Empresas y finanzas

Globalvia planea la compra del 80% de la concesionaria portuguesa Brisa

  • La operación está valorada en unos 1.450 millones de euros
Javier Pérez Fortea, presidente de Globalvia. Foto: eE

Globalvia estudia la compra del 80% de la concesionaria portuguesa de autopistas Brisa que el empresario José Mello y el fondo Arcus han puesto a la venta. El grupo español tiene un elevado interés en esta operación, cuyo valor podría superar los 1.450 millones de euros. La firma, que lideran Juan Béjar y Javier Pérez Fortea, cuenta con el respaldo financiero de sus tres accionistas, los fondos de pensiones PGGM, OPTrust y USS.

Brisa está participada por José Mello Investimentos SGPS, vehículo del Grupo José de Mello, con el 30,45% del capital de manera directa (33,06% de los derechos de voto) y Arcus European Infrastructure Fund, con el 19,09% de las acciones (20,73% de los derechos). Mientras, Tagus Holding tiene una participación del 40,58% (44,06% de los derechos). Esta sociedad, a su vez, está controlada en un 55% por los Mello y en un 45% por Arcus. La familia lusa ostenta el 52,76% de la concesionaria de forma directa e indirecta (57,29% de los derechos) y el fondo londinense suma el 37,35% (40,55% de los derechos). El resto está en manos de minoritarios y autocartera.

Arcus lanzó al mercado hace tres meses su intención de salir de Brisa, con la colocación de su participación minoritaria. Globalvia ya se fijó entonces en ese proceso, pero con la distancia que implica su estrategia de inversión, que prioriza aquellos proyectos en los que tenga el control y la gestión. Ahora, con el acuerdo entre el fondo británico y los Mello para vender el 80%, el interés de la concesionaria española se ha multiplicado. La familia lusa prevé mantenerse en el capital de Brisa con una posición signiticativa, próxima al 20%.

El Grupo José de Mello está asesorado por Rothschild y Caixa BI y Arcus con Morgan Stanley y Millennium BCP Investment Banking. Además de Globalvia, fondos como los australianos IFM y Macquarie y el francés Ardian observan el proceso con interés.

La familia Mello y Arcus tienen el control de Brisa desde que en 2012 lanzaron una oferta pública de adquisición (opa) por el 100% de la compañía. Entonces ya eran los primeros inversores, pero con aquella operación tomaron la mayoría del capital. Compraron, entre otros, a Abertis, que se desprendió de su 15,02% tras una década en el accionariado de la firma portuguesa.

Abertis recibió por aquella venta 248 millones. Aquel importe implicaba valorar Brisa en más de 1.650 millones. Ahora, la estimación que hace el mercado es que el valor total de la firma asciende a unos 1.800 millones, por lo que el 80% alcanzaría los 1.450 millones.

Duplicar la red bajo gestión

Brisa gestiona 1.628 kilómetros en Portugal repartidos en 17 autopistas, 6 carreteras nacionales y 6 rutas adicionales. Tiene seis concesiones (Brisa Concessão Rodoviária –BCR–, Atlantico, Litoral Oeste, Baixo Tejo, Brisal y Douro Litoral). Además, cuenta con participaciones en empresas de áreas de servicio, sistemas de cobro (Via Verde), call centers (M Call), inspección de automóviles (Controlauto), soluciones tecnológicas para movilidad (A-to-Be), inversiones (TIIC, junto con Millennium y Rothschild) o carsharing (DriveNow).

En 2018, Brisa ganó 158 millones, un 31,5% menos que en 2017, cuando vendió a Arcus la autopistas Northwest Parkway, en Colorado (Estados Unidos). Mientras, la concesionaria lusa incrementó un 9,9% los ingresos de explotación, hasta 746,5 millones, y elevó el resultado bruto de explotación a 554 millones, un 9,4% más que en el año anterior.

Globalvia, que cuenta con capacidad para acometer inversiones por 6.000 millones de euros en los próximos años, daría con esta operación un salto muy significativo, duplicando su red de carreteras bajo gestión. En la actualidad, la operadora española explota 19 autopistas y autovías que suman cerca de 1.500 kilómetros de longitud en países como España, Chile, Irlanda, México, Andorra, Estados Unidos, Costa Rica y Portugal. Asimismo, tiene el 40,4% de Itínere, concesionaria que gestiona 524,8 kilómetros en el norte de España. En el ámbito ferroviario, participa en siete tranvías y líneas de metro.

La concesionaria española tiene Portugal como uno de sus países estratégicos. No en vano, hace tres años subió su participación hasta asumir la mayoría del accionariado en las dos autopistas que gestiona en el país. Así, en la actualidad controla el 96% de la autopista de peaje mixto Transmontana A4, entre Vila Real y Bragança, con una longitud 194 kilómetros y un plazo de concesión hasta 2038; y el 100% de la A-23 Beira Interior, una autovía de peaje en sombra entre Abrantes y Guarda, con 198 kilómetros y vencimiento en 2029.

Varios socios para el AVE

Globalvia prevé presentar una oferta el próximo jueves para competir con Renfe en el transporte ferroviario de viajeros de alta velocidad en España. La compañía, que ya participa en varias concesiones de ferrocarril, está ultimando la conformación de un consorcio con varios socios, según señalan fuentes del mercado. La compañía española proyecta que la entrada en el AVE implicará un desembolso de alrededor de 500 millones de euros. Esta inversión fundamentalmente se destinará para la adquisición de material rodante y, llegado el caso, se ejecutará durante varios años.

El 31 de octubre finaliza el plazo establecido por Adif para que los operadores trasladen sus ofertas por los tres paquetes en que el gestor ferroviario ha dividido la capacidad. En principio, el interés de Globalvia y sus socios se focaliza en los paquetes B y C. Además de la concesionaria, otras firmas que han confirmado su participación en la liberalización del ferrocarril son la gala SNCF, Intermodalidad del Levante (Ilsa) y Talgo.

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