Economía

La Fed alerta de que el motor de EEUU pierde a su gran valedor: "El ahorro del covid se ha agotado por completo"

  • El consumo es la clave de la resistencia económica de EEUU
  • En abril este ahorro pandémico ya está en negativo, según la Fed
  • No habrá una caída drástica de la demanda... pero pierde una de sus grandes fortalezas

La economía estadounidense ha aguantado mucho mejor de lo que todos preveían. Esta fortaleza es la base sobre la que la Reserva Federal está construyendo su marcha hacia la desinflación, manteniendo altos los tipos de interés. A pesar de que el PIB de EEUU ha aflojado su crecimiento tras dispararse un 3,3% en el cuarto trimestre de 2023, el primer trimestre de 2024 ha seguido siendo sólido, con un crecimiento del 1,6%. Sin embargo, uno de sus grandes motores podría encontrarse ante una amenaza crítica: el gasto de los consumidores.

Este parámetro es una de las grandes claves para entender la resiliencia de EEUU, junto con el mercado laboral. A pesar de que los elevados tipos de interés y otras acciones de la Fed (como la reducción de balance) están drenando liquidez de la economía para enfriarla y rebajar la inflación, los ciudadanos del país no han dejado de gastar. De hecho, el gasto de los consumidores supone cerca de un 68% del PIB, consolidándose como el gran motor de la economía y habiendo crecido un 2,5% el primer trimestre. Sin embargo, tanto la Fed como diversos expertos temen que este indicador pueda apagarse por un motivo claro: el gran ahorro que los estadounidenses arrastran desde hace ya cuatro años se ha venido completamente abajo.

Durante la pandemia, los hogares aumentaron liquidez y ahorros en un acaparamiento sin precedentes. El gasto estaba limitado por la enfermedad y el confinamiento, mientras que el gobierno emprendió una enorme respuesta fiscal para reactivar la economía. Dos factores provocaron que un exceso de ahorro de 2,1 billones de dólares. Según los datos de la Reserva Federal de San Francisco, se logró este enorme hito en agosto de 2021. Sin embargo, Hamza Abdelrahman y Luis Edgard Oliveira, analistas del banco central, "esos ahorros ya se han gastado por completo".

En su último informe, los investigadores defienden que este mes de abril los consumidores estadounidenses terminaron de quemar todo el ahorro cosechado durante la pandemia. De hecho, según sus cifras, estos 2,1 billones de dólares ya son 72.000 millones de dólares en negativo. Es decir, ese músculo de liquidez para seguir haciendo latir la economía de EEUU se ha transformado en deuda al gastarse cerca de 70.000 millones de dólares por mes desde septiembre de 2021.

"El gasto del consumidor ha sido un motor clave de la economía", explica la Fed de San Francisco. "De hecho, se ha mantenido resistente incluso con los grandes niveles de inflación y altos tipos de interés". En ese sentido consideran que el final de este fuente de crédito supone un gran cambio de paradigma pues "los consumidores podrían recurrir a deuda" pero "el elevado 'precio del dinero' es mayor", lo que implicará en mayores costes.

Los 'ricos' pueden salvar el consumo

James Knightley, analista de ING tiene claro que esto puede suponer un gran problema para el principal bastión de la fortaleza económica de EEUU. "Con los hogares habiendo agotado por completo el exceso de ahorro acumulado por la pandemia creemos que ya están consumiendo incluso ahorros preexistentes". Sin embargo, esta tendencia, que para el banco neerlandés está provocando auténticas tensiones en las familias con bajos ingresos, está siendo compensada por el momento por las de mayor poder adquisitivo.

Knightley defiende que "el 20% de los hogares (que son más ricos) está gastando más que el 60% inferior". Para el experto estos están expuestos a un incremento de acciones, propiedades y cuentan con inversiones en fondos de mercado monetario, por lo que habrían podido sobrevivir con garantías a los tipos de interés. Esta situación "ha permitido que los hogares más ricos hayan acumulado ahorros nuevos mientras que los más pobres (que son los más expuestos a los ahorros del covid) viven una situación más complicada y enfríen su consumo".

