Empresas y finanzas

Funcionarios más productivos: el sistema organizativo de la Administración Pública quiere actualizarse

  • La Administración se fija en los modelos privados para quitarse los estigmas
  • Digitalización o agilidad, entre los desafíos que prueban la eficacia del sistema
Foto: EFE.

En España hay aproximadamente tres millones de trabajadores públicos, de los cuales alrededor del 70% son funcionarios. Un vasto ejército dividido en tres niveles de administración (estatal, autonómica y local), cientos de cuerpos y categorías profesionales y cerca de 20.000 organismos independientes. Sobre este complejo universo humano y organizativo recae la difícil y trascendental misión de mantener los engranajes del Estado en funcionamiento. Y no siempre lo hace con buena nota.

Un informe elaborado por BBVA Research en 2018 avisaba: la productividad promedio del sector público español se sitúa en 28 euros por hora trabajada, el más bajo de la zona euro tras Portugal (19 euros/hora), y lejos, por ejemplo, de Francia (36/hora), Italia (38/hora) o de la campeona en este ranking, Dinamarca (41/hora). Datos preocupantes si se tiene en cuenta que, como apunta la economista Virginia Pou, una de las responsables de este trabajo, la productividad del sector público tiene un impacto directo en el sector privado y en el desarrollo económico de un país. "Instituciones públicas más eficaces y eficientes mejoran los niveles del PIB, proporcionan estabilidad macroeconómica y reducen la incertidumbre", argumenta. Un análisis que confirma el coautor de este informe, Giancarlo Carta. "Menos burocracia y regulación, más transparencia y confiabilidad y una gestión adecuada de las finanzas públicas van asociadas a una mayor competitividad de la economía, lo que a su vez provoca mayores inversiones, riqueza y desarrollo".

La productividad de los trabajadores públicos es un debate recurrente y espinoso. María Dapena, jefa del Área de RRHH y Formación del Ayuntamiento de Vigo, recuerda que "el marco normativo contempla desde el año 2007 la evaluación del desempeño del personal al servicio del sector público, así como la medición objetiva de su productividad". En ese sentido, explica, "existen muchas administraciones públicas que han desarrollado excelentes experiencias de éxito, como el Gobierno Vasco". Aunque otra cosa, reconoce, es la complejidad que la aplicación práctica que esta cuestión presenta, por culpa "más de factores relacionados con la cultura organizacional de cada entidad pública que de la viabilidad de diseño, implantación o puesta en marcha de esta posibilidad".

Una complejidad que, replica Carles Ramió, catedrático de Ciencia Política y de la Administración en la Universidad Pompeu Fabra, convierte en la práctica, y al margen de honrosas excepciones, esa medición en una quimera. "Hay evaluación de desempeño, sí, pero ni está apoyada en criterios bien diseñados, ni se mide a todo el mundo por igual". Este docente señala que uno de los problemas es la ausencia de incentivos para los trabajadores públicos que estimulen esa productividad. "No los hay positivos pero tampoco negativos, y por eso sancionar a alguien que haya tenido un mal comportamiento o un pésimo desempeño es prácticamente imposible".

El camino de la digitalización

Los trabajadores públicos no son ajenos a que la sociedad los observa. Muchos de ellos se rebelan contra determinados estigmas. Raquel Hurtado, letrada del Consejo de Estado, cree que la imagen del funcionario reticente a los cambios es estereotipada e injusta. Sin ir más lejos, en el terreno digital. "En los últimos años se han hecho muchos avances en la implantación de nuevas tecnologías en la Administración, y la respuesta de los funcionarios ha sido muy buena, tanto por parte de los más jóvenes, que encuentran menos dificultades a la hora de adaptarse a esta nueva realidad, como de los más veteranos", afirma.

