Empresas y finanzas

Repsol desmantela 12 pozos de petróleo en el Mar del Norte

  • Los trabajos llegarán a 2022 y afectarán a más 31.500 toneladas de equipos
Antonio Brufau, presidente de Repsol. Foto: Archivo.

Repsol, por medio de su participada Repsol Sinopec, ha presentado la planificación para desmantelar 12 pozos de petróleo agotados en aguas británicas del Mar del Norte. Ya en 2017 se procedió a la retirada de la plataforma que extraía los hidrocarburos, y ahora comienzan los trabajos con oleoductos, cimentaciones, elevadores y otro tipo equipamiento, hasta el sellado de los propios pozos. El proceso durará hasta 2022 y afectará a más de 31.500 toneladas de acero, hormigón, plásticos y otros metales; su coste es confidencial y la compañía considera que es algo habitual dentro de sus actividades.

La industria petrolera encara una década de cierres de explotaciones petrolíferas marinas agotadas en el Mar del Norte. Se calcula que, sólo en las aguas británicas, el desembolso en el desmantelamiento y el reciclado de las infraestructuras alcanzará los 17.600 millones de libras esterlinas, unos 19.300 millones de euros al tipo de cambio actual.

La actividad generará notable riqueza en Escocia, que ha lanzado un Plan de Acción para el Desmantelamiento, ligado a un fondo de 5,5 millones de euros para mejorar la capacidad de los puertos.

Los campos petrolíferos de Repsol, denominados Buchan & Hannay, están situados a unos 150 kilómetros al noroeste de Aberdeen, a una profundidad de 115 a 123 metros, y comenzaron a producir crudo en 1981. Desde entonces se han perforado 12 pozos: siete de producción, dos de inyección, y tres de exploración y aproximación.

La producción de hidrocarburos cesó en 2017, tras haberse extraído cerca de 150 millones de barriles de petróleo, y la compañía procedió a retirar a tierra la plataforma para su desmantelamiento. Denominada Buchan Alpha, era un buque de producción semisumergible de 12.000 toneladas de peso y fue la primera de estas instalaciones que se desguazó y recicló en Escocia, concretamente en el muelle de aguas ultraprofundas de Lerwick. La francesa Veolia fue la responsable de las labores.

Control técnico y ambiental

Repsol ha terminado la evaluación de las instalaciones de los pozos de Buchan & Hannay de acuerdo con las con las recomendaciones y guías del Regulador del Petróleo en Alta Mar para el Medio Ambiente y el Desmantelamiento del Reino Unido (OPRED, por sus siglas en inglés) que tienen en cuenta los riesgos técnicos y ambientales, y los impactos económicos y sociales. En las reuniones participaron la OPRED y otras entidades, como la Agencia Escocesa de Protección Ambiental o la Oficina Hidrográfica y los procedimientos fueron aprobados por todos los participantes.

En el yacimiento quedan 13.378 toneladas de otras instalaciones formadas acero al carbono (89%) hormigón (5%), plástico (5%), aluminio (1%), cobre (0,46%), zinc (0,04%), y otras 18.198 toneladas de oleoductos, formados por acero al carbono (52%), hormigón (41%) y Plásticos (6%). En total, hay más de 31.500 toneladas de materiales, de los que, cuando concluya el proceso, quedarán 64 toneladas enterradas en el lecho marino y 16.526 toneladas de oleoductos.

Repsol y las empresas que contrate -mediante licitaciones- se encargarán de revisar y trazar la ruta de retirada de materiales y residuos hasta el punto tierra adentro en el que se vayan a reutilizar, reciclar o depositar. Como el desmantelamiento no es inminente, la petrolera dirigida por Josu Jon Imaz espera aprovechar descubrimientos tecnológicos para aumentar el volumen de los residuos que pueda reutilizarse o reciclarse.

Se ha completado un estudio para identificar los escombros a menos de 500 metros de las instalaciones y a menos de 100 metros de los oleoductos. Cualquier resto de las actividades de petróleo y gas depositado en el lecho marino será recuperados para su reciclado o eliminación en tierra firme, de acuerdo con las normas de OPRED.

Evitar riesgos con actividades pesqueras

El desmantelamiento de los pozos petrolíferos marinos busca principalmente evitar riesgos para las actividades pesqueras, que desaparecerán tras la limpieza y la rehabilitación de la zona. En la actualidad la infraestructura está señalizada en las cartas marinas; cuando el desmantelamiento se haya completado, se actualizarán las cartas de navegación de la zona y se eliminarán las barreras de seguridad.

Aún así, se mantendrá una vigilancia posterior a la clausura, con más intensidad en una primera fase que abarcará hasta 2026, de la que se informará puntualmente a OPRED.

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