Economía

Los expertos se decantan por pagar parte de las pensiones con impuestos

  • BBVA recuerda que en 2050 serán necesarios 27 millones de cotizantes

La reforma del sistema de financiación de la Seguridad Social se va a convertir en uno de los hitos de la próxima legislatura. Con un déficit de 17.000 millones que no hace sino ensancharse; y con la perspectiva de que en una década comiencen a jubilarse los nacidos en la etapa del baby boom, los partidos políticos parecen haber recogido el guante que les lanzan economistas y expertos: las dos reformas de las pensiones de los años 2010 y 2013 no son suficientes y habrá que tomar medidas adicionales para garantizar el cobro de prestaciones dignas.

La financiación de parte de las pensiones a través de impuestos se impone como idea menos dolorosa frente a la decisión de recortar los más de diez millones de pensiones que ahora mismo se pagan en España.

"Para garantizar las prestaciones futuras se tiene que pensar en los impuestos", advierte Eduardo Bandrés, Catedrático de Economía de la Universidad de Zaragoza y ponente estos días del seminario Desafíos de la economía española, que se celebra a instancias de la Fundación de las Cajas de Ahorro, Funcas, en la Universidad Menéndez Pelayo de Santander (UIMP).

Este experto cree que una solución pasaría por elevar el IVA para dotar de sostenibilidad a un sistema que confiaba en un aumento anual del 5,5% de los ingresos "que no se está cumpliendo". Subir este impuesto, además, debería conllevar un ejercicio pedagógico importante por parte de los poderes públicos, que "solo lograrán una justificación política" a subir impuestos si saben concienciar a los ciudadanos de que hay que encontrar soluciones para garantizar el cobro de prestaciones dignas.

Bandrés, como Rafael Doménech, economista Jefe de Economías Desarrolladas de BBVA Research, cree que "no es suficiente" pensar en sacar Viudedad u Orfandad y financiarlas de forma distinta. "En realidad lo que estaríamos haciendo es trasladar de sitio el problema, pero no lo evitaríamos", asegura Domenech, quien alerta de que en el año 2050 serán necesarios 27 millones de cotizantes para sostener un sistema de 15 millones de pensionistas (ahora son nueve).

Doménech cree que son los ciudadanos "quienes tienen que decidir si aceptan que sus pensiones suban menos que hasta ahora; si se pagan también con impuestos; o si confían únicamente en las reformas estructurales para mejorar el mercado de trabajo". A su juicio, "se tendrá que producir un mix de las tres situaciones".

De opinión parecida es el profesor José Enrique Devesa, que junto a Doménech fue parte del grupo de expertos de los que se nutrió el Ejecutivo para aprobar la reforma de pensiones del año 2013. Devesa también habla de impuestos y recuerda que "en otros países es común utilizar parte de la fiscalidad, en IVA, IRPF o Impuestos Especiales", para financiar el sistema de pensiones. Este experto alerta también sobre los perjuicios que causa calcular mal los ingresos y gastos del sistema.

"Los déficit son acumulativos", advierte, algo muy peligroso en un sistema que cada año presenta un desfase mayor entre ingresos y gastos. Es cierto: el año pasado el gasto en pensiones creció el 3,5% mientras que la recaudación por cotizaciones apenas avanzó el 1,6%.

Doménech y Bandrés apuestan, a su vez, por acompasar el aumento de la fiscalidad indirecta con una bajada de las cotizaciones, escenario conocido como de devaluación fiscal. "Bajar lo que se abona por cotizaciones ayudaría a reducir la tasa de paro", advierten, algo crucial para garantizar el sistema, más aún cuando se prevé que a medio plazo se jubilarán dos personas por cada una que se incorpore al mercado laboral.

Los políticos, tímidos

No fue hasta el año pasado cuando por primera vez los partidos comenzaron a deslizar mensajes tendentes a justificar futuras reformas del sistema de financiación de la Seguridad Social. A instancias de la Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (AIReF), el ministro de Hacienda Cristóbal Montoro lanzó el debate en verano y advirtió que tal vez sería buena idea extraer del sistema Viudedad y Orfandad y financiarlas de otra manera.

Después, y en campaña electoral, el PSOE ha rescatado la idea de utilizar los impuestos para sufragar parte de las prestaciones, aunque lo ha hecho sin demasiada concreción y limitándose a citar el caso francés, donde la llamada Contribución General Francesa logra una recaudación anual extra de 90.000 millones.

Los expertos consultados consideran que debido a los dos procesos electorales de los últimos seis meses, los partidos se han mostrado aún demasiado tímidos. Más aun teniendo en cuenta que el problema ha llegado ya, con el sistema en déficit perpetuo y "unas nuevas condiciones laborales que no están consiguiendo impulsar la recaudación por cotizaciones".

En este sentido, desde Funcas advierten de que no habrá más remedio que tomar medidas, y más pronto de lo que creemos. La esperanza de vida crece a ritmo de vértigo (los mayores de 65 años ganan 16 meses de vida cada 10 años) y los nacimientos, por ahora, no compensan la buena noticia de la enorme longevidad.

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