Economía

El arsenal 'K' de la democracia: el plan de Corea del Sur para ser el rey del negocio de la guerra

  • Seúl busca convertirse en el cuarto país en venta de armas para 2027
  • Este año ya ha firmado dos megacontratos con Australia y Polonia
Soldado surcoreano (Dreamstime)

Guerra de Ucrania, Israel y Hamás encendiendo las alarmas en Oriente Medio, Europa rearmándose, China amenazando con una invasión sobre Taiwán… La tensión en el mundo va 'in crescendo' y hay que adaptarse a esta nueva realidad. La industria de las armas se ha posicionado a lo largo de estos meses de conflictos e incertidumbre geopolítica como uno de los grandes baluartes económicos para afrontar este panorama. Viendo esta tendencia que parece haber venido para quedarse, un país ha decidido sacar el máximo partido de la situación convirtiéndose en un auténtico 'señor de las armas'.

Corea del Sur es un país que nació al calor de la guerra y las tensiones con su hermano del norte han hecho que la nación siempre haya puesto en un lugar privilegiado a su industria bélica. De hecho, Corea del Sur tiene el décimo presupuesto militar más grande del mundo en comparación a su gasto total, representa cerca del 7,4% del mismo y el 2,69% de su PIB. Hasta ahora esta producción servía, mayoritariamente, para nutrir a sus propias fuerzas, pero la coyuntura actual le está ofreciendo la oportunidad de convertir ese tejido empresarial en uno los grandes exportadores del mundo. Al margen de su base industrial ya fijada, su posición geográfica y su potencia logística le han permitido soñar con convertirse en el arsenal que nutra al mundo de munición, cañones, drones y armas en la próxima década. Desde el propio Gobierno se han referido a este plan como el Arsenal-K de la democracia.

A pesar de que Estados Unidos tiene un dominio incontestable con un 40% de la cuota de exportaciones mundiales entre 2018 al 2022, la realidad es que las ventas de Seúl están creciendo a un ritmo frenético. En 2022 las exportaciones aumentaron desde los 7.250 millones hasta los 17.000 millones de dólares. Un incremento del 140%. Sin embargo, la idea que ha anunciado el propio Gobierno es incrementar los pedidos año a añado para lograr, en 2027 situarse como el cuarto exportador mundial, por delante de todos los países europeos, y solo superado por EEUU, Rusia y China.

Según el Instituto Internacional de Investigación de la Paz de Estocolmo, este país vivió el mayor incremento del mundo en los últimos años desde no estar entre los 25 mayores exportadores del mundo, hasta el número 8 (2,7% de las ventas mundiales). Sin embargo, las previsiones para 2023 es que desembarque con fuerza en el Top 5 mundial de la mano de gigantes como EEUU, China, Rusia, Francia o Alemania. El motivo es que ha firmado el mayor acuerdo militar de su historia al acordar con Polonia unas ventas de 13.700 millones de dólares en productos como cientos de lanzadores de cohetes, tanques K2 o aviones FA-50.

Desde la propia Corea celebraban este acuerdo como un punto de partida para convertirse en uno de los grandes socios de la UE y la OTAN. De hecho, Oh Kyeahwan, director de Hanwha Aerospace, principal compañía del sector de la Defensa del país, anunció tras su firma que habían recibido el interés de República Checa, Rumanía, Eslovaquia, Finlandia, Estonia, Letonia y Lituania. La gran mayoría de estas naciones, amenazados por la ofensiva rusa en Ucrania, están rearmándose para disuadir al Kremlin de cualquier aventura en su territorio. "Estos países estaban pensando en comprar productos solo en Europa, pero ahora están viendo que pueden comprar a bajo precio y recibirlo rápidamente envíos de Corea", concluía Kyeahwan.

Al margen de este acuerdo, durante este verano esta misma empresa ganó el que fue, durante unos pocos meses, el mayor contrato de la historia de su industria. Hanwha superó la oferta de la alemana Rheinmetall y cerró con el gobierno australiano la compra de blindados para infantería por 4.300 millones de dólares. Este acuerdo podría ampliarse hasta alcanzar un valor de 10.000 millones para sustituir a todo su parque de vehículos, cuyo modelo se remontaba a la guerra de Vietnam, por uno más moderno. Australia está modernizando su ejército ante el aumento de las tensiones en el pacífico ante un eventual ataque sobre la isla de Taiwán.

