Economía

Las actas del BCE apuntan al fin de las alzas de tipos pero muestran la preocupación por la energía

  • Crece el debate sobre si causar una recesión o mantener la inflación elevada
Christine Lagarde, presidenta del BCE. Foto: Bloomberg.

El Consejo de Gobierno del Banco Central Europeo (BCE) aprobó en su reunión de septiembre por una sólida mayoría subir sus tipos de interés en un cuarto de punto, hasta el 4,5%, porque sigue preocupado por la inflación y posibles impactos sobre los precios de la energía. Sin embargo, el documento apunta a la posibilidad de que esta haya sido la última subida de tipos del ciclo.

Las actas de la reunión del 13 y el 14 de septiembre, publicadas este jueves, muestran que algunos miembros del BCE argumentaron que realizar una pausa en las subidas de los tipos de interés podría alentar la especulación de que el ciclo alcista había concluido, lo que incrementaría el riesgo de un rebote de la inflación. "Esta situación requeriría otra ola de restricción monetaria más tarde, que podría tener consecuencias adversas para los mercados inmobiliarios y la estabilidad financiera más generalmente", añaden las actas.

Aun así, el documento apunta a que "un tipo de facilidad de depósito en el nivel del 3,75% al 4%, mantenido durante un tiempo suficientemente largo, sería consistente con una vuelta de la inflación al 2%", lo que indica que el ciclo de alzas podría haber terminado, y lo que vendría ahora es una etapa de estabilidad.

Esa posibilidad se barajó en el debate. Los miembros del BCE que votaron a favor de subir el precio del dinero en septiembre consideraron que de no hacerlo hubiera podido enviar la señal de que "el Consejo de Gobierno estaba más preocupado por la economía y una posible recesión que por una inflación demasiado elevada". Pero algunos miembros expresaron su preferencia por mantener los tipos de interés porque consideraron que los datos disponibles desde julio no apoyaban una subida más porque la economía se había debilitado notablemente y se preveía que la inflación volviera al objetivo del 2%. Además, estos miembros del BCE consideraron que los riesgos para la inflación estaban ahora equilibrados y pensaron que aunque los precios del petróleo habían subido, el aumento podría ser temporal.

Aun así, una de las claves a las que apuntan las actas es el precio del crudo. Si el precio medio del barril subiera de 82 a 95 dólares, la inflación subiría una décima en 2024 respecto a lo esperado (3,3% frente a 3,2%) y tres décimas en 2025 (2,4% frente a 2,1%), restrasando aún más la vuelta al objetivo de inflación.

Los defensores de mantener los tipos de interés en septiembre también dijeron que todavía quedaba pendiente gran parte de la transmisión de las anteriores subidas a la economía. Por ello opinaron que hacer una pausa en septiembre hubiera tenido la ventaja de "proporcionar tiempo para valorar el impacto de las anteriores decisiones en la economía y evaluar si la ralentización era más profunda de lo esperado y si la inflación bajaba como se esperaba sin necesidad de una subida más de los tipos de interés".

Asimismo, los defensores de mantener los tipos en septiembre argumentaron que subirlos creaba el riesgo de que se repitiera la situación de 2011, cuando el BCE subió los tipos de interés y después los tuvo que bajar rápidamente por las consecuencias económicas de la crisis de endeudamiento soberano. También pronosticaron que si la inflación podía bajar al 2% en el último trimestre de 2025 era preferible un ritmo de subidas más bajo, que aumentara la probabilidad de un aterrizaje suave de la economía. Y alertaron de los costes económicos y sociales de un aterrizaje forzado. Además, "los riesgos de subir en ese momento y tener que revertir la tendencia más tarde en caso de que la economía se debilitara más de lo esperado, eran mayores que los de introducir una pausa en el ciclo alcista y tener que subir las tasas de interés en una de las próximas reuniones", añaden las actas.

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