Economía

El G20 salva la cara con una débil defensa del multilateralismo

  • Sánchez se felicita por la inclusión de la migración en la declaración de su primer foro
  • El texto prueba que la cumbre no representó un apuntalamiento del sistema global
Pose de grupo del G20 en Buenos Aires, con Macri como anfitrión. Imagen: Reuters.

Los líderes de las 20 naciones más poderosas del planeta, con invitadas como España y Holanda, concluyeron la tarde del sábado en Buenos Aires su décimo encuentro tras el despegue de este foro después de la crisis financiera de 2008. Los jefes de las principales potencias se despidieron con alivio, porque consiguieron cerrar con pinzas unas conclusiones en las que se reconoce "la contribución del sistema comercial multilateral" al crecimiento y la creación de empleo. Aunque reconocen que el sistema tiene "espacio para la mejora".

Pero también con preocupación, porque terminaron por aguar una declaración final para mantener a Donald Trump dentro del grupo. Además, nadie garantiza que el presidente estadounidense no termine por romper la baraja, como ya sucedió tras la cumbre del año pasado en Hamburgo cuando golpeó al comercio mundial con los aranceles a las importaciones de acero y aluminio.

Por eso, gran parte del valor real de las conclusiones dependerá de la cena que mantendrá a las 5.30 hora local (9.30 en España) con el presidente chino Xi Jinping. China no solo es la principal responsable de la sobreproducción del acero, sino que además es el objetivo prioritario de su guerra comercial con la que procura contener al gigante chino.

Todas las delegaciones se apuntaron un punto en el texto, aunque nadie se pudo felicitar por cerrar un documento ambicioso con el que apenas salvan la cara.

El anfitrión y timonel del G20 este año, el presidente argentino Mauricio Macri, pudo presentarse ante el mundo con unas conclusiones comunes, un resultado que no siempre estuvo asegurado dadas las difíciles negociaciones de los últimos días entre los enviados de los Gobiernos ('sherpas'). El argentino se mostró satisfecho porque se garantizó la defensa de un comercio "justo".

El grupo de los europeos consiguió mantener la defensa del comercio multilateral, una referencia de trámite en cumbres pasadas pero que se ha convertido en campo de batalla desde que Trump aterrizó en la Casa Blanca. Además, el reducido párrafo sobre el comercio también añade la reforma de la Organización Mundial del Comercio, su principal prioridad antes de la cumbre. Para la UE esta reforma representa la solución para encauzar dentro del sistema multilateral la disputa entre Washington y Pekín.

Trump consiguió excluir cualquier referencia al proteccionismo, cuyo rechazo estuvo presente en la declaración del último G20 de Hamburgo. Macri explicó que EEUU no aceptó esa etiqueta por ser una de las economías más abiertas del planeta, a pesar de la involución capitaneada por su Administración.

El presidente español Pedro Sánchez se felicitó por "el papel de liderazgo" que jugó España en el asunto migratorio, al conseguir incluir una vaga referencia en el texto final. Este tema resultaba una prioridad para el bloque de la UE pero fue rechazado por el mandatario estadounidense.

A pesar de que al final todos estamparon su firma en un documento común, el texto final prueba que la cumbre no representó un apuntalamiento del sistema global, sino otra estación más en el lento declinar de la gobernanza mundial. Sobre todo por el unilateralismo del "America first" trumpiano.

Cambio climático

Además de las dificultades que planteó en el capítulo comercial, Trump mantuvo su oposición al respaldo a los esfuerzos globales contra el cambio climático plasmados en el Acuerdo de París. Volvió a excluirse de la posición del G20 en un párrafo, como ya hiciera el pasado año en Hamburgo.

A pesar de la debilidad del compromiso conjunto, Sánchez defendió el "extraordiario valor" del G20 para que los países discutan, diagnostiquen los problemas globales y alineen sus objetivos. "Con independencia de las turbulencias y las dificultades políticas, es importante subrayar vigencia e importancia de foros multilaterales", resumió.

La mala salud de la cooperación internacional quedó reflejada en numerosas fotos, diferencias e infortunios. Desde las tensiones de los europeos con el presidente ruso, Vladimir Putin, hasta la presión casi unánime sobre el principe heredero saudí, Mohamed Bin Salmán, por la muerte del columnista del Washington Post en el consulado de su país en Turquía.

Buenos Aires también recibió a los líderes mundiales al mismo tiempo que aterrizaba la noticia de que su soñada final de la Copa Libertadores, entre el River Plate y el Boca Junior, no se jugará en la ciudad por la preocupación por la seguridad, sino en el Santiago Bernabéu.

Sánchez, quien se encontró con Macri como parte de su agenda de encuentros bilaterales, comentó que es un "honor" albergar este clásico del fútbol. Aseguró que se desplegará todo el aparato de seguridad habitual de los grandes eventos deportivos. Y añadió que "por su puesto" que irá al encuentro el próximo 9 de diciembre, si la agenda se lo permite.

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