Innovacion

El futuro de la banca pasa por aliarse y cooperar con fintech

La banca y las fintech han pasado en poco tiempo de ser rivales en pugna por el mismo negocio a verse como aliados imprescindibles. La industria de las startups está convencida de que el futuro pasa por un maridaje entre ambos que potencie sus respectivas capacidades. El momento "es perfecto" por oportunidad y existencia de ventajas evidentes, defendió el jefe de Proyectos de Innovación de Ibercaja, Víctor Royo, durante el Observatorio Spotcap: Las fintech: un nuevo modelo financiero de innovación digital organizado por elEconomista.

Las palancas o principales ventajas de las startups que valoran las entidades financieras es que "están poniendo muy bien el foco en el usuario y además están ganando eficiencias y eso es lo que necesitan los bancos para tener éxito en la transformación digital", resumió el directivo de Ibercaja, entidad que precisamente ultima una asociación con un jugador digital en el campo de la gestión de finanzas.

Agilidad y oferta de nicho

La revolución tecnológica ha convertido, de hecho, el negocio bancario en el polo, con mayúsculas, de atracción de nuevos entrantes. Algunos incorporan ofertas o funciones inéditas, como el control digital de los riesgos online que permite conceder o denegar un crédito en segundos; o la radiografía individual de las necesidades que proporciona el big data sobre cada cliente. Otros ejecutan de forma más eficiente la operativa de la banca -sucede en campos como las transferencias al extranjero o cambio de divisas- o mejoran la experiencia del usuario, como ocurre con los asesores financieros digitales (robo advisor), detalló Royo.

El desafío para la banca de siempre se complica con el desembarco de las grandes tecnológicas y operadoras telefónicas, algunas ya con licencia bancaria, y los neobancos "que han conseguido bien el engagement con la gente joven y resolver sus necesidades más básicas".

La arquitecta de Soluciones Estratégicas para la industria Financiera de Oracle, Beatriz Vega, subrayó que los nuevos entrantes "nacen con una pequeña batalla ganada": haberse fundado para solucionar "problemas concretos de los clientes de una manera sencilla, transparente, muy innovadora", "hablar tecnológicamente su lenguaje" y la capacidad de "adaptarse a los cambios de una manera ágil", frente a las dificultades de los bancos para virar rápidamente sus grandes infraestructuras.

A la inversa, el mayor poder de la banca son su presupuesto y caudal de usuarios. "El volumen de clientes que tenemos las fintech sigue siendo muy pequeño, mientras que la banca tiene clientes y tiene los recursos", reconoce Diego Bestard, cofundador y director general de Spotcap -firma fundada en septiembre de 2014 en Alemania, que ofrece créditos online para empresas en España, Holanda y Australia, y ultima el próximo desembarco en dos mercados adicionales-. "¿Y qué tenemos las startups? -agrega-. Empezar de cero te da muchísima flexibilidad y esa capacidad de ir adaptándote es fundamental en el mercado porque las cosas no esperan a que uno pueda hacer el cambio".

La sinergia "perfecta", entiende Víctor Royo, es estrechar lazos y que la banca evite la ambición de desarrollarlo todo internamente y se apalanque "en este mundo más abierto a través de microservicios".

Entre las infinitas posibilidades de colaboración los expertos apuestan por una evolución de las entidades hacia una especie de mercado de servicios, más completo y eficiente, haciendo uso de las propuestas de los nuevos jugadores. "Yo me imagino el banco del futuro como una aplicación donde entro a través de mi móvil y tengo diferentes categorías: hipotecas, préstamos personales, seguros, préstamos para empresas... A través de mi banco me engancho a distintas soluciones que pueden ser del banco, de una fintech o de un tercero", augura Diego Bestard.

'Market place banking'

Su pronóstico se cimenta sobre experiencia propia. Spotcap ha dado el salto estratégico de defender su tecnología como un activo vital, inexportable, a colocar parte de la infraestructura accesible a las entidades tras su fuerte insistencia para poder utilizarla. "El market place banking -insistió Bestard-, tiene muchísimo sentido: el banco se puede enfocar en lo que hace muy bien y las fintech en ofrecer el mejor servicio posible en cada producto que hacen y especializarse en ello".

Un ejemplo paradigmático es Number26, la iniciativa tecnológica alemana en fase de reapertura en España y que también está presente en mercados como Austria. "Es un banco que no era un banco y va a empezar a ofrecer productos que no son suyos: puede llegar a un acuerdo con un lender como nosotros y ofrecer, a través de startups, otros productos como hipotecas. Probablemente no llegue nunca a tener un producto propio, sino ofrecer los de terceros a cambio de una comisión", estimó Bestard.

Para el responsable de Innovación de Ibercaja el futuro de la banca no pasa, en cambio, tanto por convertirse en una plataforma de "servicios de marca blanca" como por establecer marcos de colaboraciones para "ganar eficiencia y agilidad, incluso para permitir transformar las formas de trabajo de las entidades". En el banco aragonés encuentran además una oportunidad de apalancarse en las startups para virar más rápido desde industria prescriptora de productos a poner el foco en el cliente y ayudarle a gestionar sus propias finanzas.

