Empresas y finanzas

Airbus se blinda para hacer frente al primer golpe del 'Brexit' de Boris Jonhson

  • Tiene inventario en el Continente para funcionar un mes e impulsa la logística
  • Una salida de la UE sin acuerdo lastrará la logística, ya que habrá burocracia en la frontera
Guillaume Faury, presidente de Airbus

El objetivo del nuevo primer ministro de Reino Unido, Boris Jonhson, de abandonar la Unión Europea el 31 de octubre "sean cuales sean las circunstancias", ha disparado todas las alertas en Airbus, que ha reforzado su plan de acción para enfrentar el primer golpe de un Brexit sin ningún tipo de acuerdo. Un escenario que el propio Gobierno británico ha establecido como "prioritario".

"Seguimos preocupados con la posibilidad de un no-deal y continuamos desarrollando un plan para tal escenario. Como empresa responsable, es la única manera de estar bien preparados", aseguran fuentes oficiales del fabricante europeo, que, entre otras cosas, ya acumula un gran stock y está reforzando las relaciones con proveedores.

Seguimos preocupados con la posibilidad de un no-deal y continuamos desarrollando un plan para tal escenario. Es la única manera de estar bien preparados

Y es que, a diferencia de IAG, que sigue confiando en que se llegue a algún tipo de acuerdo, en Airbus ya dan por hecho que van a tener que hacer frente a un Brexit duro. No en vano, la UE ha asegurado en más de una ocasión que Jonhson no tiene ninguna intención de renegociar el acuerdo de Theresa May, que ya ha rechazado cumplir, y solo contempla convocar elecciones después de que la salida se haga efectiva, si finalmente sucumbe a la moción de censura que el Parlamento estudia.

Airbus tiene una gran presencia en Reino Unido, donde fabrica todas las alas de todos sus aviones comerciales y de parte de los militares, incluido el A400M, por lo que una relación comercial fluida entre las islas y el continente es fundamental para su negocio. No en vano, modelos como el A350 se ensamblan en Francia y necesita traer alas desde Reino Unido cada día. Así, el riesgo a la imposición de nuevos y caóticos trámites burocráticos en el cruce de frontera, que puedan lastrar la logística de la compañía, retener piezas en las frontera y retrasar la llegada de componentes es la principal preocupación de Airbus y de la industria en general, sobre todo la del transporte internacional.

El riesgo a la imposición de nuevos y caóticos trámites burocráticos en la frontera es la principal preocupación de Airbus

Por ejemplo, asociaciones como Astic ya han alertado de la "ralentización, aumento de costes y pérdida de competitividad" que supondrán el divorcio aduanero y de las pocas o nulas medidas que el Gobierno español está tomando para paliar los efectos negativos. En este punto, el nuevo presidente de Airbus, Guillaume Faury, pidió a todos los gobiernos europeos que "se preparasen para un escenario de no acuerdo", algo para lo que "no estaban listos en marzo" y señaló que Reino Unido "está más preparada que la Unión Europea".

Así, el fabricante ya está llevando a cabo acciones para blindar el funcionamiento de sus plantas ante las trabas que surjan en la logística y las fronteras (hay un acuerdo y en principio no les afectarían los posible aranceles). Por ejemplo, la compañía ya ha hecho inversiones en la creación de un stock de reservas, preparación de aduanas, transporte y logística. En esta línea, han trabajado para proteger la compañía con un inventario de 30 días para la mayoría de las piezas y repuestos y han pedido a sus proveedores que confirmen si serán capaces de estar preparados para realizar las entregas a tiempo en el caso de un escenario hostil.

"Airbus tiene aproximadamente un mes de inventario. El costo de los preparativos en sí mismos es de una magnitud menor, pero el costo de capital de trabajo es significativo. La distracción para la administración también es significativa", aseguró Faury durante la presentación de los resultados del primer semestre.

Paralelamente, la compañía trabaja conjuntamente con los gobiernos para aclarar cómo funcionarán las aduanas y la logística en caso de "no acuerdo". Así, el fabricante está aprovechando la prórroga hasta el 31 de octubre para mejorar el plan inicial, más aún si se tiene en cuenta que el escenario más probable es el de no-deal.

No quiere perder Reino Unido

De cara al futuro de la multinacional europea en las islas, donde aporta 7.800 millones de libras al año al PIB del país, aunque el expresidente de Airbus, Tom Enders, abrió la puerta a cerrar las plantas inglesas, lo cierto es que no es una medida ni posible ni realista en el corto y medio plazo. Y es que trasladar las plantas, que emplean a 14.000 personas, al Continente sería muy complicado, además de muy caro, puesto que se tendrían que construir nuevas infraestructuras, mientras se mantienen abiertas las británicas y poco a poco ir trasladando la producción y el personal. En este punto, el nuevo presidente de Airbus, ha dejado claro que, aunque a corto plazo se maneja un escenario "disrruptivo", a largo plazo prevén que haya algún acuerdo comercial que facilite el tránsito de las mercancías y evite costes.

"Queremos permanecer en Reino Unido. Tiene una industria importante, trabajadores altamente cualificados y gran investigación. Queremos estar pase lo que pase con el Brexit", dijo Faury, antes de la dimisión de May. Una postura que la firma ni confirma ni desmiente que mantenga con Boris Jonhson.

¿Qué ha hecho easyJet?

La aerolínea británica easyJet ya está preparada para volar libremente dentro de la Unión Europea en caso de Brexit sin acuerdo. La firma empezó a prepararse en 2017, con la solicitud de una licencia de vuelo en Austria. A la espera de que se ejecute la salida de Reino Unido de la UE, la empresa ha registrado ya 130 aeronaves en su filial austriaca y "ha hecho progresos" asegurándose de tener suficientes repuestos de componentes.

A su vez, ha transferido más de 1.000 pilotos y ha vuelto a emitir 3.300 licencias de tripulación de cabina. Los preparativos han incluido la creación de un segundo centro de piezas de repuesto en la UE para "limitar la exposición" a cualquier riesgo de la cadena de suministro entre el Reino Unido y la UE. Paralelamente, ha incrementado hasta el 50,6% el peso de los accionistas europeos no británicos en su capital por lo que ya cumple el requisito de propiedad y control de la UE para seguir acogiéndose al cielo único.

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