Economía

Toxo (CCOO): "España no recuperará los niveles de empleo previos a la crisis hasta 2021"

  • Entrevista a Ignacio Fernández Toxo, secretario general de CCOO

Sindicalista de raza. Curtido en las movilizaciones de Bazán en 1972 y, posteriormente, en las negociaciones para la reconversión del sector naval con el Gobierno de Felipe González, Ignacio Fernández Toxo es secretario general de Comisiones Obreras desde 2008. Artífice, junto a su amigo Cándido Méndez, de los grandes acuerdos de la concertación social de los últimos años, es un hombre dialogante que, por el momento, prefiere aparcar cualquier decisión sobre su futuro. "Hasta mediados de 2017 hay tiempo y ahora toca reforzar la organización y profundizar en la renovación del modelo sindical", aclara.

Estamos en vísperas de un Primero de Mayo, que este año coincide con la previsible disolución del Parlamento. ¿Cuáles son hoy las reivindicaciones sindicales?

Están basadas en lo que hemos venido planteando a los partidos políticos y, de forma recurrente, al Gobierno en funciones, que es la necesidad de un plan de choque para activar el empleo, la lucha contra la pobreza y la corrección de las profundas desigualdades que ha generado la gestión de la crisis.

Repetir las elecciones, que hoy parece inevitable, ¿sería un fracaso?

Es una situación inédita en la democracia española y tiene algo de fracaso. La ciudadanía no se equivocó cuando votó el 20 de diciembre y los partidos tenían que haber sabido gestionar ese voto, que fue distinto al que se produjo en otros momentos. Ha habido una corrección muy seria del bipartidismo, han aflorado nuevas fuerzas políticas con presencia importante y es evidente que, no sé si por falta de generosidad, voluntad, o qué, pero no se ha sabido gestionar.

¿Se pueden señalar culpables?

Los culpables van a intentar identificarlos ahora en campaña electoral los diferentes partidos. Yo no voy a señalar a nadie. Creo que no se han ensayado todas las fórmulas posibles de confluencia para evitar a la ciudadanía tener que acudir nuevamente a la cita con las urnas. De paso, estamos perdiendo un tiempo precioso. El panorama a nivel internacional es de mucha incertidumbre y los desafíos desde el punto de vista social y económico son fuertes.

Necesitábamos haber consolidado un nuevo Ejecutivo tras las elecciones. Desgraciadamente, parece que hasta septiembre no tendremos un Gobierno, si es que se dan circunstancias distintas en las nuevas elecciones, o los partidos las leen de otra manera, porque ya sería dramático que España entrase en una especia de bucle, como pasó en Bélgica. Necesitamos un Gobierno, y la incógnita debe despejarse lo antes posible.

¿Qué le ha parecido la actuación de Mariano Rajoy en estos meses?

El actual presidente del Gobierno ha practicado el absentismo. Se ha dado un hecho insólito en democracia en España: quien opta a la reelección como presidente del Gobierno le dice que no al Rey cuando éste le propone que intente la investidura. En ese mismo momento, Rajoy tenía que haberse marchado. Un mensaje de esa potencia sólo puede ir acompañado de un gesto de apertura de espacio dentro de su partido para que otra persona tome el relevo.

Y, ¿cómo ve la posible confluencia entre Podemos e Izquierda Unida?

La izquierda española en su proyección electoral está muy atomizada y sería necesario hacer un ejercicio, no sé si éste u otros, que ofrezca una alternativa consistente y sólida a la gente en un momento en que millones de personas lo están pasando muy mal. Es necesario alinear la economía y los objetivos macroeconómicos con las necesidades de las personas.

Entrando en temas estrictamente laborales, usted viene insistiendo en recuperar el sistema de legislación concertada.

Porque ha funcionado, no sólo en España sino en Europa. La segunda mitad de los años 80, los 90 y parte de lo que llevamos de siglo ha existido una fuerte concertación social tanto en el ámbito de las relaciones laborales entre empresarios y organizaciones sindicales como en el ámbito tripartito, con la presencia de las Administraciones Públicas, el Gobierno central y las comunidades autónomas.

España conoció una fase de impulso democrático, económico y político muy importante, presidida por esta idea del diálogo social. Pero, cuando más falta hacía, se optó por la vía de la imposición, por el decreto como forma de gobernar en temas de gran trascendencia. No se han resuelto los problemas y se ha provocado una fuerte conflictividad social.

¿Es culpa de la reforma laboral?

