Empresas y finanzas

Ausencia de medidas en un servicio esencial: el transporte en autobús

  • "La drástica reducción de los flujos de caja motivará una situación inasumible, poniendo en riesgo la viabilidad de las empresas"
Un autobús de Madrid

En estos momentos tan duros e inciertos, quiero agradecer el gran esfuerzo, entrega y trabajo que están realizado todos los profesionales sanitarios, así como las autoridades, especialmente las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, junto con las Fuerzas Armadas. También, quiero reconocer la importante y gran labor que están llevando a cabo todos los profesionales del transporte, tanto de mercancías como de viajeros, los cuales están realizando un gran esfuerzo para que los servicios básicos de movilidad y suministro de productos de primera necesidad funcionen con la mayor normalidad posible.

El transporte de viajeros por carretera es uno de los sectores más afectados por el Covid-19. Sus efectos comenzaron a sentirse ya a principios de febrero con la caída de la demanda en los circuitos turísticos especializados en personas procedentes de Asia, que ya estaban afectadas por las mediadas de confinamiento, y la cancelación de congresos como el Mobile World Congress. Le siguieron la cancelación de viajes de fin de curso a Italia, excursiones y viajes en general, el cierre de la actividad docente, la suspensión de los viajes del IMSERSO, etc. Hasta que finalmente se decretó el estado de alarma, lo que se ha traducido en una drástica caída de la demanda de de entre un 90% y 100%.

"Sus efectos comenzaron a sentirse ya a principios de febrero con la caída de la demanda en los circuitos turísticos"

Nuestro sector ha sido siempre un leal colaborador de la Administración. Nuestras empresas, independientemente de los riesgos e incertidumbres de la situación actual, están firmemente comprometidas a garantizar el derecho fundamental a la movilidad. Solicitamos la adopción de las medidas propuestas, a la mayor brevedad, para qué una vez superada la crisis, la movilidad y el empleo queden garantizados. El transporte de viajeros en autobús no ha parado del todo porque somos un servicio público esencial que tiene que garantizar la movilidad de las personas que necesitan desplazarse durante el estado de alarma.

Quiero incidir en que la especialísima situación que atraviesa el país y su carácter absolutamente extraordinario y sobrevenido, nos lleva a solicitar medidas excepcionales y de aplicación inmediata, orientadas a salvaguardar la viabilidad económica y la sostenibilidad del tejido empresarial y del empleo. Medidas que llevamos reclamando al Gobierno, pero con escaso éxito por el momento.

En un tiempo récord, nuestro sector ha activado planes gestión de crisis, ha puesto en marcha grupos de trabajo para compartir experiencias, ha movilizado personal y activos a disposición de las Administraciones para crear nuevas líneas de transporte, adaptando la oferta a las necesidades cambiantes, ha cedido autobuses a la UME para el traslado de sanitarios o enfermos, ha entregado mascarillas a nuestros hospitales y un sinfín de medidas adicionales que juegan un papel clave, aunque silencioso.

El transporte público debe dar respuesta con unos niveles de oferta muy superiores a la demanda para garantizar la movilidad de las personas que necesitan desplazarse durante el estado de alarma, para acudir a trabajar en las actividades esenciales -sanitarios, militares, policías, supermercados, etc-. Dichos niveles de oferta son establecidos por las administraciones competentes.

Pero la drástica caída de la demanda del transporte público alcanza cotas de más del 90%, como comentábamos anteriormente, lo que suponen cifras insostenibles a corto plazo. Este impacto se produce en un momento en el que a los costes derivados del servicio hay que sumar los que impone la gestión de la crisis para preservar la salud de trabajadores y de usuarios. Algunas de estas medidas se traducen en una inversión extra para preservar el distanciamiento social -limitada a un tercio de ocupación por vehículo- o la desinfección y limpieza extra de los vehículos de forma diaria.

"Es necesario preservar el tejido productivo de transporte para poder asegurar la movilidad cuando se levanten las restricciones"

Es necesario preservar el tejido productivo del transporte público para que, una vez superada la situación y levantadas las restricciones a la movilidad, las empresas tengan la capacidad de poder ofrecer los niveles necesarios para atender la demanda de movilidad de las personas.

Nuestra actividad es muy intensiva en recursos humamos y capital. Precisa de medidas que inyecten liquidez, ante la fortísima caída de demanda e ingresos que se está produciendo. De lo contrario, la drástica reducción de los flujos de caja, por el lado de los ingresos, motivará una situación inasumible para las empresas, poniendo en riesgo su viabilidad y la continuidad de los negocios, y por ende de la generación de empleo y la movilidad. Solamente tres partidas -personal, combustible y financiación de la renovación de flota- representan más del 85% de los costes, y las tres precisan de tesorería suficiente para hacerlas frente, mantener vivas las empresas y cumplir así con las obligaciones de servicio público. En este contexto, hemos propuesto, en numerosas ocasiones, las medidas necesarias y urgentes a adoptar para preservar el funcionamiento de las empresas de transporte de viajeros.

"Deberíamos estar pensando ya en la salida y en las medidas necesarias para garantizar la movilidad, cuando todavía estamos esperando las medidas para el sostenimiento de las empresas"

Medidas todas ellas destinadas a dotar de la necesaria liquidez al sector como son, la eliminación de la morosidad de la AAPP con el sector, la creación de un fondo de contingencia para el sostenimiento de los servicios públicos de transporte que se están prestando actualmente, el aplazamiento de las cotizaciones a la Seguridad Social e Impuestos durante seis meses sin intereses, garantizar el pago de los contratos de transporte escolar de los centros públicos suspendidos por el cese de la actividad educativa y la prorroga de los mismos por dos años, aplazamiento de leasing derivados de la constante renovación de los vehículos durante seis meses o la adecuación de las primas de las primas de seguros a la reducción del riesgo consecuencia del cese de gran parte de la actividad.

Los poderes públicos tienen la responsabilidad y la obligación de escuchar al Sector para tomar las medidas en la dirección correcta y evitar así la desaparición del tejido empresarial, para que una vez se reestablezca la normalidad la movilidad quede garantizada. Deberíamos estar pensando ya en la salida y en las medidas necesarias para garantizar la movilidad, cuando todavía estamos esperando las medidas para el sostenimiento de las empresas. Por nuestra parte estamos comprometidos, más que nunca en estas circunstancias excepcionales, con garantizar la continuidad del servicio.

Rafael Barbadillo es presidente de Confebus (Confederación Española de Transporte en Autobús)

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