Agua y medioambiente

Del 'flygskam' al 'köpskam': ahora los suecos también tienen vergüenza de comprar

  • Confeccionar unos pantalones vaqueros supone el uso de 7.500 litros de agua
  • La industria de la moda ha pasado de lanzar dos colecciones al año a seis
Imagen: Dreamstime.

Si existe un país abanderado de la preservación del medio ambiente y la sostenibilidad planetaria, ése es Suecia. Su ciudadana más popular a nivel mundial, la adolescente Greta Thunberg, se ha convertido en símbolo de la lucha contra el cambio climático. Allí nació el movimiento del flygskam, el rechazo a viajar en avión por las emisiones contaminantes. Y ahora, el país escandinavo hornea una nueva iniciativa que ha puesto en el ojo del huracán a la industria de la moda, la segunda más contaminante del planeta.

Skam, en sueco, significa 'vergüenza'. Si el flygskam hace referencia a la vergüenza de utilizar transporte aéreo para desplazamientos cortos y con comunicación ferroviaria por puro sentido de responsabilidad medioambiental -en 2050, la aviación comercial podría ser responsable del 20% de emisiones de CO2 a nivel global-, la nueva tendencia del köpskam alude a los hábitos cotidianos de consumo salvaje. 

En la lucha por la defensa del medio ambiente, el köpskam, la vergüenza de comprar, emerge de modo natural e inevitable tras el flygskam. El movimiento rechaza la tendencia instaurada en los últimos 20 años de consumo compulsivo de ropa, calzado y accesorios a bajo precio. Producir algo aparentemente tan sencillo y popular como unos pantalones vaqueros supone 7.500 litros de agua. Ahora, abre tu armario. ¿Cuántos vaqueros hay?

La industria de la moda genera el 8% de gases de efecto invernadero y supera en emisiones de dióxido de carbono a las de todos los vuelos y barcos juntos

Un informe de la ONU, elaborado por su sección de Comercio y Desarrollo, ha aportado datos que señalan a la industria de la moda como responsable de muchos desequilibrios que afectan a la gestión de recursos naturales y a la contaminación de los procesos. Si la confección de unos vaqueros se traduce en 7.500 litros de agua, la producción total del sector a nivel mundial emplea cada año 93.000 millones de metros cúbicos del líquido esencial, es decir, el volumen que podría abastecer las necesidades de cinco millones de personas. 

La industria de la ropa y el calzado genera anualmente el 8% de las emisiones de gases de efecto invernadero y supera en emisiones de dióxido de carbono a las de todos los vuelos y barcos juntos, según el documento de Naciones Unidas. Además, es responsable del vertido anual al mar de medio millón de toneladas de microfibra, que equivale a tres millones de barriles de petróleo. 

Imagen: Dreamstime.

Las cifras, sorprendentemente, aún no han tocado fondo. La tendencia de la fast fashion combinada con la moda low cost se erige como responsable del atraganto que sufre el planeta de ropa, accesorios y calzado. El fenómeno se afianzó hace más de una década, con la irrupción de la severa crisis económica. En este contexto, las prendas baratas encontraron gran aceptación entre un consumidor ahogado entre la recesión y el desempleo, y más tarde se consolidaron como un modo de renovar constantemente el armario, enganchando con el concepto de 'moda rápida'.

El consumidor ahora desecha la ropa en la mitad de tiempo que hace 15 años y gastando más dinero en este tipo de artículos

La fast fashion se plasma en que la producción global de moda se ha duplicado en el período 2000-2014, especialmente porque el sector ha pasado de ofrecer dos colecciones anuales -temporada otoño/invierno y primavera/verano- a seis, de tal manera que cada dos meses los escaparates se llenan de propuestas de estreno para seducir al público.

De hecho, el modelo funciona: el consumidor ahora desecha la ropa en la mitad de tiempo que hace 15 años y gastando más dinero en este tipo de artículos, según el informe McKainsey sobre el Estado de la Moda de 2019. La sección de Medio Ambiente de la ONU ha concluido que con sólo duplicar el tiempo de uso de lo que vestimos lograríamos reducir a la mitad los gases de efecto invernadero que expulsa la industria. 

