Economía

La UE se reúne con China con recelos por prácticas anticompetitivas

  • Pedirá a Pekín que cambie sus políticas para evitar 'dumping' y sobreproducción
La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen y el presidente chino, Xi Jinping
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La Unión Europea trata de reconducir su relación con China en un momento de movimientos estratégicos y alta tensión geopolítica. La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen y el presidente del Consejo de la UE, Charles Michel, se reunirán este jueves en Pekín con el presidente chino, Xi Jinping, en el primer encuentro en persona desde 2019. El foco de esta Cumbre UE-China está puesto en las relaciones comerciales y las posibles prácticas anticompetitivas por parte de China.

Será el segundo viaje de la jefa del Ejecutivo comunitario a Pekín este año. No ha sido, sin embargo, un ejercicio especialmente fluido para las relaciones entre la UE y China. La UE tiene el foco puesto en el déficit comercial con el gigante asiático, ante las sospechas de que China podría estar aplicando restricciones a las importaciones de la UE y las subvenciones a sus principales exportaciones. Una preocupación que se ha plasmado en la investigación emprendida a los subsidios de los vehículos eléctricos chinos o el veto por parte de Pekín a la exportación de dos minerales clave en la fabricación de microchips.

Von der Leyen ha dejado claro cómo quiere que evolucione la relación de la UE con el gigante asiático: "eliminar riesgos" pero no "desvincularse", es la estrategia que ha venido reiterando como un mantra a lo largo de este año. Especialmente llamativo en un momento en el que el bloque ha duplicado su déficit comercial con el gigante asiático desde 2022. Una coyuntura que no es "sostenible"; según apuntan fuentes comunitarias, que atisban problemas tanto en el segmento de derechos de propiedad intelectual, subsidios, acceso al mercado chino por parte de las compañías europeas o la propia producción.

Porque la sobreproducción en China entraña riesgos para los países con los que mantiene relaciones comerciales. El acelerado crecimiento de Pekín durante las últimas décadas, a un ritmo anual de una media del 8%, ha dejado paso a una desaceleración de la economía tras la pandemia. Contribuye a ello la caída de la demanda interna y el cierre del mercado, y podría tener repercusiones sobre los países con los que comercial.

Es así que uno de los principales mensajes que la alemana remitirá a Pekín es que cambie sus políticas para atajar la situación, según explican fuentes comunitarias. El riesgo de que su sobreproducción propicie una bajada drástica de los precios de los productos procedentes de China pone a la UE vigilante ante una posible competencia "injusta" de las empresas chinas en los flujos comerciales que abren la puerta a prácticas como el dumping.

"Hay margen para que China ajuste su sobreproducción", apuntan fuentes comunitarias que consideran que no es "sostenible" que el gigante asiático continúe por este camino. La fórmula preferente para la UE sería un cambio en sus políticas a través del ajuste de la demanda, la retirada de subsidios, una mayor apertura de mercado... "Hay varias fórmulas, pero lo importante es un cambio es sus políticas", apuntan estas fuentes, que añaden que el objetivo es mantener una buena relación comercial. "Algo debe cambiar para poder mantener la relación", agregan.

Los subsidios a los vehículos eléctricos por parte de China han sido objeto de tensiones en su relación con la UE. Hasta tal punto que Bruselas lanzó una investigación en este segmento ante el riesgo de competencia desleal desde Pekín. El resultado está todavía por ver, sin embargo, tan solo el anuncio ha suscitado una tensa reacción por parte del gigante asiático. La política que aplica a la fabricación de vehículos eléctricos y de tecnologías limpias en general no es viable, a ojos de la UE, desde el punto de vista fiscal es eficiente, pero los subsidios también dan alas a la sobreproducción en este sector.

La lista de elementos de complican la relación de la UE con China es larga. El posicionamiento, o más bien la falta del mismo, respecto a la invasión militar rusa de Ucrania ha tensado la relación pese al intento fallido de conversaciones de paz emprendido por Pekín. Ahora la UE buscará persuadir a China de que continúe participando del "plan de paz" e intentando a avivar las conversaciones.

De la mano, los líderes comunitarios también buscarán que Pekín evite que las empresas chinas faciliten a Rusia a importación productos de doble uso de la UE, civil y militar, también tecnología punta fabricada en Europa que Rusia necesita para sus armas.

Tampoco ha sentado muy bien a los Veintisiete el veto por parte de China a la exportación de galio y germanio a empresas extranjeras, dos minerales que son esenciales a la hora de producir microchips. La UE, en todo caso, busca diversificar su suministro de materias primas. Con la lección de Rusia y el gas todavía reciente, la estrategia del bloque se aferra a aliarse con múltiples socios comerciales en un intento por evitar dependencias excesivas de un solo proveedor.

Pero las tensiones hace tiempo que subyacen. Bruselas denunció ya en 2022 ante la Organización Mundial del Comercio la falta de protección de las patentes tecnológicas de la UE en el gigante asiático y las sanciones a las exportaciones impuestas por Pekín a Lituania.

Von der Leyen pide a Pekín una relación comercial más "sostenible"

En una entrevista con la Redacción Europea de agencias de noticias en Bruselas, la presidenta de la Comisión Europea, Ursula Von der Leyen, defendió que un comercio más "sostenible" entre la UE y China va en el "interés" del gigante asiático porque los líderes de la UE "no tolerarán con el tiempo un desequilibrio" como el producido, por ejemplo, con la sobreproducción de los coches eléctricos. "A ambos nos conviene que tengamos un comercio sostenible entre la Unión Europea y China. También es de interés para China", aseguró.

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