Empresas y finanzas

La gran industria lee la cartilla a sus señorías en el Congreso de los Diputados

  • Andrés Barceló: "Cuando los gobiernos y los políticos se empeñan en definir sectores estratégicos hay solo una cosa garantizada: el fracaso"
  • La Alianza por la Competitividad de la Industria Española reclama una "regulación inteligente" contra la deslocalización
  • Considera un "insulto" la propuesta sobre el Estatuto de la Industria Electrointensiva
Andrés Barcelé, secretario general de Alianza por la Competitividad de la Industria Española. Foto: Nacho Martín

La gran industria ha leído la cartilla a los políticos en la Comisión de Reconstrucción del Congreso. Andrés Barceló, secretario general de la Alianza por la Competitividad de la Industria Española, ha reclamado una "regulación inteligente" para evitar el cierre y la deslocalización de la industria, el estímulo de la demanda, evitar impuestos inútiles y una mejor negociación con Bruselas. A su juicio: "Cuando los gobiernos y los políticos se empeñan en definir sectores estratégicos hay solo una cosa garantizada: el fracaso".

"Sin una regulación inteligente no hay futuro", aseveraba esta mañana Barceló en nombre de la asociación informal que aglutina a las patronales Anfac (automoción), AOP (refino), Aspapel (papel), Feique (química y farmacia), Fiab (alimentación y bebidas), Oficeman (cemento) y Unesid (siderurgia)- ante los representantes de los partidos políticos.

Barceló, sobrio y pausado, pero muy contundente,ha expuesto a sus señorías las principales medidas del decálogo de la Alianza con medidas urgentes contra la crisis, presentado a finales de abril, basado en dos ideas -"el impulso de la demanda y algunas actuaciones de acompañamiento para fomentar la competitividad"- y con el acento sobre dos sectores, la automoción y la construcción, los que tienen un mayor factor de arrastre sobre el conjunto de la economía.

El director general de Unesid ha señalado que sobre el documento original se han producido variaciones en la postura de las empresas -tienen un volumen de negocio de 280.000 millones de euros al año y mantiene 2,9 millones de empleos de calidad-, relacionadas con la evolución de los acontecimientos; por ejemplo, en el proceso de apertura escalonada del comercio, la hostelería y el turismo donde hubieran preferido un enfoque ligado a la separación interpersonal en vez del aforo.

Acto seguido ha desgranado las principales medidas ligadas a la competitivadad, como el precio de la energía para la industria y el fomento de la exportación, subrayando que es importante "que las importaciones sean leales, que no nos convirtamos nosotros en los pagafantas del comercio internacional".

Andrés Barceló: "es importante que las importaciones sean leales, que no nos convirtamos nosotros en los pagafantas del comercio internacional"

El secretario general de la Alianza ha explicado la necesidad mejorar la logística y el transporte, algo prácticamente regulatorio "que no se hace por una de esas cosas que nos cuesta mucho entender a los que estamos fuera de la política, que es la oportunidad; cuando dices algo y te dicen que sí, pero que ahora no es el momento, aguantas, pero cuando te lo dicen desde hace diez años empiezas a ponerte un poco tenso".

Dedicado a sus señorías: "por si alguno de ustedes o tienen amigos o están en la vida real"

Otro buen ejemplo de la educada regañina de Barceló se ha producido al comentar el cambio en las necesidades financieras de la industria, introducido con la expresión "por si alguno de ustedes o tienen amigos o están en la vida real". Resulta que las agencias de aseguramiento del crédito comercial están reduciendo drásticamente las coberturas, lo que pone en peligro el modelo, porque algunas empresas han visto dividido por cuatro su riesgo, lo que les dificulta enormemente los procesos comerciales.

También ha dicho que es importante que no se retrasen los plazos de pago "con la excusa del cierre de la economía de las dos semanas y la excusa de tener algunas administraciones bajo mínimos, por ser generosos". Y que no se aproveche la situación para crear nuevos impuestos "que gravan cosas que si la vida fuera perfecta no recaudarían nada".

Y ha exigido aclarar la "maraña reglamentaria" en el tema de la salud, "porque las empresas no sabemos qué hacer; no sabemos cómo hacerlo porque la regulación es contradictoria o no hay regulación, son recomendaciones".

El representante de la industria ha cerrado su primera intervención recordando que la industria no tiene "ni una sola ventaja competitiva, ni petróleo, ni materias primas; sólo tenemos una ventaja: las personas; y lo otro que tenemos es la regulación". Ha añadido que "el dinero se mueve con muchísima facilidad y si queremos que la industria esté aquí, se mantenga y tenga futuro, tenemos que encontrar una regulación inteligente".

El fracaso del precio de la energía

Tras el turno de preguntas, Barceló ha concretado su opinión sobre el Estatuto de la Industria Electrointensiva: afirmó que no ha salido por un problema de voluntad política, porque "excusas siempre hay; un burócrata siempre encuentra la excusa para decir que esto no se puede hacer". Ha recordado que llevamos 15 decretos leyes en lo que va de año y después ha criticado agriamente el borrador del Estatuto, porque el ahorro que plantea es de 56 céntimos de euro por MWh y "eso es un insulto, no tiene otro nombre".

Barceló: "Excusas siempre hay; un burócrata siempre encuentra la excusa para decir que esto no se puede hacer"

Acto seguido ha mostrado su descontento con el modo en que se han abordado las negociaciones con Bruselas, ya que en la Dirección General de Competencia "nunca ha habido tanta manga ancha como ahora mismo, porque se despachan el conforme a las ayudas de Estado en un plis plas".

Y ha realizado el siguiente símil: "es como cuando yo era pequeño e iba a mi padre y le decía 'papá, ¿verdad que no me vas a dejar salir esta tarde?', esa tarde no salía. Y me da la sensación de que algunas de las preguntas que se han hecho a la Dirección General de la Competencia con relación a temas energéticos han sido por ahí".

Ha terminado la sesión reclamando una buena gestión de las ayudas que va repartir Bruselas, rechazó de plano las subvenciones -"no valen para nada"-, y pidiendo prudencia con las intervenciones: "Cuando los gobiernos y los políticos se empeñan en definir sectores estratégicos hay solo una cosa garantizada: el fracaso".

Ha puesto como ejemplo de la imposibilidad de conocer el futuro que nadie consideraba Facebook como industria estratégica y ha aportado la siguiente solución: "dejen a la vida que siga, mantengan lo que hay, y luego veremos".

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