Editoriales

Un salario mínimo interprofesional mayor para aflorar empleo

Imagen: Getty.

El Gobierno propondrá una subida del Salario Mínimo Interprofesional (SMI) del 4%. Como resultado, esa retribución se situaría el año que viene en 735,9 euros mensuales. El Ejecutivo quiere contar con los agentes sociales para acometer el alza y todo apunta a que el acuerdo es posible.

Es cierto que los sindicatos buscan llegar más lejos, y pactar con efectos posteriores a 2018, pero también lo es que el Gobierno está abierto a un pacto plurianual de ese tipo, hasta 2020, en el que al alza acumulada podría ser del 20%. Las patronales ya manifiestan su acuerdo con el avance de 2018.

Esta aceptación de los representantes empresariales puede chocar, considerando que el IPC crece menos de un 2%. Además, el debate sobre los verdaderos efectos del SMI en el mercado laboral sigue abierto. Ayer, el Instituto de Estudios Económicos (el laboratorio de ideas de CEOE) aseguraba que el aumento de los costes laborales de las empresas las forzará a crear sobre todo empleo a tiempo parcial y temporal.

Es más, la negociación colectiva de ciertos sectores toma como base el SMI y un incremento de éste implica un alza automática de sus sueldos. Con todo, puede alegarse que, en el actual contexto de fuerte recuperación, son asumibles avances del salario mínimo que, además, pueden ayudar a que el consumo mantenga su pujanza.

Pero más importante es su contribución a luchar contra la economía sumergida. La esperanza de cobrar más induce a personas que ahora trabajan en negro a legalizar su situación y cotizar por su actividad. Los incrementos del SMI ayudan así a aflorar trabajos sumidos en la ilegalidad, lo que sin embargo no debe hacer olvidar que han de producirse de manera moderada, para preservar la creación de empleo.

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