Economía

Las ETT reemplazan con fijos discontinuos a los temporales eliminados por la reforma laboral

  • Sustituyen a los extintos contratos por obra y servicio
  • Los contratos cedidos resisten al cambio legal, aunque crean menos empleo
  • España seguía siendo en 2022 el quinto país europeo con más trabajadores de ETT

Las empresas de trabajo temporal han superado la prueba de fuego de la reforma laboral con un resultado bastante mejor de lo previsto. Según los últimos datos disponibles de la estadística que recoge su actividad, los contratos de puesta a disposición que firman retroceden a un ritmo del 8,6% interanual, frente al 20,9% que lo hace el total de contratos registrados por el SEPE. Es más, en mayo, el último mes de la serie, crecieron un 3,32% interanual, frente a la caída del 13,9% del total de firmados. La clave está en el 'filón' que han encontrado en los fijos discontinuos para sustituir a los desaparecidos contratos temporales por obra y servicio.

La norma pactada a finales de 2021 por el Gobierno, patronal y sindicatos se interpretó desde algunos como un golpe devastador para la actividad de un sector asociado desde su propio nombre al empleo eventual. Sin embargo, un año y medio después, los datos están resultando sorprendentes. De hecho, los contratos de puesta a disposición equivalen al 23,9% del total de los contratos, cuando en mayo de 2019 suponían el 19,5%.

Este mayor peso relativo se explica porque se firman menos contratos al mes que hace cuatro años, pero también porque la reforma permite a las ETTs hacer contratos indefinidos fijos discontinuos para su puesta a disposición. Esto explica que los contratos temporales propiamente dichos ahora solo supongan el 61,7% de los que suscriben. Y con esto se produce un efecto quizá indeseado para el propio Gobierno.

La nueva normativa laboral pivota sobre la supresión del contrato por obra y servicio, que hasta entonces suponían una media del 40,1% de los contratos suscritos por las empresas de trabajo temporal. Sin embargo, las estadísticas muestran que el hueco que han dejado lo han cubierto los fijos discontinuos, que en mayo de 2023 alcanzaban ya el 38,31%. De hecho, los que suscriben cada mes equivalen al 55% de los contratos indefinidos de esta categoría que registra el SEPE.

Aunque los datos de la Estadística de Empresas de Trabajo Temporal solo lleguen hasta mayo de 2023, permiten hacer un análisis del comportamiento de la actividad de estas empresas en circunstancias 'normales' con la norma plenamente en vigor. Cosa que no ocurría en 2022, ya que la desaparición de los contratos temporales por obra y servicio conto con un periodo de gracia de tres meses, hasta abril.

Aunque en este periodo también se han agravado las críticas por el impulso dado en la ley a los fijos discontinuos, que permite 'suspender' la actividad y sueldo de un trabajador y darle de baja en la Seguridad Social sin indemnización sin que cuente como parado registrado. Quizá por ello el Ministerio de Trabajo ha optado por convertir a las ETT en su objetivo (o 'chivo expiatorio') con el envío de 4.600 cartas para investigar 46.000 relaciones laborales.

La Inspección de Trabajo ha enviado, a estas alturas de 2023, un total de 41.290 cartas a todo tipo de empresas a causa de 'malos usos contractuales' en 140.000 relaciones laborales, de los que 90.000, un 64% corresponde a contratos fijos discontinuos. Es decir: que las ETT solo recibieron el 11% de estos avisos, pero suponen más de la mitad de los contratos fijos discontinuos investigados.

Esto implica que el Gobierno es muy consciente del posible abuso de los fijos discontinuos, pero sorprende su fijación con las ETT cuando la propia reforma laboral que impulsó la vicepresidenta segunda (hoy en funciones) Yolanda Díaz les abre la puerta a hacer este tipo de contratos.

El hecho es que el creciente trasvase de contratos por obra y servicio a fijos discontinuos explica en buena parte el hecho de que los contratos puestos a disposición hayan subido en mayo un 3,2% en tasa interanual. Sigue suponiendo un 16,2% menos que los registrados en el mismo mes de 2019, si bien la contratación general ha caído el doble, un 32%.

Aun así, como los contratos eventuales se han reducido ahora se da la paradoja de que los que se firman vía ETT también resisten, pasando del 26,5% en mayo de 2019 al 29,8% en mayo de 2023. Más allá del efecto estadístico, influye la recuperación de la hostelería tras la pandemia. De hecho, los contratos en este sector han ganado 5,25 puntos en los cinco primeros meses de 2023 respecto al mismo periodo de 2022. En este sentido, las restricciones a la contratación temporal hacen que muchos pequeños negocios están recurriendo a ETTs para hacer sus contrataciones de temporada.

La afiliación cae

Aunque la pregunta es si las ETT crean más o menos empleos que antes de la reforma. El número de trabajadores cedidos ha retrocedido un leve 2% interanual en mayo, aunque en el promedio de los cinco primeros meses del año arroja una caída del 11,4%. En el mismo periodo de 2022, con la reforma aún sin aplicar por completo, crecieron un 5,7%.

Sin embargo, los trabajadores contratados por ETT para estas cesiones han retrocedido un 17,9% interanual en mayo y un 21% en el acumulado de los cinco primeros meses del año. Aunque esto no implica menor creación de empleo, ya que en mayo de 2023 el número total de personas contratadas cayó un 13,7% y no aumentó el paro. Se puede interpretar, en cambio como un indicador de menor volatilidad de los empleos.

Los datos de Seguridad Social son más relevantes, aunque su alcance es más limitado. La Estadística de Empresas de Trabajo Temporal que publica el Ministerio de Trabajo recoge una extracción 'ad hoc' de los trabajadores dados de alta por ETT para cederlos. Los cifra en 193.596 a finales del primer trimestre de 2023, un 10% menos que hace un año. Es decir, sí se ha producido una caída neta en la creación de empleo.

Aunque esta cifra solo un 1,2% de los asalariados afiliados al Régimen General y no responde a las estimaciones del INE que eleva su peso al 3,8% del total del empleo en 2022. Son tres décimas menos que en 2021 y en 2019 y el dato más bajo desde 2017, cuando se alcanzó un 3,4%, aunque supera los años precedentes.

Según Eurostat, que utiliza los datos que le envía el Instituto Nacional de Estadísticas, sitúa a España como el quinto país europeo por trabajadores contratados por ETTs, después de Eslovenia (5,9%), Países Bajos (5,2%), Eslovaquia (5,1%) y Letonia (4,8%).

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