Los incendios que cambiaron todo

Ola Nevander, investigadora del instituto sueco HUI Research, explica a elEconomista que el movimiento del köpskam empezó a vertebrarse en los últimos dos años, coincidiendo con el estupor que produjo en los países escandinavos el verano de 2018. A finales del mes de julio de aquel año, Suecia, Finlandia y Noruega llevaban semanas viendo cómo sus termómetros superaban temperaturas máximas de 32 grados. El ambiente, además, era seco. Suecia se llevó la peor parte sufriendo decenas de incendios incontrolados que devoraron hectáreas de bosques que nunca habían conocido el fuego. 

"En este contexto es fácil entender el surgimiento de los conceptos de flygskam y köpskam", incide Nevander. Desde luego, algunos lo tuvieron claro. Un mes después, en agosto de 2018, una Greta Thunberg de 15 años comenzó a manifestarse ante el Parlamento sueco. A finales de ese año, se convirtió en símbolo con su comparecencia en la Cumbre del Clima de Katowice (Polonia). 

El humo de los incendios que asolaron Suecia en el verano de 2018. Imagen: Reuters.

En un contexto más favorable socialmente a aunar esfuerzos contra el cambio climático, empresas y consumidores empiezan a dar los primeros pasos, las unas presionadas por los otros. "Comienza el consumidor, modificando sus hábitos de consumo y, si se mantiene suficientemente firme, presionará a las empresas", explica Neus Soler, profesora e investigadora de los Estudios de Economía y Empresa de la Universitat Oberta de Catalunya. 

Las nuevas generaciones se sienten desconectadas de los hábitos actuales de consumo; la moda está siendo muy criticada ahora, pero también sucede con la alimentación o la cosmética

El perfil del consumidor también ha cambiado al incorporar nuevas generaciones con valores ecologistas más desarrollados. "Las nuevas generaciones se sienten desconectadas de los hábitos actuales de consumo; la moda está siendo muy criticada ahora, pero también sucede con el consumo relativo a la alimentación o la cosmética", recuerda la investigadora Nevander. 

Un año sin compras

Grandes compañías del textil como HM o Guess ya han recogido esa nueva inquietud del comprador y ofrecen soluciones de recolección para posterior reciclaje de la ropa usada. La cadena sueca, además, ha incorporado una línea ecológica bajo el sello Arket. Otras firmas más pequeñas como la canadiense Novel Supply o Patagonia han apostado por sistemas de reciclaje e incluso por confección a base de materiales tratados que tuvieron una primera vida. 

Tímidamente, las iniciativas individuales de reducir las compras comienzan a reproducirse. En Francia, el gasto en ropa se redujo un 3,6% en 2018 y la aceptación de adquirir prendas de segunda mano está en auge -un 30% de los franceses ya lo hace-, según datos de Kantar Media. La medida del nobuy-year (año sin compra) ha pasado de ser una excentricidad a protagonizar libros de periodistas, blogs y canales de prescriptores de redes sociales -influencers-. 

La periodista financiera británica Michelle McGagh publicó en 2017 el libro The No Spend Year, en el que expuso su experiencia de un año en el que decidió no comprar nada que no fuese estrictamente necesario. McGagh, escritora en The Guardian, asegura en sus páginas y a través de su blog en este periódico que fue capaz de desarrollar modos más creativos de vivir y ser feliz sin la dependencia del continuo deseo de consumo. 

Desde Youtube, la prescriptora de belleza Hannah Louise Poston, adicta a la cosmética, documentó su nobuy-year en 2018. "Sólo era una persona que tenía un problema de hábitos de consumo y que luché contra eso", explica en uno de sus vídeos más recientes, en los que da consejos a otras personas que estén dispuestas a dar una vuelta a su modo de consumir. Actualmente, Poston continúa haciendo reseñas de maquillaje pero invita a sus seguidoras a no comprar nuevos productos, sino a usar los que ya tienen para reproducir nuevas tendencias.

