Economía

Calviño, la ortodoxia económica que presidirá el BEI

  • La actual ministra de Asuntos Económicos recibe el aval político para liderar la institución comunitaria
  • La vicepresidenta primera cuenta con una larga trayectoria en las instituciones comunitarias
La vicepresidenta primera y ministra de Asuntos Económicos, Nadia Calviño
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Nadia Calviño ha conseguido este viernes el respaldo político para hacerse con las riendas del Banco Europeo de Inversiones. Esa ortodoxia económica que le ha caracterizado le ha valido como palanca para suceder, a partir de enero, al actual presidente de la institución Werner Hoyer. La economista y abogada, nacida en A Coruña en1968, enfiló las riendas de la institución comunitaria amparada por un perfil internacional, comedido, basado en la ortodoxia económica y el cumplimiento con Bruselas.

El de Calviño es un perfil más tecnócrata que político. Su trayectoria en los entresijos europeos se extendió durante doce años, siempre dentro del Ejecutivo comunitario. Una senda profesional que le valió llegar a directora general de Presupuesto en la Comisión Europea, en 2014 hasta 2018. Pasaría entonces a la cartera de Economía bajo el Ejecutivo de Sánchez como aval del cumplimiento del mandato económico con Bruselas.

No en vano, la catera de Economía en el Gobierno de coalición de Pedro Sánchez infería cierta garantía para la UE en un momento en el que coordinarían políticas con socios de Gobierno como la reforma laboral. Como defensora del mandato económico de la Comisión Europea ha emprendido políticas de rebaja de la deuda y el déficit, tras abrirse el grifo del gasto como medida para paliar el golpe económico de la pandemia.

El del Banco Europeo de Inversiones no es el primer periplo de Calviño en la carrera a un alto cargo comunitario. Aunque la competencia ha sido alta, con aspirantes de la talla de la exvicepresidenta de la Comisión Europea, Margrethe Vestager, no es uno de los altos cargos codiciados en la toma de decisiones de las instituciones comunitarias.

En 2020 se presentó como candidata a presidir el Eurogrupo. Una aspiración en la que finalmente perdió la votación frente al conservador irlandés del Partido Popular Europeo, Paschal Donohoe pese a partir como favorita. Contaba con el apoyo de Francia, Alemania e Italia, pero su perspectiva hacia una mayor integración de la eurozona le jugó una mala pasada en países de menor tamaño como Eslovaquia, Eslovenia o Letonia.

Un año antes, en 2019, la aspiración de Calviño a directora gerente del Fondo Monetario internacional se vio truncada. Dio un paso atrás en la primera ronda de votación para que finalmente el puesto se decidiera en favor de la búlgara Kristalina Georgieva.

De puertas para afuera, hacia la UE, Calviño ha buscado romper tabúes, especialmente aquellos que pesaban sobre España a raíz de los años de la crisis económica. Y para ello, encaró la reforma de las reglas fiscales en alianza con Países Bajos, un país con posturas tradicionalmente divergente a la española en términos económicos. Con la Haya abogó por estrategias de consolidación específicas por país, que sean realistas, graduales, pero ambiciosas y compatibles con el crecimiento económico y la creación de empleo.

Con Calviño en el BEI la representación de España en las altas esferas de las instituciones comunitarias queda reforzada. El cuadro se completa con el exministro de Economía, Luis de Guindos como vicepresidente del Banco Central Europeo, desde 2018. Otro español el ex secretario de Estado de Economía con Rodríguez Zapatero, José Manuel Campa, preside la Autoridad Bancaria Europea.

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