"La banca tradicional, apoyándose en estos nuevos players, va a poder ganar en eficiencia, ganar en agilidad, en nuevos modelos de negocio, y, por otra parte, las fintech van a poder llegar a mucho más volumen de clientes, y poder comercializar sus propios productos", resumió Beatriz Vega.

Aunque la ruta parece haberse despejado, las alianzas son a fecha actual aún muy incipientes y sin resultados palpables. En el entorno de tipos ultrabajos y márgenes estrujados por insuficiente negocio y altas cargas regulatorias, la transformación digital es obligada en la banca para mejorar su débil rentabilidad y para dar respuesta al cambio de hábitos de los clientes.

Los expertos admiten que esta presión es un estímulo para acelerar los contactos y buscar eficiencias aunque no será la fórmula mágica para enderezar la cuenta al instante. "Ese problema es muy a corto plazo y un banco no puede del día a la mañana mejorar sustancialmente su eficiencia por mucho que se alíe a una fintech porque tiene unas estructuras que debe mantener durante un periodo. Tener menos sucursales en la calle y menos empleados no se puede cambiar de la noche a la mañana", subrayó Diego Bestard.

A las entidades les toca, resumió Beatriz Vera, integrar las nuevas plataformas para acercarse mejor al cliente, a nuevos canales o incorporar activos como el big data, pero aún toca trabajar "dos o tres años" fuertemente en tecnología para "mejorar eficiencias y dar resultados en las cuentas".

Un nuevo marco regulatorio

Este aliento tropieza, sin embargo, con una laguna legal. La rapidez con que las empresas nativas digitales proliferan buscando nichos de negocio inexplorados ha superado al marco normativo, cuyo desarrollo acostumbra a ir un paso por detrás de cualquier cambio. En ocasiones una ausencia de reglas se atisba como una oportunidad para sacar ventaja, al dar primero y marcar guías al que llega después. Pero en este caso los expertos claman al regulador pautas claras y flexibles que den seguridad.

"No es cuestión de una regulación distinta para la banca y las fintech, sino una regulación más ágil, que dé cobertura a esta realidad porque si no, al final, crearemos inseguridad jurídica para la industria e indefensión para los clientes", defendió Jorge Ferrer, socio de Regulación Financiera de KPMG Abogados. "Donde no hay reglas, pero hay unas cuantas empresas que les va bien, si inviertes te estás jugando tu dinero en una entidad que quizá dentro de seis meses no sea legal. Esa incertidumbre lo que hace es frenar el capital que siempre huye de la incertidumbre y se va hacia otros sitios que sí tienen una regulación mucho más desarrollada", alertó Bestard.

Para paliar una laguna que incentiva la instalación de compañías españolas en otras jurisdicciones más predecibles, Bestard reveló que la propia industria ha comenzado a moverse. La asociación patronal fundada hace escasos seis meses con más de un centenar de las 160-170 fintech nacionales está analizando las necesidades de todos los los sectores que la conforman para elaborar un Libro Blanco con el que buscarán inspirar al regulador.

"El reto no es cómo proteger a los bancos o a las fintech, sino proteger a sus usuarios de igual forma, y no limitar además la capacidad de innovación que van a aportar las startups", explicó Víctor Royo.

Contar con un entorno cierto es clave, entienden, para retener un talento e iniciativa capaz de convertirse en una industria generadora de empleo que nada tiene que envidiar a la de otros países y llamada además a ensamblarse y potenciar en la necesaria transformación digital de la banca. "Estamos viendo que las empresas fintech están creciendo exponencialmente. Hay ya más de 150 en España. Y, de hecho, en el año 2015, hubo una fuerte financiación de este tipo de empresas: más de 22.000 millones de dólares a nivel mundial", informó la directiva de Oracle.

"Dentro de nada van a ser los unicornios dentro de las fintech -empresas que exceden los mil millones de valoración- y "van a ir creciendo y se van a ir expandiendo a nuevos mercados", auguró. A título ilustrativo expuso los casos de Uber y eBay, startups nacidas como negocio de nicho y cuyos tentáculos se extienden hoy hacia distintos países.

Hueco de negocio propio

La estrategia de la UE de apoyo a la innovación, junto al fomento de la financiación alternativa que postula la creación del mercado único de capitales y todo el empuje del capital riesgo invita a pensar en el auge de más jugadores, sobre todo en el nicho de financiación donde la banca continúa remisa a abastecer cierta tipología de crédito.

Esta tendencia tendrá que convivir, sin embargo, con el inicio de una fase de consolidación. El primer ejecutivo de Spotcap auguró una etapa de cierta selección natural: "En los dos últimos años hemos visto una curva exponencial en inversión a nuestro sector y creo que eso, poco a poco, se está frenando. Sigue habiendo mucho interés, pero me da la sensación de que las cartas ya se han repartido y ahora hay que jugarlas. Es cuando vamos a empezar a ver cuáles son capaces de sobrevivir y cuáles no".

Un ejemplo son los nuevos financiadores, segmento donde espera una consolidación hasta que queden "dos, tres o cuatro players gordos", como pasó con el ecommerce, ante la dificultad de que sobrevivan una veintena de pequeñas firmas cuando en un mercado como el español tienen tan poca cuota. "La clave de la supervivencia no va a ser solo el modelo, sino la forma de encajar con los players actuales", agregó Ferrer.

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