Empresas y finanzas

La industria del cemento alerta del creciente riesgo de deslocalizaciones

  • Advierte de la pérdida de competitividad por los costes energéticos y del CO2
Víctor García Brosa, presidente de Oficemen. Foto: Alberto Martín Escudero
Madrid

La industria del cemento en España atraviesa momentos de dificultad. A pesar de que el consumo volverá a crecer este año, el ritmo desempeñado durante el presente ejercicio está por debajo de las previsiones de Oficemen, la patronal del sector. Su nuevo presidente, Víctor García Brosa, alerta, en una entrevista con elEconomista, del creciente riesgo de deslocalizaciones en las plantas españolas. Ya el año pasado Cemex cerró dos instalaciones. Una realidad que deriva fundamentalmente de la falta de ejecución de obra pública, los elevados costes energéticos y los precios del CO2.

El consumo de cemento ha subido un 8,5% hasta septiembre, hasta casi 11 millones de toneladas. Sin embargo, desde marzo, cuando se registró el mayor crecimiento, se ha producido una desaceleración que se ha agudizado en agosto y septiembre y las proyecciones de Oficemen es que esta tendencia continuará en los próximos meses e, incluso, en el ejercicio 2020. "En 2018 hubo una subida del 8% y este año no lo sabemos aún pero va a terminar por debajo", advierte García Brosa. El también director general adjunto al CEO del Grupo Cementos Portland Valderrivas achaca esta realidad "fundamentalmente a la incertidumbre política" en España y a la "económica a nivel global". Incide en el impacto que la prórroga de los Presupuestos Generales del Estado (PGE) está teniendo en la obra civil. Esta componente "históricamente siempre ha estado por encima del 50% (del consumo) y los últimos años ha estado bastante baja", lamenta. Así, en 2017 estuvo por debajo de ese umbral y en 2018 se hundió hasta el 36% del consumo total de cemento. Es la edificación residencial la que en este contexto está permitiendo crecer al sector, si bien en términos absolutos los niveles de actividad cementera representan hoy menos de la mitad que antes de la crisis.

La patronal vaticina que el consumo de cemento se desacelerará en los próximos meses

El sector encara 2020 con las incertidumbres que genera la inestabilidad política. El comportamiento de la industria "dependerá bastante de la obra pública y del entorno político", señala García Brosa, quien hace hincapié en que "hay una necesidad de infraestructuras en el país y esperamos que se tenga que acometer tarde o temprano". Menciona, a este respecto, las necesidades en infraestructuras de agua, por las que España "ya está recibiendo multas de Europa", así como en vías férreas o puertos. Valora los incrementos en la licitación de obras durante 2019, pero advierte de que "no vemos ese crecimiento en el consumo de cemento, posiblemente porque hay una disparidad entre la licitación y la ejecución".

Para el presidente de Oficemen, el impulso de la obra pública es imprescindible para la sostenibilidad de la industria cementera en España. En su opinión, "con el residencial no es suficiente". "Es verdad que crece en términos porcentuales, pero estamos en el entorno de las 100.000 viviendas (al año) y todavía hay margen para seguir creciendo", señala. "Entendemos que un valor sostenible es entre 200.000 y 250.000 viviendas", agrega.

Se hunden las exportaciones

A pesar de la desaceleración, el consumo interno crece. No ocurre lo mismo con las exportaciones de cemento, que acumulan fuertes caídas en el presente curso. Hasta septiembre alcanzaron los 4,84 millones de toneladas, un 21,2% menos que en el mismo periodo del año pasado. Y este descenso, según García Brosa, "lamentablemente va a ir a más". La explicación, en este caso, radica en "una pérdida de la competitividad bastante fuerte", propiciada porque "los costes energéticos son muy altos comparados con países como Francia y Alemania (entre el 20 y el 30% superiores)". Adicionalmente se suma "el compromiso de la industria para reducir las emisiones de CO2,", abunda, lo que "ocasiona una pérdida de competitividad con respecto a países donde no tienen esa agenda de revisión de CO2, como Turquía, Argelia o Túnez". El desplome de las exportaciones, unido al alza de las importaciones, que se han doblado (un 99%), representan más de 1,5 millones de toneladas, lo que equivale a "tres fábricas de cemento en el país". En este escenario, asegura, "hay un riesgo de deslocalización (de plantas) importante".

García Brosa, presidente de Oficemen, demanda una mayor apuesta por la valorización y el relevo de las plantas a los vertederos

Pese a las incertidumbres, García Brosa elude aventurarse sobre la posibilidad de que haya próximos cierres de plantas como ya hizo el pasado año Cemex. "Es una decisión propia de cada empresa, que hará sus números y sus justificaciones, pero está claro que está más difícil que antes", subraya. En la actualidad hay 33 fábricas en España con capacidad para producir 32 millones de toneladas. En 2018, el consumo doméstico ascendió a 13,4 millones de toneladas. "Hay un exceso de capacidad", avisa el representante de las cementeras, que incide en que antes "utilizábamos las exportaciones para poder justificar esas fábricas en España, pero a medida que se pierde competitividad con otros mercados eso va a ser más difícil". Las estimaciones para este año es que la producción ascenderá a unos 20 millones, por lo que el grado de utilización será inferior al 60%. Más allá del posible cierre o deslocalización de plantas, también observa la opción de un proceso de consolidación. "En un entorno de exceso de capacidad y con pérdida de competitividad no me extrañaría que haya empresas que estén mirando alternativas de consolidación", reconoce.

Peticiones al Gobierno

En cuanto a las peticiones al Gobierno, García Brosa espera que "pueda salir definitivamente adelante" el estatuto de consumidores electrointensivos, "una pieza bastante importante para la industria que ayudaría a mitigar -dice- gran parte de todos estos efectos" que impactan sobre la competitividad del sector en España. Asimismo, reclama el mantenimiento de la interrumpibilidad, mecanismo con el que las fábricas de cemento "optimizan" el consumo de energía. Además, demanda una mayor apuesta en España por la valorización, toda vez que el nivel actual alcanza el 27%, frente a "otros países como Alemania que está en un 70%". "La industria cementera de España está comprometida a seguir trabajando y a hacer las inversiones que se requieran" para ahondar en la valorización y la reducción de emisiones de CO2, "pero para poder conseguirlo hay que trabajar con las comunidades autónomas y con los grupos de interés". En esta línea, plantea "el alto uso de vertederos" que "todavía hay en España", mientras que en Alemania "está radicado". En este sentido, remarca que el sector se presenta como una "alternativa".

WhatsAppWhatsApp
FacebookFacebook
TwitterTwitter
Linkedinlinkedin
emailemail
imprimirprint
comentariosforum0
forum Comentarios 0
Deja tu comentario
elEconomista no se hace responsable de las opiniones expresadas en los comentarios y los mismos no constituyen la opinión de elEconomista. No obstante, elEconomista no tiene obligación de controlar la utilización de éstos por los usuarios y no garantiza que se haga un uso diligente o prudente de los mismos. Tampoco tiene la obligación de verificar y no verifica la identidad de los usuarios, ni la veracidad, vigencia, exhaustividad y/o autenticidad de los datos que los usuarios proporcionan y excluye cualquier responsabilidad por los daños y perjuicios de toda naturaleza que pudieran deberse a la utilización de los mismos o que puedan deberse a la ilicitud, carácter lesivo, falta de veracidad, vigencia, exhaustividad y/o autenticidad de la información proporcionada.