Economía

El termómetro del BCE que avanza el enfriamiento de la inflación más peligrosa en España

La presidenta del Banco Central Europeo (BCE), Christine Lagarde. Bloomberg
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La última reunión del Banco Central Europeo (BCE) ha mantenido congelados los tipos de interés en el Viejo Continente por tercera cita consecutiva, mientras la presidenta del instituto monetario, Christine Lagarde, insiste en su resistencia a relajar la política monetaria. Al menos, hasta verano. El objetivo principal, que es domar la evolución de los precios y llevarla hacia el objetivo del 2%, convive con un enfriamiento de la actividad económica a nivel comunitario. La evolución de la inflación subyacente, el núcleo del indicador de precios que excluye la volatilidad de la energía y los alimentos sin elaborar, es uno de los registros que vigilan los banqueros centrales para reposar sus decisiones monetarias. En España, de fondo surge un indicador derivado de la tasa subyacente que constata el enfriamiento de los precios.

Se trata del 'momentum' de la inflación subyacente, un registro que mide la variación del IPC promedio de tres meses respecto a los tres meses previos de forma anualizada y desestacionalizada. Este indicador, tal y como recoge el BCE y replica CaixaBank Research, "tiene un buen equilibrio entre ser una métrica de baja volatilidad (como las variaciones interanuales) y ofrecer información a tiempo real (como las intermensuales)".

Aunque la evolución de la inflación general ha decepcionado en la eurozona en enero al bajar solo una décima y quedar en el 3,8%, la tasa subyacente está en su nivel más bajo desde 2021. Esta inercia positiva también acompaña en España, donde las presiones inflacionistas vienen moderándose en su seguimiento interanual. La tasa general descendió una décima, hasta el 3,1% en diciembre. La tasa 'core' o subyacente encadena medio año de descensos, quedando en el 3,6% interanual y firmando un descenso de 2,5 puntos desde julio.

Pero lo verdaderamente importante es que el 'momentum' del núcleo de la inflación ya se sitúa dentro del objetivo del 2%. Este indicador tiene su símil en el trading, donde el 'momentum' prevé el comportamiento futuro del precio y permite anticipar un posible cambio futuro en el movimiento del mercado. La herramienta se utiliza en los mercados para tratar de anticipar los cambios de tendencia, pero también lo recogen los economistas del BCE para analizar en profundidad la evolución de la inflación en la eurozona.

El BCE trata de apagar la llama de la inflación a través de todas las herramientas posibles y para ello toda información es bienvenida. Otro ejemplo es la inflación 'supercore', la que calcula el incremento de precios en el sector servicios al excluir en este sector los precios de la energía y otros componentes volátiles, como el precio de los inmuebles e hipotecas. Un 'arma' recurrente para los bancos centrales.

En todo caso, España no goza de una política monetaria propia y ajustada a su coyuntura, es una realidad, y no podrá desajustarse de la vigilancia que mantiene Frankfurt sobre el conjunto del euro. Pero todo indica a que su desescalada de precios sí se está consolidando en su economía, una tendencia que se evidencia especialmente tras el verano a través del 'momentum' de la inflación.

Dentro de lo complejo de medir el trasvase de la política monetaria a la economía real, que lleva cierto decalaje, se observa claramente en el encarecimiento de los nuevos préstamos bancarios a las empresas desde verano de 2022, cuando comenzó la escalada de tipos. El Banco de España calculó en septiembre que el impacto de las decisiones de política monetaria restarían 1,2 puntos a la economía española este 2024, ejercicio de mayor impacto.

¿Qué expectativas hay en la eurozona?

Con todo, las expectativas de los analistas que recoge el BCE en su propia encuesta también avanzan una paulatina tendencia de relajación de precios en el 'euro'. La última publicación ha corregido a la baja tanto la inflación general (esperan una variación del 2,4% en 2024, tres décimas menos que en la anterior edición), como la inflación subyacente (rebajan al 2,6% la variación del núcleo de los precios, otras tres décimas menos). Y a largo plazo no hay dudas: tanto la encuesta del BCE como el consenso de los economistas confía en que la batalla de la inflación estará, al menos, controlada en 2025.

La fortaleza del mercado laboral y de los salarios ha sido otra de las grandes sorpresas tras la crisis de la pandemia. "Una de las incógnitas clave es el comportamiento salarial en 2024, y el propio BCE ha señalado que difícilmente tendrá suficiente visibilidad antes de la primavera, cuando se debería conocer el resultado de las negociaciones salariales colectivas", explican desde CaixaBank Research sobre las incógnitas que afrontan los banqueros centrales.

"La lucha contra la inflación es como instalar programas en ordenadores viejos: el primer 95%, el último 5% se alarga. Los consumidores, y con ellos el BCE, tendrán que ser pacientes durante bastante tiempo hasta que la inflación sea finalmente derrotada", advierte el economista jefe para Europa de DWS, Martin Moryson.

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