Economía

Un millón de alemanes vive de ayudas sociales desde hace casi diez años

  • Las bajas cifras de paro del país contrastan con las elevadas subvenciones
  • El problema del desempleo en Alemania es básicamente geográfico
Imagen: Getty.

La flexibilización del mercado laboral alemán, que tuvo su piedra angular con la implantación de la Agenda 2010 en tiempos de la cancillería del socialdemócrata Gehrard Schröder, arroja actualmente sendos contrastes. Mientras el paro se reduce a niveles de hace 25 años, aumentan quienes reciben ayudas sociales al no poder llegar a fin de mes, a pesar de que muchos tienen trabajo. Es el nuevo mal del siglo XXI: personas no desempleadas con sueldos que les hacen entrar en el grupo considerado como colectivo pobre.

Entre 2003 y 2005 en Alemania se implantaron varias reformas de flexibilización laboral para reducir el desempleo de larga duración, la llamada Agenda 2010. Se regulaban los minijobs, ocupaciones de menos de 20 horas a la semana con las que no se puede cobrar más de 450 euros al mes, con el añadido de tener la obligación de pagarse un seguro médico propio.

Esta reforma vino acompañada de otra, el Hartz IV, en la que se creó un sistema combinado de subsidio por desempleo, ayudas sociales y ayuda para el alquiler. Es decir, que quienes únicamente desempeñen un minijob tienen derecho a que el Estado les complete su renta hasta los 900 euros con dinero de bolsillo, ayuda para el alquiler y pago del seguro médico.

Esta no es una renta básica en sí, puesto que conlleva unas obligaciones, como el deber de buscar activamente un trabajo mejor, para lo que la Administración ayudará asumiendo gastos como fotos de currículum o pago de viajes en caso de entrevistas en otras ciudades.

Arma de doble filo

Cuando se aprobó la Agenda 2010 se hizo pensando en el paro de larga duración, pero no se barajaba la posibilidad de llegar a la cifras actuales, ya que para 7 millones de personas en Alemania un minijob es su principal ocupación laboral. Es el llamado "estado del bienestar" por el que abogaban los socialdemócratas, que también provoca la recaudación de menos impuestos, ya que los minijobs están exentos de tributación y no aportan a la hucha de las pensiones.

La semana pasada el periódico Frankfurter Allgemeine publicaba un estudio basado en datos de la Agencia federal de empleo que revelaba que uno de cada siete niños alemanes dependen de estas ayudas. Se otorgan directamente a nombre del niño cuando es menor aunque cubran a toda la familia. En ciertas ciudades la cifra es aún mayor. Es el caso de Berlín y Bremen, ambas con el 31,5%, lo que equivaldría a que uno de cada tres niños subsiste gracias al Hartz IV.

El problema del desempleo en Alemania es geográfico. Debido a la antigua división en dos del país, el Este tiene aún mayor desempleo, mientras que en el oeste el desarrollo industrial y laboral continúa siendo mucho más notorio.

A pesar de que la "locomotora de Europa" sigue siendo líder en empleo y exportaciones, según el análisis de Marcel Fratzscher, presidente del instituto para la investigación económica (DIW), "si Alemania no corrige su rumbo, la brecha entre ricos y pobres podría suponer a corto plazo problemas de crecimiento y productividad para el conjunto del país".

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