Economía

Arranca la motosierra: Milei cuadra las cuentas de Argentina recortando las pensiones y aniquilando el gasto en educación

  • Pese a una inflación disparada, caen las principales partidas de gasto público
  • Las pensiones caen un 32,5% y el salario mínimo, un 30%
  • Es la primera vez que se consigue desde el 2008 y la séptima desde la Segunda Guerra Mundial
El presidente de Argentina, Javier Milei, en su visita al Vaticano. Foto: Reuters

Cuando Javier Milei ganó las elecciones presidenciales en Argentina, dejó claro que tenía un objetivo innegociable: cuadrar las cuentas del Estado y así no tener que imprimir más dinero público para compensar el déficit. La teoría económica apunta a que la principal causa de la inflación es esa creación constante de dinero, y la primera condición para detener el alza de precios es poner fin a ese ciclo. Y para ello, el presidente ha sacado la motosierra, recortando el gasto costara lo que costara. Y las principales víctimas han sido los jubilados, que no han visto revalorizada su pensión con el IPC, y la educación, que ha visto su partida casi evaporarse: un 95% menos.

El Gobierno argentino publicó un comunicado celebrando un superávit de 518.000 millones de pesos (unos 518 millones de euros al tipo de cambio del mercado negro, de casi 1.000 pesos exactos por euro) en enero, o un 0,2% de su PIB, incluyendo el pago de unos 1.400 millones de euros en intereses por la deuda. Un hito que solo se ha producido en 6 ocasiones desde la II Guerra Mundial, en concreto durante el Gobierno de Néstor Kirchner y los dos primeros años de Cristina Fernández de Kirchner (2003-2008).

En aquellos años, el éxito histórico vino de la mano de dos eventos clave: el 'borrón y cuanta nueva' tras el corralito y el 'default' de la deuda, y el boom de las materias primas tras la entrada de China en el mercado global que impulsó a toda Latinoamérica.

Esta vez, sin embargo, el secreto tras el equilibrio contable es mucho más sencillo: una serie de recortes brutales en el gasto público. Según publicó el Gobierno de Milei, el gasto del Ejecutivo central en Educación prácticamente ha desaparecido, con un recorte del 95,2%, pasándole la patata caliente a las provincias, que deberán cubrir la diferencia de sus propias cuentas. Además, ha reducido un 0,9% la financiación a las provincias, pese a que se ha acumulado una inflación del 211% en 2023, lo que en realidad supone un recorte real muchísimo mayor: reciben casi lo mismo, pero esa cantidad de dinero hoy vale menos de la mitad de lo que valía en 2023. La respuesta, en algunas provincias, ha sido empezar a emitir su propio dinero, como ya ocurrió durante la crisis de 2001.

Pero las cifras son aún peores si se miran algunas partidas una vez descontada la inflación. Según el análisis de la Oficina de Presupuesto del Congreso de Argentina, el gasto en jubilaciones contributivas ha caído un 32,5% en los últimos dos meses, en los que el Gobierno ha dejado de actualizar las pensiones con la inflación, como se hacía anteriormente. Las no contributivas, por su parte, han caído un 6%. Milei ya ha avanzando que volverá a indexar las pensiones en los próximos meses pero no compensará el recorte acumulado desde su llegada, por lo que ese recorte se consolidará hasta nueva orden.

Lo que sí ha subido al ritmo de la inflación son los impuestos, que han crecido un 256,9%, lo que supone un aumento real de más del 15%. Todo ello pese a que los salarios en sectores con convenio se han quedado por detrás de la inflación (suben un 38,4% frente a una inflación del 51,9% entre diciembre y enero) y que el salario mínimo ha perdido un 30% de su valor, al subir mucho más lentamente que los precios.

Ese aumento de la presión fiscal mientras caen los salarios y las pensiones ha provocado un fuerte parón de la actividad económica: las ventas minoristas se han desplomado un 28,5% en enero, según la Conferencia Argentina de la Mediana Empresa. Como resultado, la pobreza ha alcanzado a un 57,4% de la población y la indigencia ha aumentado del 9,6% al 15%, según el Observatorio Social de la Universidad Católica Argentina. El FMI teme una recesión del 4% para este año, una vez descontada la recuperación del sector agrario tras el hundimiento provocado por la sequía extraordinaria del año pasado.

En su rueda de prensa de este lunes, el portavoz del Gobierno, Manuel Adorni, dejó claro que no van a ceder. Preguntado sobre si "¿van a mantener el déficit cero a pesar de no entregar alimentos, medicamentos oncológicos o provocar fuga de científicos?", Adorni respondió que "lo haremos cueste lo que cueste", e insistió en que "estamos contentísimos" con las cifras. "No solo tenemos problemas en sanidad y educación, también tenemos problemas en cuestiones inflacionarias" y esa es su prioridad, aseguró.

Tras el fracaso de la 'Ley Ómnibus' con la que Milei pretendía poner en marcha centenares de reformas, el presidente ha decidido limitarse a cuadrar las cuentas mediante recortes, a la espera de que la inflación empiece a caer cuanto antes y, tras un año duro, empiece a recoger los frutos del ajuste a tiempo para las elecciones legislativas de finales de 2025. El riesgo es que la sociedad no acepte el coste de 'ajustarse el cinturón' y llegue un otoño caliente en las calles que se extienda indefinidamente. Lo que está claro es que Milei iba en serio con la motosierra.

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