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Inmigrante español en Suecia
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Soy un inmigrante español en Suecia y me da mucha pena este tipo de noticias que a veces salen en España con sorna y que demuestra la poca concienciación social que hay sobre algunos temas.

La producción textil tiene un gasto tremendo de agua. Es la segunda industria que más agua consume después de la cárnica. Para que os hagáis una idea, podéis no ducharos y no consumir nada de agua en casa durante un año y el problema del agua seguiría existiendo debido a estas dos industrias. Por no hablar de los componentes químicos y microplásticos que se crean y que acaban en océanos. Luego hay grandes tiendas como la propia sueca HM o Primark cuya ropa está diseñada para durar poco tiempo. Dentro de toda esta concienciación hay que sumarle el gusto de los suecos por ser diferente a los demás en la moda. En las tiendas de segunda mano encuentras ropa única y encima a un precio más barato.

En cuanto al tema de los aviones, Suecia (como todo Europa occidental menos España) tiene un sistema ferroviario de calidad y que llega a casi todos lados. En los últimos años están además cambiando todos los autobuses de servicio público por unos públicos. Por unos pocos euros más puedes moverte cómodamente entre Estocolmo y Gotemburgo o Malmö, con una comodidad increible y saliendo desde el centro de una ciudad hasta el centro de la otra. Aunque los aviones sean mas rápidos, con las esperas y el desplazamiento del aeropuerto al centro al final tardas lo mismo o algo más.

También hay que entender que Escandinavia es naturaleza y bosque. Incluso en Estocolmo (2 millones de habitantes), es naturaleza, bosque y agua y si en tu zona no hay naturaleza,

Puntuación -9
#1
Jose
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Al número 1 yo creo que España tiene un sistema de trenes de alta calidad. Si quieres ver el tercer mundo de trenes y carreteras vete a UK donde tengo la desgracia de vivir.

Puntuación 24
#2
Hombre de bien
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Puro marketing, ahora lo dicen cuando tenemos el armario lleno de ropa y el Facebook lleno de selfies en Egipto, Japón, Indonesia, etc etc. Cómo del TV fullhd al 4k, o del diésel al híbrido, luego al eléctrico, luego el de hidrógeno... Puro marketing. Los suecos son los nuevos chinos del todo a 100 parece.

Puntuación 18
#3
Al 2
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Al 2,

Búscate un tren de Huelva a Badajoz. 5 horas!!!

Luego aunque no lo creas hay zonas donde el tren eléctrico aun no existe. en España

Búscate una ruta que vaya de Galicia a Barcelona. No hay!! Te mandan a Madrid!

En Europa, si quieres ir de un punto A a un punto B dando igual donde estén o si tienes que complementar cercanias, alta velocidad o media distancia, vas a la página de su RENFE y te pone el itinerario. En UK tenéis la National Rail. En Alemania hasta te entran aviones, tranvías y buses con la Deutsche Bahn para que llegues a la puerta de tu casa.

En España tenemos buena tecnología de Talgos y AVES, pero no llegan a todas las ciudades y en muchos casos el AVE te deja en el centro de la ciudad, sino a varios KM.

España no tiene un buen sistema ferroviario.

Puntuación -6
#4
Jose
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Hace un tiempo cogí un alvia de Barcelona a Ourense por la noche que fue una maravilla. No tuve que ir a Madrid. Hoy he ido de Madrid a Segovia en 28 minutos por 10 euros. Si pruebas los trenes en UK y ves sus precios sabras lo que Digo. 200 Euros por 100 millas bristol a Londres totalmente abarrotado por la mañana.

Puntuación 16
#5
Jose
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Y en UK prácticamente todos los trenes son diesel.

Puntuación 17
#6
UK no, gracias
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UK no es un ejemplo de muchas cosas de todas maneras

Puntuación 14
#7
Parece que en Suecia no hay tontos!
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A ver, Suecia tiene diez millones, con la población localizada en la costa. Con una linea tienes la inversión hecha.

