Empresas y finanzas

Lufthansa abre la puerta a despedir a 10.000 trabajadores y urge las ayudas

  • "La pregunta es si podremos evitar la bancarrota con el apoyo de los gobiernos"
  • La firma presenta el plan para convertirse "un grupo más pequeño y fuerte"
Avión de Lufthansa. Reuters
Majadahonda

"En menos de 65 días, hemos regresado a los niveles de hace 65 años en términos de tráfico aéreo. Eso es extremadamente amargo, devastador y doloroso. Nos encontramos en medio de la mayor crisis económica desde 1930". El discurso que Carsten Spohr, consejero delegado de Lufthansa, prevé dar el próximo cinco de mayo a los accionistas muestra la complicada situación en la que se encuentra la compañía (realiza 3.000 vuelos al día frente a los 350.000 del año pasado) a la vez que sienta las bases del plan estratégico que prevé seguir para asegurar la supervivencia del grupo en un contexto de menor demanda, siempre y cuando logren ayudas estatales.

"Sabemos que no lo lograremos solos. Vamos a necesitar ayuda. La pregunta es si podremos evitar la bancarrota con el apoyo de los gobiernos de nuestros cuatro países de origen"

"Sabemos que no lo lograremos solos. Vamos a necesitar ayuda. La pregunta es si podremos evitar la bancarrota con el apoyo de los gobiernos de nuestros cuatro países de origen", asegura Spohr, que actualmente esta negociando con Alemania una inyección de 9.500 millones a cambio del 25% del capital y dividendos garantizados del 9% así como una ayuda de 767 millones con el gobierno austriaco. De momento, la compañía tiene asegurado el aval del Suiza para la obtención de una línea de liquidez.

Más allá de las conversaciones para conseguir fondos, la aerolínea ha elaborado un plan de reactivación dividido en tres fases que contempla un ajuste de plantilla y de flota. En concreto, la compañía germana ha abierto la puerta a despedir a 10.000 trabajadores y a eliminar 100 aviones de los 760 con los que terminó 2019. El recorte equivaldría a cerrar una compañía casi del tamaño de Iberia, que en 2018 tenía 108 aviones y cuenta con unos 15.000 trabajadores.

Mantendrá toda la flota en tierra hasta otoño y no ve la recuperación hasta 2023

"Estamos planeando una Lufthansa significativamente más pequeña. Calculamos que tendremos un excedente de mano de obra de 10.000 trabajadores. Ya no podremos descartar el despido de personal. A menos que encontremos una manera de mantener a bordo a tantos compañeros como sea posible", explica el consejero delegado de Lufthansa, que ya está negociando ajustes laborales (jornada, salario) con los sindicatos, como la reducción del 45% del salario de los pilotos hasta marzo de 2022 a cambio de mantener los empleos.

Las tres fases de desescalada no están sujetas a un calendario, pero la compañía prevé el tener su flota parada hasta octubre, cuando podrá reactivar algunos vuelos, y retrasa a 2023 la vuela a la "nueva normalidad". "La recuperación será muy lenta y hasta 2023 la demanda no encontrará su nuevo equilibrio. Decimos nuevo porque será inferior al registrado antes de coronavirus", recoge el discurso que prevé dar Spohr en la Junta de Accionistas, donde los propietarios deben respaldar la cancelación del dividendo.

La desescalada

La primer etapa de su plan de desescalada es la Grounding Phase o fase en la que casi todos los aviones (700) están aparcados sin poder volar y se limitan a realizar vuelos de carga y de rescate. Esta es la fase en la que se encuentran ahora mismo y que prevén extender hasta otoño y que les hace perder un millón de euros a la hora ya que no tienen ingresos pero siguen teniendo gastos.

La fase dos es la recuperación o reiniciado. Esta etapa recoge la reducción de la flota, el cierre de Germanwings, el retraso de los pedidos, el impulso del largo radio de bajo coste con la fusión de las cuatro aerolíneas que han estado operando las rutas de larga distancia de Eurowings en una nueva aerolínea turística. En esta línea, acelerarán la reestructuración de Austrian Airlines y Brussels Airlines y reorganizarán Eurowings.

"Vamos a reducir los costes unitarios de todas nuestras empresas en dos veces más deprisa de lo planeado"

"Vamos a reducir los costes unitarios de todas nuestras empresas en dos veces más deprisa de lo planeado: en un 2–4% por año en lugar del 1–2% anterior", informa en el discurso. Asimismo se implementarán medidas de higiene de seguridad par garantizar que no haya contagios.

Con toda la reestructuración hecha, en la que tratarán de mantener el empleo que sea posible, Lufthansa pasará a la fase tres: la nueva normalidad. Esta fase está condicionada a las ayudas que obtengan de los gobiernos, las condiciones y vencimientos que se impongan, así como su capacidad para invertir, crecer y generar valor.

"Debemos desarrollar un plan hoy sobre cómo podemos reembolsar los préstamos e inversiones del gobierno lo más rápido posible. Nuestros políticos están llamados a garantizar que la ayuda no conduzca a un desequilibrio en la competencia internacional", apunta el alto directivo en su discurso.

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