Empresas y finanzas

Contra el cambio climático, fotosíntesis

  • Se calcula que las emisiones de dióxido de carbono generadas por la actividad humana superan las 40 gigatoneladas al año
  • La naturaleza nos aporta soluciones para reducir el CO2 que ya está en la atmósfera, por ejemplo, a través de proyectos de reforestación

Nadie duda de que nuestras acciones tienen un impacto en el medio ambiente. Es una realidad que ya todos hemos asumido, sobre todo en los últimos años, en que la conciencia medioambiental ha ido adquiriendo paulatinamente un mayor peso en la sociedad. Cada uno de nosotros, a través de pequeños gestos, podemos contribuir a minimizar ese impacto para ser parte del cambio y unirnos a la lucha por salvar el planeta.

Las políticas internacionales que persiguen este objetivo -como el Pacto Verde Europeo, la Agenda 2030 o los fondos de recuperación Next Generation- abogan por avanzar hacia un futuro más sostenible para todos. Pero, no es solo una tarea de Gobiernos y ciudadanos.  Las empresas también se han puesto manos a la obra poniendo en práctica medidas que permitan minimizar su impacto en el medio ambiente.

La huella de carbono es una forma muy sencilla de medir las emisiones que una persona o empresa genera como consecuencia de sus acciones cotidianas, tanto de forma directa como indirecta. Como apunta Enrique Enciso, cofundador de Sylvestris, empresa especializada en reforestaciones para la compensación de CO2, "la única forma de reducir nuestra huella de carbono es sabiendo lo que emitimos".

Hoy en día existen múltiples calculadoras online de emisiones a las que se puede acceder fácilmente a través de internet, como las de ceroCO2.com o la myclimate.org. Según el último informe del Global Carbon Project (GCP), los europeos emitimos 6,7 toneladas de dióxido de carbono por persona anualmente, y, a nivel global, se calcula que las emisiones generadas por la actividad humana superan ya las 40 gigatoneladas (Gt) al año. La mitad se acumulan en la atmósfera, mientras que el resto, las absorben procesos naturales como los sumideros de carbono terrestres y marinos (bosques y océanos).

Para reducir estas emisiones se pueden, por ejemplo, consumir productos locales y sostenibles, disminuir el consumo de energía en los hogares con gestos como controlar la temperatura con termostatos o acondicionar puertas y ventanas para lograr una mayor eficiencia energética, o, simplemente, sustituir algunos de nuestros trayectos en coche por viajes en transporte público o a pie.

Aún con esta contribución por nuestra parte, el nivel de emisiones es elevado y el planeta necesita de una ayuda extra para reducir el CO2 que ya está en la atmósfera. Parte de la solución está en la naturaleza. Llevar a cabo procesos de reforestación, evitar la pérdida de los bosques y promover una mejora en las practicas forestales son los recursos naturales de los que disponemos para mitigar estas emisiones.

El pasado 21 de marzo se ha celebrado el Día Internacional de los Bosques. Esta fecha se conmemora porque es necesario, hoy más que nunca, hacer un llamamiento global para fomentar su protección y recuperación. Los árboles son fundamentales para mitigar el cambio climático, pues almacenan carbono, gracias a la fotosíntesis, a medida que crecen. "Cuanto más crece una planta, más CO2 absorbe. Depende tanto de la especie de planta como del lugar donde se ubica. En España, hay zonas, por ejemplo, en las regiones atlánticas, donde las plantas crecen durante todo el año y pueden llegar a absorber hasta 500 toneladas de CO2 por hectárea a lo largo de 40 años. Pero por las características de nuestro país, la media está en unas 200 toneladas por hectárea en ese mismo periodo", explica Francisco Martínez, cofundador de Sylvestris.

Reforestación rentable y sostenible

En los últimos años, los proyectos forestales en España se han impuesto sobre el resto de las soluciones climáticas naturales. De hecho, existen cientos de miles de hectáreas de bosque que necesitan ser restauradas en nuestro país. Sylvestris -participada en un 21% por la Fundación Repsol a través de Repsol Impacto Social- aglutina un tercio de los cerca de 60 bosques nuevos creados en nuestro país que se han registrado como proyectos de absorción en la Oficina Española de Cambio Climático, en su mayoría encargados por compañías que quieren compensar las emisiones propias de su actividad cuando, después de aplicar todos los recursos tecnológicos a sus alcance, ya no pueden reducirlas más.

Actualmente, Sylvestris y la Fundación Repsol están trabajando en una ambiciosa iniciativa para impulsar el mercado de compensación de emisiones a través de reforestaciones a gran escala en España. Con estos proyectos forestales, se consigue retirar de la atmósfera emisiones de dióxido de carbono, por un lado, y generar empleo local para personas en situación de vulnerabilidad, por otro. "Los proyectos que tenemos son muy amplios, porque la sociedad cada vez más lo demanda y porque las empresas cada día se comprometen más para ser neutrales en carbono", señala Enciso.

De forma concreta, a medio plazo se han propuesto restaurar 10.000 hectáreas anuales de bosque, lo que permitirá compensar 2,5 millones de toneladas de CO2 y crear oportunidades laborales para más de 2.000 personas al año.

A través de las reforestaciones se impulsa un negocio de futuro ligado al ámbito rural, generador de empleo local de calidad, promoviendo nuevos negocios y actuando contra la despoblación. Asimismo, las zonas ya reforestadas y reconvertidas en nuevos bosques pueden ser generadoras de créditos de carbono, pudiendo ser adquiridos por empresas en el mercado voluntario de compensaciones. De este modo, las compañías e instituciones pueden adquirir estos créditos, compensar sus emisiones y, al mismo tiempo, contribuir a maximizar el impacto ambiental, social y económico de las reforestaciones en España.

A través de las reforestaciones se impulsa un negocio de futuro ligado al ámbito rural y generador de empleo local de calidad

La reforestación no solo permite la recuperación y mejora del medio que nos rodea, sino que "es rentable y sostenible; genera impacto social, por la creación de empleo, e impacto medioambiental positivo, ya que contribuye a la compensación de emisiones, impulsando una transición energética sostenible e inclusiva", concluye António Calçada, director general de Fundación Repsol.

El impacto social y económico tendrá una repercusión inmediata en el presente. Sin embargo, el medioambiental es el mejor legado que podemos dejar a las generaciones futuras. Reforestar hoy es una apuesta por la protección del medio ambiente y la sostenibilidad del futuro.

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