Economía

Esta es la forma de conseguir una pensión de incapacidad permanente sin pedírsela a la Seguridad Social

Foto: Getty.

Las pensiones de incapacidad permanente son las terceras más abonadas dentro del catálogo de pensiones contributivas de la Seguridad Social. Actualmente se conceden más de 945.000 pensiones de este tipo todos los meses (datos de la Seguridad Social) y sus beneficiarios han llegado a ella de muy diversas maneras.

Aunque pueda parecer extraño, en ocasiones el beneficiario no es el que inicia los trámites para solicitar la pensión. De hecho, puede darse el caso de que sea la propia Seguridad Social la que proponga al ciudadano el inicio de ese procedimiento.

El organismo explica en su página web que el trámite se puede iniciar de oficio por parte de la entidad gestora "cuando proceda de incapacidad temporal y haya sido dado de alta médica por agotamiento del plazo o por encontrarse en una situación constitutiva de incapacidad permanente".

Esto significa que, en la práctica, la Seguridad Social acelera un proceso que se desarrolla de forma lógica, dado que un trabajador de baja por una enfermedad o una dolencia que ve agotada su incapacidad temporal sin haberse recuperado recurrirá a continuación a solicitar la incapacidad permanente. Pero el organismo no espera a ese momento y el ciudadano no tiene que iniciar los trámites.

Los pasos para conseguir una pensión de incapacidad permanente

El primer paso es la llegada al domicilio del ciudadano de una carta en la que la Seguridad Social incluye un oficio y un formulario de solicitud para que el trabajador lo rellene y lo envíe de vuelta al organismo con las alegaciones necesarias (si así lo creyese conveniente), tal y como informa el bufete especializado Campmany Abogados.

Una vez el ciudadano contesta a esa carta de la Seguridad Social, el organismo tiene un plazo de 10 días para pedir información adicional: puede ser de cualquier tipo, siempre que se destine a facilitar el trabajo de la Seguridad Social para determinar si ese ciudadano tiene derecho a la pensión.

Transcurrido ese paso, llegará un tiempo de espera hasta la visita al tribunal médico. El Equipo de Valoración de Incapacidades (EVI) es el encargado de evaluar y examinar al trabajador, un trámite muy temido por los solicitantes y que a menudo se ve como el paso más delicado y difícil para obtener la pensión de incapacidad.

En esta visita, los miembros del EVI tratarán de dilucidar la influencia de la enfermedad, lesión o dolencia en la vida cotidiana y laboral. Puede hacerlo a través de preguntas o de la petición de determinadas maniobras, ante las cuales el ciudadano debe mantener una actitud colaborativa.

El tribunal médico elaborará un informe en el que recomendará la pensión para el ciudadano o, por el contrario, su denegación, y lo mandará a la Seguridad Social. A pesar de la creencia común, el tribunal médico no tiene la potestad de elegir quién cobra pensión y quién no: aunque su dictamen es muy importante, no es vinculante.

La decisión, de hecho, recae en la dirección provincial correspondiente de la Seguridad Social, que para ello valorará toda la documentación aportada por el ciudadano y la evaluación del tribunal médico. Su veredicto ha de llegar, como máximo, 135 días hábiles después del inicio del proceso.

Grados de incapacidad permanente

Tal y como explica la Seguridad Social en su página web, existen cuatro grados de incapacidad permanente. El organismo ha de elegir uno de los cuatro, en caso de que conceda la incapacidad permanente al ciudadano:

  • Incapacidad permanente parcial: es la que ocasiona al trabajador una discapacidad de al menos un 33% pero no imposibilita al mismo para realizar las tareas de esa profesión. Su principal diferencia es que no conlleva el pago de una pensión, a diferencia de las otras: es solo un pago único.
  • Incapacidad permanente total: es la que inhabilita al trabajador para las tareas y funciones de su profesión, pero no para las de otra profesión distinta. Se puede compatibilizar el cobro de esta pensión con el salario de un nuevo empleo.
  • Incapacidad permanente absoluta: es la que inhabilita al trabajador para cualquier tipo de profesión.
  • Gran invalidez: es la incapacidad permanente absoluta que viene acompañada de pérdidas anatómicas o funcionales que hacen indispensable la asistencia de terceras personas para los actos más esenciales de la vida.
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