Economía

La falta de mano de obra, el sistema educativo o la desigualdad salarial, entre los retos de Merkel

  • Alemania se enfrenta a su mayor desafío económico desde 2013
  • La inversión en educación, innovación e infraestructuras es clave

En la que fue su primera entrevista televisada tras ser nombrada canciller por cuarta vez consecutiva, Angela Merkel aludió al "futuro" como el primer reto que se marca su recién estrenado Ejecutivo. "¿Cómo podremos asegurar que las personas puedan seguir trabajando ante los grandes cambios, la competencia global o el creciente proteccionismo?", añadió. La incertidumbre, la misma que sutilmente se desvaneció tras la firma de la Gran Coalición entre conservadores y socialdemócratas, reapareció de nuevo ante los abundantes retos que aguardan a Alemania.

Detrás de las previsiones que estiman que este año el crecimiento será exitoso, se esconden ciertas sombras que reclaman un cambio de dirección que no trunque con lo estimado por los analistas. De hecho, y aunque por ahora son una minoría, también algunos economistas advierten que el nuevo Gobierno debe ignorar a los eufóricos y centrarse en resolver la cantidad de problemas que, detrás del éxito económico, no fueron resueltos en las dos pasadas legislaturas. Alemania se enfrenta a una serie de desafíos que podrían averiar su locomotora.

Falta mano de obra cualificada

La Federación Alemana de Cámaras de Comercio e Industria (DIHK) fue la última en dar la voz de alarma, al asegurar que el 56% de las empresas germanas acusan una falta de profesionales. Un valor que se ha triplicado desde 2011 y que limita las posibilidades de producción. A nivel nacional, hay más de un millón de empleos vacantes, especialmente en el área de la logística, lo que está desacelerando la actividad de las empresas o incluso llevando a muchas al límite de su rendimiento.

Reformar el sistema educativo

Pese a contar con bazas como el sistema profesional dual, Alemania acusa una falta de inversión en los centros educativos o la desgana de un alumnado que, ante la ausencia de información o alternativa, termina abandonando sus estudios. Una circunstancia que para los economistas hunde sus raíces en los famosos "números negros" del antiguo ministro de Finanzas, Wolfgang Schäuble, que condujeron a un gigantesco atasco de las inversiones y que a la larga se pagó con una infraestructura lastimosa o escuelas y universidades mal equipadas.

Pobres infraestructuras

Alemania tiene una de las peores infraestructuras de fibra óptica digital entre los países desarrollados, lo que podría restar competitividad en áreas como las tecnologías de la información. Todavía hoy, muchos sectores se apegan a los éxitos del pasado, con el riesgo de perder importantes inversiones en el futuro. El consejo desde algunas esferas económicas es que Alemania podría asegurar su prosperidad con inversiones en educación, innovación e infraestructuras que, en su conjunto, puedan fomentar la fuerza de trabajo. El camino es largo.

La desigualdad salarial

En Alemania ha aumentado en los últimos veinte años. Hay menos personas con un mejor nivel de vida, lo que pone en peligro la fortaleza económica, no solo porque exacerba la distribución social, sino porque acarrea un impacto duradero en el crecimiento económico, la inversión y el mercado laboral.

Las divergencias sociales

El 70% de los alemanes considera que la desigualdad es demasiado alta, pero la respuesta del Ejecutivo fue establecer unas prioridades que no prevén zanjar el problema. Aunque el nivel de desempleo esté a niveles históricamente bajos, muchos ciudadanos tienen trabajos de mala calidad, cobran poco o se ven obligados a subsistir con subsidios estatales.

Reforma del modelo económico

En la actualidad, la política, los negocios, los sindicatos y la sociedad civil son demasiado cercanos e interdependientes. Como ejemplo, la industria automotriz, cuyas políticas no son lo suficientemente autónomas como para evitar daños a toda la economía estatal. Además, muchos sectores del sector de servicios están sobreregulados, lo que protege los intereses de unos pocos y sacrifica inversión, productividad y trabajadores.

Freno a la ultraderecha

Por primera vez en más de medio siglo, en el Bundestag se sienta un partido de ultraderecha, Alternativa para Alemania. Su entrada en la Cámara, donde constituye el mayor partido de la oposición, le da una mayor visibilidad pública y amenaza con ganarle terreno a los partidos tradicionales, desgastados por años de Gobierno.

Reforma de Europa y del euro

Sin una Europa unida y fuerte, Alemania nunca podrá defender sus intereses económicos a nivel mundial, como prueba que el país nunca se habría recuperado tan rápidamente del papel de "hombre enfermo" que acusó durante el cambio de siglo de no haber sido por la Unión Europea y su moneda única. De ahí que sea tan importante que el próximo Ejecutivo y Francia inicien las reformas necesarias para fortalecer el continente.

En los próximos cuatro años, Alemania se enfrenta a su mayor desafío económico desde las reformas de 2003 y, como advierten los analistas, la inversión pública en educación, innovación e infraestructura deben tener la más alta prioridad. Solo entonces, Alemania podrá afianzar su liderazgo económico y garantizar su prosperidad.

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