Empresas y finanzas

Los gigantes del capital riesgo acumulan pérdidas de 3.800 millones por el coronavirus

  • Blackstone, Brookfield, Apollo, KKR y Carlyle entran en 'números rojos'
  • La evolución de su resultado a cierre de año dependerá de la pandemia
Foto: Dreamstime

El negocio del capital riesgo no ha resultado inmune a la pandemia y casi todo el sector ha visto cómo el coronavirus impactaba de lleno en su cuenta de resultados y en la valoración de su cartera de participadas. El mejor ejemplo se encuentra en los gigantes del capital riesgo internacional, que han registrado considerables pérdidas en sus resultados semestrales. Blackstone, Brookfield, Apollo, KKR y The Carlyle Group suman unas pérdidas conjuntas de 4.449 millones de dólares (3.800 millones de euros, aproximadamente, al cambio actual) en los primeros seis meses del año.

La evolución de estas cifras dependerá de cómo se desarrolle la pandemia en los próximos meses, aunque todos los expertos consultados señalan a elEconomista que "la industria del capital privado todavía va a tardar un tiempo en recuperarse". Un mensaje similar al que realizó Kewsong Lee, co-consejero delegado de Carlyle y futuro consejero delegado de la firma a partir de octubre, que mostró su cautela en la presentación de los resultados semestrales.

"Si bien los mercados públicos han experimentado una fuerte recuperación en todos los tipos de activos, recordamos que seguimos en las primeras etapas de una pandemia mundial y probablemente nos enfrentemos a una recuperación de varios años. La posibilidad de una recuperación desigual e incierta nos lleva a mantener una perspectiva cautelosa sobre las perspectivas de la economía real, ya que las regiones, los sectores y las clases de activos se ven afectados de manera diferente", declaró Lee.

Los más afectados

A esto hay que añadir también que algunas de estas gestoras cuentan con una alta exposición en sus carteras a los sectores más afectados, como es el caso de las participadas relacionadas con la restauración o el entretenimiento, que se puede traducir en una importante caída de su valoración de cara a cierre del año. Por ejemplo, KKR alertaba el pasado mes de mayo a sus inversores de que "los negocios de estas empresas podrían sufrir o volverse insolventes" si las perturbaciones del coronavirus continúan. Esta gestora cuenta en España con dos compañías que desarrollan su actividad en sectores muy perjudicados: PortAventura y Telepizza.

Sin embargo, la situación es especialmente dramática para las participadas estadounidenses de este tipo de fondos. El Gobierno de Donald Trump ha decretado que las compañías participadas por fondos especializados en compras apalancadas (LBO, por sus siglas en inglés) no pueden acceder a las ayudas estatales al considerar que ya contaban con un elevado endeudamiento antes de la crisis del coronavirus.

Esto choca con la situación de España, donde un gran número de compañías participadas por fondos de capital privado sí han tenido acceso a los préstamos avalados del ICO. Es más, en plena pandemia el Gobierno ha ampliado los recursos de Fond-ICO Global (el programa de dinero público para este sector) dotándolo de 2.000 millones de euros adicionales que repartirá entre un importante número de fondos que invertirán en pequeñas y medianas empresas españolas en los próximos años. Este mismo programa ya salvó a la industria española del capital privado en la pasada crisis, ya que casi todo el dinero que gestiona este tipo de fondos procede de fuentes internacionales, que fueron los primeros en abandonar sus inversiones en España a partir del 2008 dificultando la financiación de las pymes españolas.

Captación de fondos

Pese a las pérdidas registradas por los gigantes internacionales en los primeros seis meses del año, el horizonte no parece tan negro ya que el dinero disponible para invertir (dry powder) se sitúa en máximos históricos, lo que muestra la salud del sector a nivel global. Estas inversiones, según señalan los expertos, se seguirán realizando, "pero con más prudencia y cautela, lo que se traducirá en una cierta ralentización", explican. "Ahora el dinero busca más oportunidades en el negocio de la deuda o de las compañías en problemas", añaden.

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