Unos esfuerzos que han ido encaminados principalmente a eliminar trabas burocráticas y facilitar el acceso del ciudadano a la Administración. María Dapena destaca los logros de ayuntamientos, diputaciones o cabildos en ese terreno. "Administraciones con recursos limitados en las que ya es posible realizar trámites no presenciales, abonar tributos locales telemáticamente, recibir notificaciones vía smartphone o tener acceso constante a la información pública". Como asignatura pendiente, Raquel Hurtado admite que aun queda mucho por hacer en lo referente al funcionamiento interno de la propia Administración, "donde la implantación de las nuevas tecnologías permitiría intercambiar con mayor facilidad y rapidez información".

Una gestión de los recursos humanos próxima al modelo de la empresa privada es el principal atajo hacia una Administración Pública más ágil

Los expertos inciden en que una gestión de los recursos humanos más próxima al modelo de la empresa privada es el principal atajo hacia una Administración Pública más ágil y conectada con las actuales necesidades sociales. "Los departamentos encargados de la gestión del personal se han visto obligados a dar un importante giro a su tradicional sistema de trabajo y de organización, pasando de la tradicional actividad de administración de personal -confección de nóminas, mecanización de altas, bajas y cotizaciones, gestión de permisos, vacaciones y licencias, etc. - a una verdadera gestión de recursos humanos", expone María Dapena.

Carles Ramió es menos optimista en cuanto al éxito de ese tránsito. "Los departamentos de gestión de personas están totalmente desactualizados porque derivan de normativas y sistemas organizativos que se han quedado obsoletos. Nada funciona bien. Ni los sistemas de selección son fluidos, ni existe carrera profesional como tal, ni hay equidad salarial", lamenta. Y pone ejemplos: "Puestos equivalentes, como sucede en los diferentes cuerpos de policía, pueden tener diferencias retributivas del 30% o el 40% dependiendo de la administración de la que se trate".

Más obstáculos: "El concepto de carrera horizontal no existe. Si un funcionario lo hace bien, se le premia con una promoción, con lo que no solo se está inflacionando el organismo con un exceso de jefaturas, sino que se saca de su puesto a un buen profesional para ponerle desempeñar funciones de mando para las que no se le ha formado", expone el profesor de la UPF. La transitoriedad de muchas de esas posiciones por "comisión de servicio" y dependientes de designaciones a dedo y con trasfondo político son otra fuente de desfase.

¿Se pueden solventar estas deficiencias? "Habría que dinamitarlo todo y volver a empezar", sentencia Ramió. Este funcionario del ámbito educativo propone una serie de medidas "razonables pero difíciles de aceptar para determinados estamentos", como "un acceso a la función pública meritocrático pero no basado en capacidad memorística -las actuales oposiciones-, sino en acreditar las competencias que realmente necesita ese futuro funcionario para realizar bien su trabajo; simplificar las familias de cuerpos y puestos, o definir una verdadera carrera horizontal en la que la retribución y el estatus profesional sean acordes con el esfuerzo y los méritos", resume. Raquel Hurtado, por su parte, aboga por incentivar una formación continua de los funcionarios, así como por "la adquisición de experiencias fuera de la Administración que permitan incorporar el aprendizaje adquirido en otros países o en el mundo privado al sector público".

El sentir general reclama un cambio de mentalidad en el seno del cuerpo administrativo. Empezando, indica Hurtado, por sus estructuras. "Mientras la empresa privada avanza hacia organizaciones cada vez más horizontales, nosotros seguimos teniendo estructuras demasiado jerarquizadas, rígidas y politizadas, lo que dificulta la adaptación a los cambios cada vez más rápidos que se producen en la sociedad". Además, agrega, es necesario "seguir impulsando la transparencia y arbitrar nuevos cauces de participación de los ciudadanos, de tal manera que puedan saber qué se está haciendo, por qué se está haciendo y, en su caso, quejarse, hacer sugerencias o proponer cambios".