Tiene mucho que ver, pero no sólo la de 2012, que ha sido la más intensa, también la de Zapatero en 2010. Ahí se inaugura una forma de entender las relaciones de trabajo en la que se orilla la participación de sindicatos y representantes del mundo del trabajo, incluidas las empresas, para optar por una vía de intervención excesiva de los Gobiernos en las relaciones laborales. Era necesario poner en marcha reformas sobre la situación del trabajo, de la contratación, del despido y de la negociación colectiva, pero debían llevarlas a cabo los actores naturales, las empresas y sus trabajadores.

Ustedes sostienen que la oleada de despidos a la que asistimos no tiene que ver con la posible derogación de la reforma laboral.

Tiene que ver con la situación económica y con estrategias empresariales. Son procesos que se repiten cuando la economía empieza a recuperarse después de una crisis. No creo que tenga que ver con la coyuntura política ni que haya quien esté pensando en apurar para poner en marcha expedientes de regulación de empleo por si se deroga la reforma. Dicho esto, ojalá se produzca el hecho de la derogación.

Pero, ¿no advierten una desaceleración de la actividad y una caída en las inversiones?

La desaceleración es evidente. En el año 2015 se han dado factores excepcionales que han determinado un crecimiento de la economía española de casi el doble que la media de la Unión Europea, en parte asociado al efecto rebote. El tipo de cambio, la evolución del precio de los hidrocarburos, la liquidez sin límite puesta en el mercado por el Banco Central Europeo (BCE) y dos años excepcionales en materia turística propiciaron ese crecimiento más elevado de la economía española.

Estos factores ya no se están dando este año y si tenemos en cuenta que la economía española sigue el ciclo, con algún trimestre de diferenciación, de la economía europea, con Europa estancada era normal que se corrigieran a la baja los niveles de crecimiento. El problemas es que un menor crecimiento va a afectar al ritmo de reducción del desempleo, que es el gran objetivo de la sociedad española.

De hecho, la revisión del cuadro macroeconómico muestra una importante reducción de los objetivos de empleo como consecuencia de la desviación del déficit. ¿Cómo influye esto?

De manera muy negativa. Ya al ritmo que íbamos en el año 2015, tardaríamos hasta 2021 en recuperar los niveles de empleo que generaba la economía española en 2007. Es mucho tiempo perdido en términos de empleo, pero no es inevitable. Es cierto que necesitamos del impulso europeo. El único que ha hecho los deberes, aunque en parte y tarde, ha sido el BCE. La economía europea, y en particular los países del sur, necesitan de estímulos y de inversión.

El Plan Juncker, en España, no tiene prácticamente ninguna proyección, pero tal vez ahí sí esté afectando más de lo necesario la provisionalidad de la situación política. Además, se queda corto en cuanto a las necesidades que tiene Europa. Es preciso abordar un plan intenso de impulso de la actividad. La economía europea está gripada en gran medida y necesita un nuevo motor de arranque.

¿Y cómo impulsar la actividad y la creación de empleo en España?

En España, ese motor es la demanda interna que, aunque ha crecido, no lo ha hecho lo suficiente como para darle un impulso decidido a la creación de empleo. Si el 60% de la demanda interna de nuestro país es el consumo de las familias, las soluciones están a la vista: salarios, pensiones y sistemas de protección.

La desviación de la Seguridad Social, ¿es problema de los pensionistas, como dice el Gobierno, o de un empleo precario?

El problema tiene que ver con nuestro modelo productivo, que genera empleo de baja calidad y altísimo paro cuando cae la actividad y tarda en recuperarse cuando empieza a crecer la economía. La auténtica revolución que necesita España es la de su modelo productivo. Luego está el efecto de la caída de las bases de cotización al sistema de Seguridad Social.

Un salario mínimo congelado durante tanto tiempo lleva a la minoración de los ingresos del sistema. La utilización abusiva de bonificaciones al empleo con base a la cuota de la Seguridad Social, o las tarifas planas, o la exención de cotización están derivando, junto con la altísima tasa de desempleo, en un agujero importante de ingresos.

El relevo en UGT ha disuelto 'la pareja de hecho' con Cándido Méndez. ¿Qué tal su relación con Pepe Álvarez? ¿Se sigue manteniendo la unidad de acción?

La relación personal es buena. No es la que llegamos a formalizar Cándido y yo, porque el paso de los años y la voluntad de mantener la unidad de acción refuerzan los lazos en lo personal. Aspiro a poder mantener con Pepe una relación de la misma intensidad. Ambos sindicatos, en la primera reunión de las ejecutivas el 31 de marzo, convenimos en que hay que profundizar en la unidad de acción y mantener y reforzar en lo que se pueda la unidad entre las dos organizaciones.

