Economía

De suelos pegajosos a techos de cristal: el angosto espacio de la carrera de la mujer en la Ciencia

  • Las carreras de las mujeres son más cortas y están peor remuneradas
  • La brecha asciende en el 12,7% pero aumenta hasta el 19,1% con los complementos
  • La carga de los cuidados se hace evidente en la franja clave de 30 a 39 años
Foto: iStock

El 11 de febrero conmemoramos el Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia mientras la infrarrepresentación de las mujeres en el mundo de la investigación sigue siendo un hecho. Los estereotipos de género siguen imponiendo unos roles que diferencian por género y perpetúan la idea de que hay carreras de chicas y de chicos: ellas nacen para las letras y los cuidados y ellos, para los números y la fuerza. Las mujeres que contradicen esta idea preconcebida y logran desarrollarse profesionalmente en el ámbito científico no están libres de la carga de género sino que se encuentran con suelos pegajosos y techos de cristal que impiden en la mayoría de los casos que puedan llegar a posiciones destacadas.

Las carreras científicas están masculinizadas. Matemáticas, ingenierías o física son de ellos y así lo reconocen las estadísticas. Un reflejo de esto se encuentra en la carrera de moda: en datos de Naciones Unidas, sólo el 22% de los investigadores dedicados a la inteligencia artificial (IA) son mujeres y en ingeniería, el 28%. Sólo en informatica el porcentaje ha logrado elevarse al 40%. Pero además, los datos de la ONU corroboran que sus carreras son más cortas y están peor pagadas: están infrarrepresentadas en publicaciones científicas (quien no firma no existe) y no son consideradas para ascensos.

La desigualdad laboral es un hecho en esta materia y se representa en la discriminación salarial. Sobre esto profundiza el último estudio sobre la brecha salarial de género en las universidades públicas presentado el año pasado. Según este, la brecha asciende en el 12,7% pero aumenta hasta el 19,1% si se toman en cuenta complementos salariales como los sexenios derivados de los méritos o la participación en proyectos o actividades de investigación, entre otros.

La coordinadora del trabajo, Elena Martinez Tola, dijo durante su presentación que "en las universidades públicas no solo existe un techo de cristal, sino un laberinto de cristal. Es decir, a lo largo de la carrera profesional se van dando desigualdades que perjudican a las mujeres y que se van acumulando a lo largo de la trayectoria académica".

Si bien al inicio de la carrera investigadora los salarios parten de niveles muy similares entre ambos geéneros, según avanza la carrera profesional la brecha de género se amplia y adquiere su punto más crítico en la mediana edad, entre los 30 y 39 años, cuando las cargas familiares y del hogar adquieren especial relevancia. Este es el punto en el que el suelo se vuelve pegajoso, impidiendo cualquier avanve, según el informe. Los cuidados y la asusencia de corresponsabilidad paralizan las carreras de las mujeres, obligadas a elegir entre su desarrollo profesional o su vida personal.

La franja de edad entre los 30 y los 39 coincide con la edad de mayor acceso a la carrera docente pero la imposición de los cuidados que recae en su mayoría sobre ellas repercute en su trabajo en forma de reducción de jornada o trabajo a tiempo parcial que las excluye de las mejoras salariales pero también de la posibilidad de ascender.

En el caso del personal científico de Grado B con una carrera más consolidada (profesorado titular, catedrático/a de escuela, titular de escuela doctor/a...), las mujeres representan el 44,3% mientras que en posiciones de carrera científica de grado A (funcionariado catedrático de universidad) las mujeres tan solo representan el 25,7%, el techo de cristal para aquellas que consiguen disipar la viscosidad del suelo.

Abriendo camino

La Federación Española de Centros Tecnológicos (Fedit) ha aprovechado la celebración de este día para reivindicar que los cambios son posibles. Su presidenta, Laura Olcina, ha puesto de ejemplo el propio centro, donde hay un 38,33% de mujeres investigadoras y un 44,80% en posiciones de dirección: "Necesitamos incorporar todo el talento disponible al servicio de la ciencia y la tecnología, debemos formar equipos diversos y plurales porque el futuro de la innovación será diverso o no será".

El acceso y la participación plena y equitativa en la ciencia se conseguirá fomentando las carreras STEAM entre las niñas, que necesitan también conocer referentes femeninos de la Ciencia y la Innovación para animarse a coger un camino en el que pueden aportar una visión que derive en investigaciones pioneras y proyectos innovadores.

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