida y Hartford. En octubre, Breeze se expandirá nuevamente cuando llegue el primero de sus más de 60 Airbus A220, con precios que oscilarán inicialmente entre los 39 y 89 dólares por trayecto. Breeze es su quinto 'bebé', y quién sabe si vendrán más para un tipo que es capaz de rentabilizar al máximo el binomio entre el buen servicio al cliente con los bajos precios.

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