Esta situación es la que explicaría que se agote el músculo pandémico de los hogares pero que el consumo no se apague a marchas forzadas. De hecho, el banco neerlandés advierte de que esta situación tan divergente puede derivar en "unas tasas de morosidad que ya están aumentando marcadamente". Y, a pesar de que los 'ricos' puedes sujetar la antorcha la realidad es que "vemos muy complicado que esta situación permita que los consumidores sigan siendo la fuerza impulsora de la economía en la segunda mitad de 2024, como lo han sido hasta ahora". De hecho explican que "esta debilidad en los tramos más bajos corre el riesgo de compensar lo que se ve en los más altos". Desde ING señalaban que también detectan esta subida inicial de la morosidad especialmente en préstamos al consumo. Una tendencia que ha provocado que "más del 10% de los hogares hayan reducido el pago de sus tarjetas al mínimo en el último trimestre".

Esto se ve en las cifras de ahorro a nivel general, no solo las relacionadas con la acumulación de liquidez por la pandemia. Según los datos de ahorros personales recogidos por la Reserva Federal. las familias de EEUU acumulan una liquidez cerca a los 671.000 millones de dólares, (en marzo de 2024, cifra más reciente). A pesar de que en momentos concretos de 2022 llegó a haber una cifra más baja aún, se trata de unos registros menores que las cifras pre pandemia, cuando se supera el billón cómodamente.

Por su parte los ingresos reales de los hogares estadounidenses, otra de las vías por las que se podría seguir manteniendo el consumo, se han estancado, pues la inflación ha hecho mella en el poder adquisitivo, y los salarios no han podido seguir el ritmo. Los salarios reales de EEUU se han estancado en el arranque de 2024 en los 365 dólares la semana (ingresos medianos) según los datos de la Oficina de Estadísticas Laborales. Esto supone una importante subida desde que tocó suelo en 2022 en los 359 dólares y mejora las cifras pre pandemia. Sin embargo, para los analistas no supondría un catalizador tan importante para el consumo como lo han sido los ahorros.

Un desactivación lenta

En cualquier caso, desde la Reserva Federal explican que esta amenaza no supondrá una desactivación del consumo de forma drástica. "Es poco probable un cambio muy sensible siempre y cuando sean capaces de sustentar sus hábitos de consumo mediante empleo continuo o aumentos salariales, otras formas de riqueza, incluidos ahorros no relacionados con la pandemia (y mayor deuda)".

De hecho, los analistas del banco central destacan que "el gran stock de ahorro ha sido solo uno de los muchos factores que han contribuido a un gasto tan sólido" y de hecho, señalan al mercado laboral. Pues "con una creación de empleo superando regularmente los 200.000 puestos de trabajo y la tasa de desempleo en casi en mínimos históricos, se trata de un factor que puede ayudar a que se mantengan patrones de gasto similares".

"Estamos notando una clara presión sobre la industria con un menor gasto de los consumidores"

Una deuda de los consumidores cada vez más creciente, también es una amenaza. Austan Goolsbee, presidente de la Reserva Federal Chicago, afirmó en su última rueda de prensa que, si bien los niveles de pasivo aún no son "especialmente altos" existe una "preocupación por la tasa de morosidad de los mismos, que está empezando a repuntar". En ese sentido, Goolsbee sentenciaba que "si esto comienza a pasar es un claro indicador de que las cosas están a punto de empeorar".

Todos estos factores ya están teniendo cierto reflejo en uno de los principales canarios en la mina respecto al consumo, las empresas. En los últimos resultados de McDonalds la firma defendía que "estamos notando una clara presión sobre la industria con un menor gasto de los consumidores". Este fue el motivo por el Tyson Foods se desmoronó un 6% tras afirmar que los consumidores "ya no están dispuestos a gastar como antes". Destaca también el caso de otras empresas expuestas a este ámbito como Starbucks, que tuvo que reducir su pronóstico para todo el año.

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