Empleo

Cuál es el motivo que se esconde tras decidir mantenerse demasiado ocupado con el trabajo

  • Una experta en liderazgo explica los motivos de la 'sobreocupación'
  • Cree que darse cuenta de las raíces del problema es beneficioso
  • La gente aumenta su carga de trabajo buscando evitar la incertidumbre
Foto: Dreamstime.
Madrid

El empleado medio cuenta con una lista de quehaceres que consumen su tiempo y que deben ser atendidos, en muchos casos, de manera diaria. Un estudio elaborado por la empresa global de consultoría de gestión McKinsey descubrió que el profesional medio dedica el 28% de sus horas de trabajo solamente a contestar correos.

La experta en liderazgo Dorie Clark explica que el problema es fundamentalmente que mucha gente mantiene una idea equivocada sobre la propia ocupación. La mayoría de las personas a las que se les preguntó por estos hábitos que consumen su tiempo hablan de causas externas, como grandes cantidades de correos electrónicos o videollamadas constantes.

Clark afirma que estas no son la raíz del problema, sino meras manifestaciones de la 'sobreocupación'. La misma pide tener clara esta distinción, para evitar el bucle en el que el trabajador querría tener menos de estas actividades, pero luego el mismo toma decisiones que mantienen esa rutina.

Estas son las tres claves que explican los motivos que llevan a la gente a escoger sentirse muy ocupados:

Reforzar la autoestima

Clark menciona un estudio de Columbia Business School, para hablar de un persistente fenómeno en el que las personas buscan sentirse más ocupadas porque les hace creer que son importantes. Este trabajo muestra que la falta de tiempo libre y el exceso de ocupación hacen sentirse al trabajador como alguien importante, que posee un estatus social más elevado.

Clark cree que esta práctica subliminal es perjudicial para las personas, y quiere que los empleados al menos identifiquen este perjuicio, pues es consciente de las dificultades para cambiar algo que para muchos es una obsesión.

"Cuando decimos, 'Uff, estoy muy liado', lo que realmente comunicamos es la versión socialmente aceptable de 'Soy muy importante' o de 'Soy muy popular'. Y lo cierto es que ese sentimiento puede ser difícil de dejar a un lado, incluso si hay intención de hacerlo", explica la experta.

Esconder una cuestión importante

Por otra parte, el cerebro humano siente una importante aversión hacia la ambigüedad, y Clark afirma que esta 'sobreocupación' es una manera que muchos tienen de evitar esa incertidumbre. Y es que esta última puede resultar perjudicial para la salud, como elemento causante de estrés. La encuesta Estrés en América 2022, llevada a cabo por la Asociación Psicológica Americana, mostró que el 81% de los estadounidenses veían la incertidumbre global como una causa fundamental de estrés.

Pero Clark advierte de que la incertidumbre es algo inherente a la vida humana, y tratar de esquivarlo mediante estos hábitos de 'sobreocupación' terminan agravando el estrés, justo aquello que se pretende evitar desde un comienzo. "A veces se nos dan tareas o desafíos, y lo cierto es que, estratégicamente, no sabemos como hacerlo. 'Aumenta las ventas en un 30%'. "De acuerdo pero, ¿Cómo?", añade.

Además, tras esta necesidad de evitar la incertidumbre puede esconderse una cuestión más profunda, como la posibilidad de que la trayectoria profesional escogida no otorgue felicidad a la persona. "Esas son preguntas típicas, y una vez encontrada la verdad, quizás no queramos conocer la respuesta. Entonces nos mantenemos ocupados... para no tener que plantearnos la duda", comenta Clark.

Escapar de la realidad

También existe el caso de que las personas se sumerjan en el trabajo para distraerse de sus problemas. Clark ilustra esto con un ejemplo personal: cuando perdió a su gato en 2013, el saber que este ya no la esperaría en casa hizo que ella ampliase su vida laboral, para convertirse en toda su vida.

"Durante dos años, mi vida se basaba en ir en Uber a un aeropuerto, a un hotel, y de vuelta a empezar, porque simplemente no quería enfrentarme a la realidad", dice. "Para muchos de nosotros, hay cosas que a veces no queremos confrontar. Lo que realmente perseguimos con el trabajo es una anestesia".

La misma confiesa que es un impulso común en la personas, pero añade que ello no lo convierte en una "solución sostenible".

Romper el bucle

Que una persona reconozca una o varias de estas tres raíces de la 'sobreocupación', el simple hecho de darse cuenta de ello, es beneficioso según Clark. 

"Tenemos que ser verdaderamente honestos sobre aquello que nos motiva, para que podamos tomar una decisión distinta", comenta. "Se trata de nuestras decisiones. Debemos reconocer que la auténtica libertad se basa en crear un espacio en el que podamos respirar y pensar".

comentariosicon-menu1WhatsAppWhatsAppFacebookFacebookTwitterTwitterLinkedinlinkedin
arrow-comments
Deja tu comentario
elEconomista no se hace responsable de las opiniones expresadas en los comentarios y los mismos no constituyen la opinión de elEconomista. No obstante, elEconomista no tiene obligación de controlar la utilización de éstos por los usuarios y no garantiza que se haga un uso diligente o prudente de los mismos. Tampoco tiene la obligación de verificar y no verifica la identidad de los usuarios, ni la veracidad, vigencia, exhaustividad y/o autenticidad de los datos que los usuarios proporcionan y excluye cualquier responsabilidad por los daños y perjuicios de toda naturaleza que pudieran deberse a la utilización de los mismos o que puedan deberse a la ilicitud, carácter lesivo, falta de veracidad, vigencia, exhaustividad y/o autenticidad de la información proporcionada.

Tony01
A Favor
En Contra

Yo creo que los que escriben estas chorradas no tienen hijos clarmente ...

Puntuación 0
#1
No ha sido posible realizar el purgado