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Así es el día a día en el Campus Madrid de Google: una iniciativa para emprendedores

Huele a café, al menos en la entrada, quizá sea porque allí está la cafetería, el lugar donde algunos mojan sus ideas en una taza y otros las aparcan en sueños tras una previsible larga noche de trabajo. Es la estampa al entrar en Campus Madrid, el centro de emprendedores de Google en la capital.

Abierto el pasado mes de junio, este lugar a orillas del Manzanares forma parte del selecto club de Campus de Google, una iniciativa para emprendedores que sólo tiene sede en Madrid, Londres, Tel Aviv, Varsovia y Seúl, y una misión: hacer brotar las ideas y que éstas se relacionen para crecer juntas.

Tres plantas de filosofía Google que se refleja tanto en las mesas corridas, como en los cojines de colores corporativos que adornan una antigua nave madrileña en la que también fluyeron ideas en otra época, más concretamente las de Isaac Peral, que allí fundó la primera fábrica de acumuladores de energía eléctrica en España.

Desde primera hora el bullicio inunda la cafetería y se silencia de forma progresiva al ir subiendo plantas, igual que suben las ideas, esas que surgen en la planta baja, repleta de talento joven.

Poco a poco las ideas ascienden y, a medida que los proyectos toman cuerpo, cristalizan en forma de start-ups, esas empresas innovadoras emergentes y estrechamente relacionadas con la tecnología que ganan peso día a día en la economía global y que ocupan las plantas superiores de Campus Madrid.

Más de 7.000 miembros

"Ya son más de 7.000 miembros aquí", destaca la directora de Campus Madrid, Sofía Benjumea, quien también indica que después de cuatro meses de Campus Madrid "son más de 50 las start-ups residentes".

Benjumea no oculta su satisfacción por los buenos datos cosechados en estos primeros meses de vida del proyecto, pero ya tiene claros los próximos objetivos del centro.

"Queremos seguir transmitiendo el mensaje de que este es un espacio para todos los emprendedores, conseguir crear cuantas más conexiones entre comunidades, atraer universidades, comunidades tecnológicas, inversores nacionales e internacionales y seguir aportando valor e intentar seguir elevando la barra de la calidad", manifiesta la directora.

Espacio coworking

Precisamente uno de los valores diferenciales de este espacio de coworking con respecto a otros sea -además de la inestimable ayuda de la marca Google- esa apuesta por la calidad y por intentar facilitar su labor a los emprendedores en la mayor medida posible.

Para ello Campus Madrid organiza cursos, talleres y conferencias con los más destacados profesionales de diversos sectores para aumentar los recursos de sus residentes.

Uno de los emprendedores que disfruta de estos servicios es Manuel de Timoteo, CEO y cofundador de la firma textil de comercio electrónico The Brubaker, quien se admite impresionado por las actividades y expertos que pasan por el centro.

"La gente que viene a dar ponencias es de altísimo nivel nacional e internacional", reconoce De Timoteo, quien dice que estas experiencias le "aportan un valor que es muy difícil de encontrar en otro espacio similar en España".

También en la segunda planta trabajan Inge Kooij y Verónica Pastrana, las fundadoras de Yeeep! Media Kids, una start-up relacionada con la infancia que aún está dando sus primeros pasos.

"Aquí se trabaja mucho", indica Pastrana a quien completa Kooij: "No es lo mismo esto que estar en casa, allí tienes miles de cosas que hacer y si tienes hijos ni te cuento... esto ayuda".

Kooij, de igual modo destaca "el espíritu cooperativo de un entorno en el que todo el mundo quiere construir", algo de lo que sabe bastante Antonio Sañudo, uno de los primeros en llegar a Campus Madrid de la mano de la empresa Kideoo, de la que es fundador, y que pretende encontrar el mejor plan para que padres e hijos disfruten juntos de una forma diferente.

"Siempre hay un punto en común, siempre alguien conoce a alguien que te puede ayudar", manifiesta Sañudo, quien califica su entorno como el lugar "perfecto para trabajar".

"Aquí se pueden encontrar muchas posibilidades de colaboración", recalca.

Como ellos, son muchos los que cada día habitan la antigua nave de Isaac Peral que, por si alguien no termina de imaginarse el ambiente que allí se vive hoy en día, Sañudo se lo define con una sola idea que todo el mundo conoce.

"Es muy rollo Silicon Valley", comenta el emprendedor, y es probable que lleve razón y que Campus Madrid sea la adaptación en miniatura de aquello. Lo que no sabemos es si allí, en Estados Unidos, también huele a café por las mañanas.

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