Empresas y finanzas

Día clave para la dueña de Abertis: Atlantia, a punto de perder sus autopistas en Italia

  • La disputa con los Benetton se remonta al desplome del puente de Génova
  • Sus acciones se llegaron a hundir en torno a un 15% ante el enfado de Conte
  • El Ejecutivo italiano ha convocado para este martes un Consejo de Ministros
Reuters.

Malos tiempos para Atlantia. La dueña de Abertis se enfrenta hoy a la posible pérdida de sus concesiones en Italia por el desplome del puente de la autopista en Génova en el verano de 2018 y de las dudas que posteriormente se suscitaron sobre el mantenimiento de las vías de pago. El Ejecutivo italiano ha convocado previsiblemente para última hora de la tarde de este martes un Consejo de Ministros en el que adoptará una decisión.

Atlantia, a través de su filial Autostrade, es el primer operador de autopistas de Italia, dado que gestiona en concesión siete vías que suman unos 3.250 kilómetros de longitud. Sin embargo, esta escena estaría a punto de cambiar. El primer ministro italiano, Giuseppe Conte, quiere quitarse de en medio a la familia Benetton, que controla Atlantia y esta a su vez es dueña del 88% de Autostrade. "Está tomando el pelo a las familias" de las 43 víctimas del puente de Génova, aseguró el mandatario el declaraciones al diario Il Fatto Quotidiano recogidas por Efe. 

Pocas opciones tienen los Benetton y menos después de una propuesta que no ha convencido al primer ministro. La emblemática familia ha planteado la entrada en el capital social de Autostrade de empresas públicas, así como diluir su participación hasta el 51%. La compañía también se comprometió a pagar 3.400 millones de euros en compensación, financiar 14.500 millones de euros de inversiones y reducir las tarifas de los peajes.

"Sería realmente paradójico si el Estado entrara en la sociedad con ellos (los Benetton). Este Gobierno no aceptará sacrificar el bien público por sus intereses privados"

"Sería realmente paradójico si el Estado entrara en la sociedad con ellos (los Benetton). Este Gobierno no aceptará sacrificar el bien público por sus intereses privados", ha dicho Conte. Estas declaraciones en la jornada del lunes hundieron a las acciones de Atlantia, que llegaron a dejarse en torno a un 15%. Este martes intenta recuperarse un poco con alzas del 2%. Aún así, la capitalización bursátil de la compañía se ha reducido a más de la mitad de su valor desde que se derrumbó el puente.

Este escenario deja a la empresa, valorada en 10.000 millones de euros, con la desagradable elección de renunciar a su principal filial, que gestiona autopistas, o arriesgarse a la pérdida de su concesión. La filial italiana aportaba cerca del 30% de los más de 7.000 millones de euros de Ebitda de Atlantia cuando el derrumbe de un puente en Génova mató a 43 personas en 2018. Según recoge Reuters, venderlo todo privaría a Atlantia de ese flujo de caja, haciendo más difícil para la compañía el pago de los intereses de una deuda neta de 35.500 millones de euros, resultado de la adquisición de su competidora española Abertis. Con el Estado como comprador más probable, y ante el tráfico de la autopista deprimido por la pandemia del coronavirus, cualquier venta sería probablemente a un precio a la baja.

Replegar o perderlo todo

Sin embargo, rechazar la exigencia de Conte de una venta completa podría llevar al Gobierno a cumplir su amenaza de retirar a la empresa su licencia para gestionar casi 3.000 kilómetros de autopistas de peaje italianas. Como Roma ofrece solo 7.000 millones de euros de compensación, muy por debajo de los más de 20.000 millones de euros que Atlantia cree que se le deben, esto llevaría a una prolongada batalla legal. Al mismo tiempo, la pérdida de la licencia probablemente provocaría la suspensión de pagos de Autostrade, que debe 10.000 millones de euros, la mitad de los cuales están avalados por Atlantia.

La negativa de Conte a transigir puede estar relacionada con el temor a que el Movimiento 5 Estrellas (M5S) rompa su coalición de Gobierno si hace un trato con los Benetton. Este partido lleva reclamando desde el fatídico accidente retirar todas las concesiones a Autostrade, pero revocar estos permisos no es sencillo, pues debería pagar una penalización millonaria a Autostrade, ya que sus contratos tienen validez hasta 2038.

Las tensiones duran ya dos años y se han agudizado en los últimos días, después de que la ministra de Infraestructuras y Transportes y miembro del Partido Demócrata (PD, centroizquierda), Paola De Micheli, asegurara la semana pasada que, hasta que se tomara una decisión, el nuevo puente de Génova -que será inaugurado previsiblemente a finales de julio o principios de agosto- seguirá gestionado por Autostrade. El M5S ha considerado estas declaraciones inaceptables y ha incrementado la presión sobre su socio de Gobierno para que se tome una decisión definitiva de una vez por todas.

Por su parte, la compañía confía en que el Gobierno deje al margen cualquier aspecto político y tome la decisión sobre el contrato de concesión de las autopistas italianas "exclusivamente" a partir de criterios "legales, técnicos, sociales y económicos" y teniendo en cuenta "la trayectoria industrial del grupo y el interés de sus 7.000 trabajadores, 17.000 pequeños inversores accionistas y sus acreedores".

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