"Países como Indonesia, Malasia, Myanmar, Filipinas y Tailandia han firmado acuerdos por valor de 8.200 millones de dólares con empresas surcoreanas en los últimos años"

Y, aunque estos logros parecen situar al país en una situación privilegiada, el gobierno tiene planes aún mayores. Según ha afirmado el presidente Yoon Suk-yeol, el plan es ser el cuarto mayor exportador del mundo para el año 2027. En ese sentido, el papel que quiere adquirir Seúl los próximos años es en el gran 'dealer' de armas para la OTAN, olvidando por completo a Rusia y China. También han anunciado que buscarán acuerdos para armar a los países del sudeste asiático, que también creen que aumentarán su demanda mientras las tensiones en el estrecho de Formosa, siguen subiendo. Según el IISS, "países como Indonesia, Malasia, Myanmar, Filipinas y Tailandia han firmado acuerdos por valor de 8.200 millones de dólares con empresas surcoreanas en los últimos años", el 55% de todo el negocio de Corea del Sur antes de los grandes acuerdos con Polonia y Australia. En ese sentido está habiendo un "creciente apetito por este sector en estos países".

Pero volviendo a su foco 'otanista', Putin mostró su enfado tras el acuerdo con Polonia afirmando que "el suministro de armas a Ucrania y otros países por parte de Corea puede llevar a destruir por completo las relaciones entre nuestros dos países". Por su parte, las relaciones con China son como mínimo, tensas y, este verano, el ministro de Relaciones Exteriores, Liu Jinsong afirmó que el gigante asiático estaba emprendiendo una 'política de las cuatro negativas' sobre Seul. Esta consistía en una serie de escenarios sobre los que suspenderán relaciones, uno de los cuales era si aumentaba la cooperación (entre ellas, la militar) con EEUU, Japón, o naciones del sudeste asiático.

Sumando las armas, Corea ganaría un gran impulso a su ya potente oferta de exportaciones y que le permitiría seguir incrementando los ingresos del exterior. Según los últimos datos anuales (2022) las exportaciones supusieron el 48% del PIB de Corea del Sur. Esta última estadística ha venido alimentada por la demanda récord de chips, que se ha disparado hasta los 116.000 millones de dólares y una potente industria automovilística que ha aportado 44.700 millones a su balanza comercial. Si le sumamos a los vehículos, los accesorios y componentes exportados, este sector ha sumado unas exportaciones totales de 64.000 millones de dólares.

k2 Black Panther coreano, comprado por Polonia (Reuters)
k2 Black Panther coreano, comprado por Polonia (Reuters)

Una de las amenazas es que este gran músculo comercial está muy expuesto hacia un vecino problemático, China. La potencia asiática es el principal socio comercial del país con 155.790 millones de dólares de exportaciones hacia Pekín. En ese sentido, una industria armamentística en auge restaría dependencia de este mercado y daría más a países como EEUU y Japón, cuyas relaciones comerciales no tendrían por qué verse comprometidas ante un aumento de la tensión geopolítica. Un escenario que desde la propia china ya han apuntado con su 'política de las cuatro negativas'.

Además, Corea teme que el auge de chips y semiconductores, que comenzó al desatarse un shock en la oferta mundial en 2022 y luego con la fiebre de la IA (estos son la base sobre la que se puede desarrollar esta tecnología), puedan diluirse con el paso del tiempo. En ese sentido, desde el IISS remarcaban en su último informe que buscan llenar en parte este posible vacío con "el desarrollo de sus propias bases industriales permanentes" que aporten ingresos estables a su balanza comercial.

Su principal compañía militar se dispara un 62% en 2023

En cualquier caso, este impulso se ha visto en la cotización de las principales empresas armamentísticas coreanas, que han tenido un potente desempeño bursátil el último año, muy por encima de la media mundial marcada por el MSCI World Aerospace & Defense. En ese sentido Hanwha Aerospace, la que está siendo la gran protagonista de los recientes grandes contratos, se dispara un 62,36% en lo que va de año. Por su parte, Korea Aerospace cae en lo que va de año, pero sube un 50% desde sus mínimos de 2022. Lo mismo ocurre con Hyundai Rotem, que no vive un buen 2023, pero en dos años ya ha avanzado un 35%.

Sin embargo, todos tienen claro que este es solo en inicio de una senda que Seul está comenzando a recorrer. Desde Corea creen que pueden aprovechar el enorme incremento del gasto militar que se está dando en Europa después de que la UE anunciase en 2022 una inversión comunitaria de 200.000 millones de euros para rearmar la región ante una rusia problemática. Esto ha acelerado sus planes, pero se trata del esfuerzo de una década para darle un mordisco a un pastel como el 'negocio de la guerra' que, según datos de PWC, habría sido de 741.000 millones en 2022, pero que no tiene límites ante un mundo cargado de conflictos.

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