Ustedes tienen el Congreso a un año vista. ¿Va a continuar?

Lo que he planteado a la organización es que esa discusión la tendremos cuando se aproxime el Congreso. Aún queda algo más de un año. Este tiempo es de impulso, de dinámicas de cambio que hemos puesto en marcha con más intensidad desde marzo del año pasado.

Es tiempo de reforzar la organización, analizar qué ha cambiado en nuestro país en la composición del mundo del trabajo, qué déficit tiene la acción sindical y cómo abordar el trabajo no sólo en las grandes y medianas empresas, sino también en las pymes y micropymes donde trabajan la mayoría de empleados de nuestro país. Otros aspectos son la realidad de los jóvenes y la feminización del trabajo. Ahora no toca hablar de personas.

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comentariosforum12

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Sindicatos sinverguenzas, corruptos y ladrones, que no miran por los trabajadores, y que solo piensan en ellos y sus comilonas.

Puntuación 43
#1
lavozdesuamo
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Choto.... trabaja alegremente sin miedo a la fatiga porque inmediatamente descansa en un flesssss

Puntuación 23
#2
Ppsoe=Ruina.
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Claro que puede volver...cuando acabe la crisis, también ayudaría la disolución de los sindicatos.

Puntuación 30
#3
Así nos va...
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La historia juzgara, y no positivamente, el papel de estos "sindicatos palanganeros" del poder y obedientes al poder y sobre todo a los empresaurios españoles. Solo aparcecen en las fotos cuando les llaman.

Tiraron por la ventana, con la DESIDIDA INTERESADA comprobada, todos los derechos conquistados gracias a la lucha y el sufrimiento de muchas generaciones de trabajadores españoles... y todos tenemos pruebas de ello.

!!!VERGÜENZA DEBERIA DE DARLES A ESTE Y AL GORDO DE UGT Y SUS ACOMPAÑANTES !!!!!

Puntuación 20
#4
NUUUNCA
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NO ES POSIBLE DEMOCRACIA SIN

SINDICATOS......

¿ PERO "ESTOS" IMPRESENTABLES

"CHULETEROS".......?

¡¡¡¡ VENGA YA !!!!

ESQUE NO VAN A DESAPARECER NUNCA?

Puntuación 23
#5
desde Málaga
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Ya verán como no ponen mi comentario:

Yo me he hecho de Somos Sindicalista.

Solamente 9€ mensuales (más barato)

Lo asocian a Podemos, pero de eso nada.

Lo que pasa es que no interesa:

Interesa un bipartidismo como PP y PSOE, UGT y CC.OO.

Sinverguenzas

Puntuación -5
#6
Usuario validado en Facebook
Tomas Parra
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Es una afirmacion imprecisa, la burbuja inmobiliaria causada por el euro tambien forma parte de la crisis, los 4 millones de empleos de la burbuja inmobiliaria de Aznar-ZP no fueron reales.

Puntuación 2
#7
Aristòtil el jove
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A todos estos chupatintas o chupasangres habrá que descabalgarlos. Cobrando un pastón sin trabajar.

Puntuación 20
#8
Nadia
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Desde luego con esta izquierda que tenemos... ¡ ni de coña !

Puntuación 9
#9
fausto
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Este perfecto ignorante hace tal afirmación y se queda tan pancho, como si fuera un premio Nobel de Economía.

Nunca va a haber en ningun país y mucho menos en España niveles de empleo como antes del 2008 .

Va a haber muchos menos y muchísimo mas precarios. Para eso montaron esta gran Estafa que este vendeobreros y otros llaman Crisis.

Puntuación 12
#10
Aitor
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Este no tiene ni p idea de lo que habla. Lo mismo le da decir 2021 que 2041.

Sindicatos NO. Jamás pensé que diría eso siendo trabajador por cuenta ajena. Manda huevos.

Puntuación 16
#11
nordiko
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Un servidor, al igual que otros Españoles, en tiempos Franquistas, fuimos menospreciados por ser de una casta de trabajadores pobres, que con falacia nos engañaron cobrándonos cuotas, que nunca sirvieron de nada para solucionarnos nada, pero....... si para llenarse los bolsillos la camaradería de sus sindicatos, abogados , secretarias, todo bajo el prometido de la defensa del trabajador, si antes lo maldecía, ahora tengo que tragarme mis maldiciones y decir,,,,, ¡¡¡VIVA FRANCO!!!!

Puntuación 8
#12