Economía

Europa, ante el reto del envejecimiento: en 50 años habrá dos empleados por pensionista

  • Los mayores de 65 años representarán el 28% del total

Tras siete años de Gran Recesión, la UE empieza a respirar algo más aliviada, gracias a una recuperación que gana pulso. Pero es poco más que un suspiro. Grecia continúa siendo un desafío económico y político que ya varios miembros del Eurogrupo dudan cómo terminará. La recuperación se apoya sobre las muletas del estímulo monetario, con fecha de caducidad, y un petróleo barato que podría repuntar significativamente a fin de año.

El pasado martes, mientras los ministros de Finanzas de la UE (el Ecofin) discutían cómo fortalecer la recuperación con inversión y más reformas, se toparon en la mesa con un informe de la Comisión Europea que puso números al que ya es uno de los grandes desafíos estratégicos: el envejecimiento de un continente ya viejo. Algunas conclusiones saltan en rojo. Los 28 socios pasarán de tener cuatro trabajadores por cada persona mayor de 65 años a tener dos empleados por cada jubilado en 2060.

Y a ese futuro los 28 socios llegarán con un impulso mermado. Porque, según este informe, el crecimiento económico medio anual se situará en el 1,4% en 2060. En este horizonte temporal, los gastos relacionados con el envejecimiento podrían subir hasta un 2% del PIB, hasta llegar al 26,6%.

Rémora para el crecimiento

La estructura de edad de la población de la Unión Europea "se prevé que cambie dramáticamente en las próximas décadas debido a la fertilidad, la esperanza de vida y las tasas migratorias". El tamaño de la población no sólo se espera que sea mayor en medio siglo, sino que también será "mucho más vieja que ahora", dice el documento.

La población europea aumentará el 4% (de los 507 millones en 2013 a 523 millones en 2060). La franja de no dependientes (15-64 años) será "sustancialmente más pequeña", pasando del 66 al 57%, recogiendo esta disminución los mayores de 65, al pasar del 18 al 28%. Un cambio sísmico para unas economías menos dinámicas.

Además, tal y como advierte el Banco Mundial, las poblaciones más envejecidas también tienden a ahorrar menos, lo que a buen seguro tendrá consecuencias para la inversión y la acumulación de capital, lo que ralentizará más todavía el crecimiento económico en este continente. Para encarar ese futuro, las instituciones europeas aprovecharon la ofensiva reformista puesta en marcha durante la crisis para pedir acciones decisivas en los sistemas de pensiones, y otras partidas asociadas como la sanitaria.

Gracias a las primeras medidas puestas en marcha en algunos socios, como el retraso de la edad de jubilación, las consecuencias no serán ya tan dañinas como se esperaba hace tres años. "En la mayoría de los países, las recientes reformas en las pensiones han tenido un impacto positivo visible al contener las dinámicas de gasto público", concluyó el Ecofin.

¿Más allá de los 75 años?

Sin embargo, los ministros de Finanzas también avisaron de que las medidas tomadas en un número de estados miembros son insuficientes para contener el gasto. En pleno huracán reformador, el entonces primer ministro sueco, el conservador Fredrik Reinfeldt, avisó desde la atalaya de su generoso Estado del Bienestar que sus ciudadanos deberían prepararse para jubilarse más allá de los 75 años.

La Comisión mantiene este desafío entre sus prioridades. Así, la mitad de los gobiernos nacionales contaron con recomendaciones el pasado miércoles relacionadas con su sistema de pensiones. La estrategia holística para poder soportar un Estado del Bienestar al que le renquearán las piernas se basa en tres pilares: reducir el endeudamiento público, aumentar las tasas de empleo y productividad, y reformar las pensiones, la sanidad y los sistemas de dependencia. En el caso de las pensiones, el objetivo es incrementar la edad efectiva de jubilación, y vincular el retiro y las pensiones a la esperanza de vida.

En el caso de España, el Ejecutivo comunitario apuntó en su examen que la reforma de las pensiones de 2013 "ayudará a contener la presión a largo plazo en el gasto", gracias al factor de sostenibilidad, un ajuste automático basado en cambios en la esperanza de vida. Pero, a renglón seguido, Bruselas indicó que nuestro país necesita progresar más en la efectividad del gasto en el sector sanitario, conteniendo el gasto farmacéutico, mejorar el sistema de dependencia y, sobre todo, digerir la alta deuda pública.

España estará sin embargo lejos del impacto que tendrá el envejecimiento en algunos vecinos como Polonia, con una economía que despega hoy, pero con sistemas de protección más débiles. Si en nuestro país la tasa de dependencia (población mayor de 65 como proporción de aquellos de 15 a 64) será del 53% en 2060 (en línea con el conjunto de la UE), en Polonia pasará del 21% actual al 61%, lo que pondrá en aprietos su sostenibilidad económica.

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