Respecto al gasto, que casualidad que HM se está resintiendo con la competencia.

Los suecos, por cierto viajan mucho a España. Unos 25000 frente a 10000 españoles. Para tener un paraiso donde vivir, algo falla.

No digo ni que sean mejores, ni peores. Pero no creo que sea posible establecer comparaciones reales.

Desde luego, en España, tu no podrías emplear a tu hija en una campaña ¿ecologista? sin que los servicios sociales y, probablemente la sexta si eres de los partidos equivocados, pusiesen el grito en el cielo.

Aunque supongo que en Suecia no son tan tolerantes como nostros con los nazis violentos.

En el articulo de la Wikipedia sobre los "Samis", dice que los lapones, han dejado de llamarse así en suecia, por su significado en sueco... Por si quieres saber mas sobre sociedades "politicamente correctas", como las que se gastan por ahí arriba.

Supongo que muchos hablan así de España, porque en España no se ha aplicado la eugenesia.

https://elpais.com/diario/1998/08/19/internacional/903477613_850215.html

No todo lo que brilla es oro.

Puntuación 19
#8
Sermoneamiento global.
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Pues a mí estos suecos me parecen un auténtico coñazo , con Greta a la cabeza,

si tanto les preocupa contaminar que se quiten de enmedio, se eutanasian todos y le dejan el país a los africanos, que seguro que saben disfrutar de la vida mucho más y encima no andan sermoneando al resto del planeta.

Puntuación 6
#9
Javier_227
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La gente que hace eso no lo hace por el planeta, que les importa un carajo. Lo hacen por pura vanidad, para sentirse moralmente superiores e ir dando lecciones a la gente. Porque todo esto en un sistema capitalista no sirve para nada, por no decir que es contraproducente. Aun en el supuesto de que esta moda (de gente adinerada del primer mundo) pudiera afectar significativamente al mercado, sólo serviría para que las distribuidoras redujeran un poco los precios, de modo que la gente con menos recursos, que antes no se podía permitir comprar ropa (o carne, o viajes, etc.), ahora sí lo hará.

Porque esa gente, la mayoría del planeta, no está para chorradas, quieren disfrutar el mismo nivel de vida que los demás y tienen derecho a hacerlo. Cuando puedan acceder a esos bienes, los incoporarán a sus pautas de consumo y volverá a subir la demanda, incluso más allá del nivel anterior. Esto se llama efecto rebote, algo bien conocido en economía que a todos estos ecolojetas les interesa ignorar. Así que, señores, gracias por nada y métanse su pseudoética medioambiental donde les quepa.

Puntuación 9
#10
donge
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denyro de poco los suecos tendrán vergüenza de ecmxistir y empezarán a suicidarse más de lo que aun hoy lo hacen

Puntuación 6
#11
pangat
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Hay que conocer la orografía y la geagrafíaespapola parasaber que un tren que vaya de Galicia a Barcelona por el norte montañoso es un dispendio. España es el 2° país más montañoso deEuropa con 47 mill de hb y Suecia uno de 8'5 mill con todos los hb concentrados en tres o 4 ciudades del sur. Suecia es un país muy infeliz con gente sin problemas de verdad que se culpabiliza por existir. Es lo que tiene el aburrimiento.

Puntuación 7
#12
yomismo
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Aunque se ofenda alguno, resulta evidente que en un planeta de recursos limitados el consumo no puede seguir creciendo indefinidamente. Este es el problema del capitalismo (entre otros), la lógica del capital es expandirse sin límite, pero la Tierra si tiene límites, por tanto solo desde fuera del mercado se puede poner límite a este. Este fuera del mercado son los gobiernos, los movimientos sociales y la sociedad en general.

Aunque los fanáticos del Capitalismo creen que limitar y regular el mercado es pecado, y atenta contra lo más sagrado de la economía (el libre mercado), el asunto es justamente el contrario, solo un mercado limitado y regulado puede ser sostenible en el tiempo, y además socialmente justo.

Puntuación -1
#13