Con todo, y a pesar de estas grietas, si hay un colectivo que se está dejando literalmente la piel durante la actual crisis del coronavirus, arriesgando gravemente su propia salud y hasta la vida, ese es, sin duda, el de los trabajadores públicos. Nadie podría ponerle un solo pero al rendimiento laboral ni al compromiso de personal sanitario, cuerpos de seguridad de Estado, servicios sociales y tantos otros servidores públicos en estos días tan duros, muy por encima de lo que sería razonable pedirle a cualquier profesional. Algo que, según Carles Ramió, demuestra que "trabajar en beneficio de la sociedad supone una enorme fuente de motivación". Y que "lo que falla no son las personas, sino el sistema".

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comentariosforum17

Hummer
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Funcionarios productivos jajajaj XD XD QUE BUENO!!!!

Puntuación 18
#1
me descojono
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españita como siempre una p ... mier... en cualquier dato positivo

mira que damos pena como país

Menos mal que nos queda el Atleti

Puntuación -9
#2
Hurl
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El grupo de funcionarios es muy grande y abarca desde puestos tipicamente administrativos y burocraticos como justicia o policia hasta posiciones donde es mas que discutible que tengan que ser funcionarios los que la desempeñen. Por ejemplo sanitarios, profesores o bomberos. Bien podrian ser personal laboral ordinario aunque pagado por la administracion.

Puntuación 27
#3
Panda de mentirosos
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Trabajé como comercial en una multinacional de informática. Vendí muchos equipos a la administración estatal y autonómica. De todos esos equipos mas del 50% NUNCA se pusieron en marcha por la inoperancia, vagancia, dejadez de funcionarios y administración. Cuando en una empresa de 500 empleados hay 10 administrativos, en la pública hay 75. No vengáis ahora de listillos que lleváis 4 décadas de retraso.

Puntuación 42
#4
Que tal empezar con DESPIDOS
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Hasta que los vagos no vean que van derechitos a la calle, en la administración ni se moverán. Es una vergüenza y algo anacrónico que no puedan despedirles como en la privada. Otro rasgo mas de los políticos inútiles y lameculos provotos.

Puntuación 25
#5
Esteban
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Lo siento, mejor dicho no lo siento no pueden haber más de tres millones de funcionarios según la EPA y tener ahora seis millones de parados es inadmisible y un lastre para la económica y recuperación.

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#6
Martín
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Sí, si todos iguales pero diferentes, vamos que lo de sellar y entrar va a ser que no, puntualidad más de lo mismo, asistencia al puesto de trabajo(en Algeciras plus por no coger baja)cobrar el 100% estando de baja(es el colectivo con más bajas). A quien queremos engañar...

Puntuación 24
#7
pepez
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Esteban: "no pueden haber más de tres millones de funcionarios según la EPA y tener ahora seis millones de parados es inadmisible y un lastre para la económica y recuperación."

Supongo que la solución para evitar el lastre para la recuperación es tener, por ejemplo, un millón de funcionarios y ocho millones de parados.

Por cierto, conozco funcionarios y no hay tantos administrativos como la gente se cree, más que nada porque ya no se necesitan, y donde antes había 5 en una sección, ahora hay 2, porque hay más programas informáticos que trabajan, pero lo que no se puede pretender es pedir al estado que controle (que controle las subvenciones para que no haya engaños, las ayudas a la PAC, que los desempleados no trabajan, que no se defrauda a hacienda, etc.) y quitarle los activos para el control, que son los funcionarios, y por otra parte, como he dicho, la inmensa mayoría de los funcionarios del estado no son administrativos, son médicos, enfermeros, policías, Guardia civil, profesores, trabajadores sociales, y también hay bomberos, funcionarios de prisiones, Agentes Medioambientales, también la los militares cobran del estado (es posible que haya aquí muchos comentaristas de PODEMOS que quieren eliminar el ejército) y, una escasa proporción de ellos, administrativos. Por eso cuando sale la media de los sueldos de los funcionarios el salario es alto, porque los médicos, jueces, profesores, etc. cobran como gente a los que se les exige una carrera universitaria además de las oposiciones, y otros como Guardia civil o policía, cobran por horas extra, peligrosidad, etc., pero los administrativos y auxiliares, además de que no son muchos, cobran (como puede ser lógico) bastante poco.

