Economía

Si el SMI se fijara en función de donde vives habría diferencias de hasta 400 euros entre comunidades

  • Madrid y Extremadura son las regiones que más notarían el cambio
  • Para el Gobierno este planteamiento no tiene cabida por hacer distinciones entre trabajadores
  • En Brasil o Canadá cada estado tiene la autoridad para fijar su propio salario mínimo
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España es un rara avis dentro de las economías mundiales por su Salario Mínimo Interprofesional (SMI), único para todos los territorios y sectores. Desde la patronal llevan años abogando por aplicar distinciones en función de los territorios para adaptarse a la diversidad del territorio español. Tomando en cuenta el nuevo SMI, que está en 1.134 euros al mes en 14 pagas, y aplicando los criterios de la Carta Social Europea por los cuales la retribución mínima debería ser el 60% del sueldo medio, los salarios mínimos autónomicos variarían en una horquilla cercana a los 400 euros mensuales.

Los principales afectados de este cambio serían los trabajadores extremeños en esta circunstancia, que verían una reducción en su retribución de 200 euros por cada una de las pagas, hasta los 933 euros.

Por contra, los trabajadores madrileños serían los más beneficiados por este hipotético sistema, con un aumento de 174 euros por nómina, hasta los 1.308 euros netos por cada una de las 14 pagas.

Y es que con el actual sistema, son cuatro las Comunidades Autónomas que quedan por debajo del 60% general que se ha tomado en cuenta desde el Gobierno a la hora de hacer el cálculo: Cataluña, Navarra, País Vasco y la ya mencionada Comunidad de Madrid.

A nivel provincial la situación se agrava ya que el SMI ha generado distorsiones en el 75% de las provincias españolas, siendo afectadas 38 de ellas por los incrementos de los últimos años, ya que el Salario Mínimo excede el 60% del promedio provincial. De hecho, solo 14 provincias tienen un SMI por debajo de este umbral.

En 11 de ellas, la relación entre el Salario Mínimo y el promedio neto es superior al 70%, lo que impacta negativamente en la negociación colectiva, disminuyendo la independencia y capacidad de adaptación.

Para el Gobierno, la idea de un SMI por territorios, como planteaba la CEOE, no tiene cabida para evitar hacer "distintos" y "garantizar que un trabajador de este país desarrolle su actividad donde la desarrolle tenga condiciones mínimas que sean dignas" y "permitan que una persona que tenga un salario pueda llega a fin de mes", decía la actual vicepresidenta primera y responsable de Hacienda, María Jesús Montero.

El problema de esta tesis es precisamente que el SMI no es suficiente para los trabajadores de las regiones con los costes de vida más altos. Además, es imperativo examinar la desigualdad regional. Al implementar un salario mínimo uniforme para todo un país, pero con marcadas diferencias de ingresos entre sus regiones, podría generar efectos negativos en las áreas menos prósperas, elevando el salario mínimo a niveles que pudieran desincentivar el empleo y agravar aún más su situación económica. Por otro lado, en regiones más prósperas, este salario mínimo podría resultar insuficiente y tener un impacto marginal. Es esencial también considerar los desafíos que ciertos grupos, como los jóvenes o los desempleados de larga duración, enfrentan al buscar empleo.

Usos en otros países

Establecer un salario mínimo presenta desafíos considerables, ya que fijarlo por encima del valor de mercado puede tener repercusiones negativas en la creación de empleo. La patronal Cepyme señala que el concepto de salario de mercado es diverso y variable, reflejando la demanda laboral según las habilidades requeridas por las empresas, con diferencias marcadas tanto en regiones como en empresas de distintos tamaños.

Algunos países optan por no establecer un salario mínimo y permiten que la negociación entre empleadores y sindicatos determine las remuneraciones. Ejemplos de esto incluyen a Suecia, Dinamarca, Finlandia, Austria e Italia en la Unión Europea, así como Noruega, Islandia y Singapur fuera de ella. Los países que sí tienen un salario mínimo suelen implementar estrategias para mitigar los riesgos asociados con su establecimiento.

La disparidad en el salario promedio entre diferentes regiones dentro de un país hace que fijar un salario mínimo uniforme genere desequilibrios, especialmente en áreas donde la remuneración media es más baja. Esto dificulta la contratación en zonas que, en principio, están menos desarrolladas.

En varios países, como Brasil, Canadá, Estados Unidos, Filipinas, India, Japón, Indonesia, Rusia y Suiza, el salario mínimo se determina a nivel regional o estatal, lo que implica una variación en los niveles de remuneración según las áreas geográficas. Por ejemplo, en Brasil y Canadá, cada estado tiene la autoridad para fijar su propio salario mínimo, mientras que en Estados Unidos, aunque existe un salario mínimo nacional, cada estado puede establecer el suyo. En Filipinas e India, el salario mínimo se establece a nivel regional, reconociendo las disparidades económicas entre las regiones. En Japón, se determina a nivel de prefecturas, ajustándolo según las condiciones locales. Indonesia, Rusia y Suiza también definen el salario mínimo a nivel regional, adaptándolo a las condiciones específicas de cada región.

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