Empresas y finanzas

El franquiciado de Inditex en Venezuela echa el cierre

  • Tenía presencia únicamente en Caracas con Zara, Bershka y Pull&Bear
Foto: Archivo

Camilo Ibrahim, el franquiciado de Inditex en Venezuela, echa el cierre a las cinco tiendas que le quedaban ante la delicada crisis que pasa el país. Según ha adelantado el diario Vozpopuli, Ibrahim, que tenía presencia únicamente en Caracas con Zara, Bershka y Pull&Bear y que es muy cercano a la vicepresidenta Delcy Rodríguez y otros jerarcas del régimen de Nicolás Maduro, ha tomado esta decisión por la gran inestabilidad política y económica que se vive en Venezuela, manteniéndose, no obstante, como franquiciado del gigante textil español tanto en República Dominicana como en Aruba.

Fuentes consultadas por este periódico confirman que se trata de "una decisión operativa", desviculándola así de cualquier elemento político.

El pasado mes de junio, el presidente de la compañía, Pablo Isla, presentó un plan hasta 2022 que anticipa lo que será el Inditex del futuro y que supone que el grupo acelerará y ampliará su estrategia de anticipación a la transformación digital para que la venta online suponga el 25%, lo que implica el cierre de entre 1.000 y 1.200 establecimientos, unos 300 de ellos en España. El cierre de estas tiendas supondrá un coste de 308 millones de euros que ha provisionado en sus cuentas, según la empresa, que, anunció, no obstante, la apertura de otros 450 locales de mayor tamaño.

Todo ello además de poner en marcha también una inversión de 1.000 millones de euros para reforzar el negocio online y otros 1.700 millones más para adaptar tecnológicamente las tiendas físicas.

Además, según Pablo Isla, pese a los cierres, "las plantillas permanecerán estables y al igual que en el periodo 2012-2020 se ofrecerán nuevos puestos a todos los trabajadores de los establecimientos absorbidos, para cubrir las nuevas necesidades generadas por la integración online y los envíos individualizados a clientes".

Las cuentas del grupo

Inditex cerró el pasado ejercicio con unas ventas de 20.402 millones de euros, lo que supone un 28% menos respecto al ejercicio anterior. El ebitda (resultado bruto operativo) fue de 4.552 millones, con una caída del 40% mientras que el beneficio neto se redujo un 70%, hasta 1.106 millones, después de tener que asumir unos costes extraordinarios de 394 millones tan solo en el segundo semestre del ejercicio debido al coronavirus.

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