Puntuación 14
#8
Hoy no
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Por ahí arriba ya lo han apuntado, esto de intentar conseguir mayor rendimiento es lo mas fácil del mundo si se quiere hacer, claro.

No hay que copiar sistemas de medición de capacidad y/o rendimiento del sector privado, lo único que hay que copiar es la aplicación del sistema laboral con sus ertes, eres, sanciones, faltas y por supuesto despidos si de ello se hacen acreedores y ya veras como sube la calidad y cantidad de trabajo como la espuma. Así de sencillo, claro que si son capaces de aumentarla solo un 30% de media, algo perfectamente posible, sobrarían cerca de un millón de ellos, que son un millón de votos mas otros 2 o 3 millones que se añaden por puro corporativismo. Y eso dueleee.

Como esto es una utopia yo recomendaría que les tocasen el bolsillo cobrando un variable del 50% en función de su trabajo y al menos nos ahorraríamos algo , claro que aquí ya se cuidaran de evaluarse lo mas alto posible. Por la cuenta que les trae, o no? Politicos y funcionarios son una especie de masa difícil de trabajar porque al final viven de la sopa boba.

Puntuación 3
#9
Usuario validado en elEconomista.es
pvallejuelo
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Al #8 Pepez.- Pero que mal informado estás, cuando llegué a Vigo en 1968 limpieza, agua, jardines,la ORA, etc. la ejercía el ayuntamiento, hoy todos esos servicios están privatizados pero hay 40 veces más de funcionarios de oficina que entonces, explícamelo porque yo no lo entiendo

Puntuación 10
#10
ramon almendros
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Creo sinceramente que la función publica tiene que cambiar. Por ejemplo, en Instituciones penitenciarias hay 25000 funcionarios y 50000 presos. Con unos sueldos bastante buenos para lo que hacemos, quiero ser sincero y anticorporativo. Por apretar botones y abrir puertas no puedes cobrar 2000 euros.

Y la media de trabajo en oficinas en general es de 35 horas con muchos descansos y cafés. Y sueldos mínimos de 1600 euros.

Así no se puede.

Y que alguien hable de la segunda actividad, me da vergüenza.

Puntuación 11
#11
honorato
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Entonces al medio millon de sanitarios (funcionarios) que son los que menos cobran de Europa, y que hoy estan arriesgando sus vidas por todos los demas hay que hacerles trabajar mas y que cobren menos?

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#12
Dos Pasos
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Menos funcionarios y exceptuando sanitarios todos a cobrar menos.

Puntuación -3
#13
franca
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En primer lugar es necesario hacer una criba. Si de los tres millones de trabajadores públicos el 70% son funcionarios y el resto no lo son, deben de explicar cómo ese 30% ha accedido a sus puesto de trabajo si no ha sido por oposición. Aunque yo lo voya a explicar: ese 30% son trabajadores ENCHUFADOS de las empresas públicas que entran A DEDO o trabajadores que han accedido como personal laboral fijo no indefinido mediante sentencias judiciales. Es necesario desengrasar la administración primero, mediante la eliminación de estos puestos y después reorganizarse porque cada vez tienen menos y hay más funcionarios

Puntuación 24
#14
Usuario validado en elEconomista.es
Gimileo
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Lo que tiene que hacer la administración es perder grasa. Después podrá estudiar cómo aumentar la productividad.

Puntuación 17
#15
Es lo que votasteis ignorantes.
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Que empiecen a inspeccionar a jueces, fiscales y funcionarios de justicia, que nunca están cuando vas, que casualidad........

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#16
Tomás
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Me parto. Algún ERTE en las empresas públicas o es que TODOS sus trabajadores están trabajando al 100%??????? De verdad, no tienen vergüenza.

Puntuación 12
#17