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Las fintech impulsan la innovación del sistema bancario tradicional

Las plataformas de préstamo online ya suponen un fenómeno global. Sin ir más lejos, en 2015 presumieron un mercado de más de 185.000 millones de dólares. Desde su surgimiento en Reino Unido y Estados Unidos, han irrumpido con fuerza, así mismo en mercados como Francia, España y otros países de Europa continental. Más noticias en la revista gratuita elEconomista Pymes, Autónomos y Emprendedores

En España, el 27 de abril de 2015, el Gobierno aprobó la regulación específica para las plataformas de financiación participativa dentro de la Ley de Fomento de la Financiación Empresarial (Ley 5/2015). La revolución que aporta este contexto legal es clara: ampliar la frontera de la financiación empresarial y permitir a las empresas conectar directamente con inversores que cuentan con un capital para invertir y están dispuestos a prestárselo.

Y, todo esto, de forma online, directamente y sin la necesidad de contar con el sistema bancario tradicional. Situación análoga a la que ha vivido el ecosistema empresarial en Francia tras la aprobación de la Ley de Financiación participativa en septiembre de 2014.

Contribución a la innovación

Y en este panorama, ¿cuál es la contribución que pueden hacer las fintech a la innovación de las instituciones bancarias? En realidad, esto dependerá de la relación que se establezca entre ambos tipos de actores, pero, a priori, existen tres posibles escenarios. El primero, de conflicto: con el objetivo final de que uno haga desaparecer al otro. El segundo, de ignorarse entre ellos, pero, si las fintech funcionan y evolucionan, es posible que unas instituciones bancarias acaben adquiriendo a otras. Y el tercero, en el que creemos firmemente: un escenario de colaboración. De hecho, los bancos y las fintech son diferentes y es, precisamente, en esta diferencia donde se encuentra la posibilidad de complementariedad y se abren grandes posibilidades de alianza.

Tomemos como ejemplo el proceso de las plataformas de préstamos online para poder ilustrar esta idea. Por un lado, a la hora de gestionar un préstamo, la rapidez supone uno de los factores más importantes para las empresas que confían en una plataforma de crowdlending como Lendix. De hecho, según un estudio realizado por Lendix en Francia a más de 500 empresas con una facturación entre 400.000 y 10 millones de euros, indica que para el 51% la agilidad, a la hora de obtener financiación, supone una necesidad crítica.

Estas compañías están dispuestas a afrontar un mayor tipo de interés si esto les permite obtener una respuesta firme en menos de una semana, sin incertidumbres o retrasos. Así que para un gran banco surge la pregunta: ¿cómo satisfacer esta necesidad cuando el tiempo para la obtención de un préstamo a través del sistema bancario tradicional toma semanas y hasta meses? Conociendo bien los dos universos, la respuesta es clara. Un banco tradicional puede cambiar su modelo de negocio para satisfacer esta necesidad, aliándose para ello con una fintech.

Poco apetito por el riesgo

En segundo lugar, se encuentra su aproximación y poco apetito por el riesgo. Desde mi experiencia, los grandes bancos tienen una visión muy polarizada, de todo o nada. Por un lado, se encuentran dispuestos a proporcionar crédito a tipos de interés bajos cuando las operaciones implican bajo riesgo y se aportan garantías bancarias. Por otro, excluyen de cualquier posibilidad de financiación a aquellas empresas que no cumplan con estos criterios.

La aproximación de una fintech al riesgo es diferente, además de atender a través de un concepto gradual y diferenciado a compañías y proyectos excluidos de la financiación bancaria.

También allí existe mercado. Según el mismo estudio, el 56% de las empresas se muestran dispuestas a aceptar tipos de interés más altos por evitar tener que proporcionar garantías personales o profesionales. Por ello, puede resultar de sumo interés para un banco aliarse con una fintech para satisfacer esta necesidad de aproximación gradual al riesgo. De hecho, en muchos de los préstamos realizados en Lendix, la organización ya contaba con una oferta de los principales actores de la banca sobre la mesa, pero el tipo de interés y los precios eran los mismos, independientemente del nivel de riesgo y de las garantías obtenidas.

Un último ejemplo estaría relacionado con los préstamos complementarios. A través de plataformas de préstamo online, las empresas pueden financiar todo tipo de proyectos, incluso aquellos por los que los bancos tienen poca inclinación. Desde nuestra experiencia, los bancos, aun siendo favorables a conceder préstamos, por ejemplo, para la compra de un edificio, son bastante reacios a financiar proyectos más intangibles como reforzar un equipo de ventas o desarrollar una nueva página web. En este tipo de proyectos, al igual que ocurre en muchos otros, recurrir a fuentes de financiación no bancaria supone una alternativa única y complementaria.

Los datos del estudio también registran cómo el 57% de las compañías pequeñas o medianas no había encontrado la aceptación del último crédito solicitado a un banco. El problema que esto supone para la banca es que pone en riesgo la totalidad de la relación con las empresas. Las fintech pueden permitir a los bancos evitar este riesgo a la fidelidad, proponiendo al cliente recurrir a una plataforma regulada y especializada al 100% en préstamos para este perfil de entidades o de proyectos, lo que minimizará el riesgo de que este cliente sea atraído por un competidor. El banco consigue la satisfacción aportando una solución lo que contribuirá a mantener su percepción como actor clave y un socio a largo plazo para su negocio.

Por todo ello, las empresas de fintech pueden ser el aliado perfecto para los bancos en su búsqueda de la innovación que complemente sus actividades actuales o futuras.

Grégoire de Lestapis, consejero delegado de Lendix España y miembro del Comité Ejecutivo de Lendix

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