Economía

El secreto del boom de las exportaciones: la devaluación de salarios de la crisis de 2012 todavía concede ventaja a las empresas españolas

Sede del Banco de Espa?a.

El Banco de España destaca en un análisis sobre las exportaciones españolas que el país está "robando" cuota de mercado a las potencias comerciales de la Unión Europea, como son Alemania, Francia e Italia, después de la pandemia. El informe constata como el sector exterior se está convirtiendo en el principal motor de la economía española, pero lejos del cliché de sol y playa, con la exportación de servicios no turísticos como pilar fundamental. El informe apunta a que las empresas exportadoras todavía se están beneficiando de los recortes de los costes laborales de la Gran Recesión, que duró hasta 2012, y de la moderación salarial tras la pandemia para ser muy competitivas en el exterior y en sectores de alto valor añadido.

Sol, playa y turismo podría ser el primer pensamiento cuando hablamos de las exportaciones españolas, pero desde la pandemia las exportaciones de servicios no turísticos se están convirtiendo en el verdadero impulsor del PIB, de un modo desconocido hasta la fecha. El Banco de España señala a las ventas de servicios no financieros como la clave del éxito para la economía española. En el informe La evolución reciente de las exportaciones españolas de servicios no turísticos, publicado este viernes, señala que "la capacidad competitiva de los exportadores españoles de servicios no turísticos frente a nuestros principales socios se ha visto favorecida por la tónica de moderación salarial mantenida en nuestro país" frente a otros países.

En los servicios, los costes laborales suponen una fracción más elevada de la estructura de costes que en las manufacturas. "La remuneración relativa por asalariado frente a la zona del euro en los servicios de mercado entre 2019 y 2022 descendió un 1,7%, una vez superados los efectos transitorios de la pandemia", comenta el informe. Hablando en plata, los bajos salarios permiten a las compañías exportadoras ser competitivas. Pero, el informe destaca que esta tendencia está heredada de la anterior crisis económica, la que duró desde 2008 hasta 2012, y donde hubo una brutal devaluación interna que afectó sobre todo a los salarios. "Desde la anterior crisis financiera, la remuneración relativa se redujo un 10,3%, situándose un 10,7% por debajo de la observada en 1999".

A España, en la anterior crisis económica previa a la pandemia, se le aplicó una dura receta de devaluación interna, recortes de salarios, para ganar competitividad en el mercado exterior. Las medidas vinieron impulsadas desde Bruselas, pero fue la primera vez que el país afrontaba dificultades económicas desde la entrada en el euro y ya no había posibilidad de devaluaciones de la moneda para sacar la cabeza de la crisis. Así que prácticamente solo quedaba la salida de depresión salarial, en un contexto de recortes y austeridad impuesto desde la Comisión Europea. Los efectos todavía se mantienen en el tiempo, según destacan los economistas del Banco de España César Martín y Coral García, en el informe de hoy, y conceden una gran ventaja competitiva al sector exportador español.

Los salarios son una de las claves, pero el Banco de España también destaca la oportunidad que ha dejado la pandemia y el Brexit. "La evolución de la cuota española tras la pandemia ha sido más favorable que la de nuestros principales socios de la zona del euro. Así, entre 2019 y 2022 la cuota española aumentó ligeramente, frente a los descensos de las cuotas de Italia, Alemania y Francia", explican.

El tamaño importa

El peso relativo de las exportaciones españolas de servicios no turísticos en el PIB abre brecha con Italia. Ascendió la diferencia a 2,2 puntos porcentuales en 2021. Y cierra huecos con Alemania y Francia. La cuota española en los intercambios globales de servicios no turísticos se situó en torno al 1,6% en 2022, por debajo de la participación de Alemania (por encima del 6%) y Francia (alrededor del 4,5%). El informe destaca que las exportaciones se han beneficiado de la reactivación de los flujos comerciales dentro de la Unión Europea, y deslizan que España ha aprovechado el espacio que deja Reino Unido, "que han acusado el impacto desfavorable del Brexit".

El crecimiento acumulado por las exportaciones reales de servicios no turísticos entre 2020 y 2022 ascendió prácticamente al 50%, de manera que, en 2022, estas se situaron cerca de un 20% por encima del nivel de 2019. El crecimiento de servicios se ha apoyado, principalmente, "en los servicios empresariales, de transporte y tecnológicos, dirigidos, sobre todo, al área del euro y a América del Norte".

Otro de los puntos fuertes es el perfil de las empresas exportadoras en España. "La evidencia empírica señala que la participación por parte de las empresas en el comercio internacional, incluido el de servicios no turísticos, implica unos elevados costes fijos y requiere una capacidad competitiva que solo pueden afrontar las empresas cuya eficiencia supera un determinado umbral", explican los economistas.

Los exportadores españoles son más grandes que las compañías que operan en el mercado interno, pero, además, "realizan un mayor esfuerzo inversor en I+D, sus empleados presentan una mayor cualificación y su productividad del trabajo es más elevada". Según la encuesta de Comercio Internacional de Servicios, las grandes empresas, aquellas con más de 250 empleados, acumulan prácticamente la mitad del valor de las exportaciones de servicios no turísticos. Además, el grueso de las ventas al exterior se realiza por parte de grupos empresariales (alrededor del 80% del total). El comercio exterior está dominado por multinacionales que operan en varios países. "La capacidad competitiva de las grandes empresas exportadoras en España, que suelen pertenecer a grupos empresariales, podría explicar, al menos en parte, el elevado dinamismo de las exportaciones de servicios no turísticos tras la pandemia", inciden.

El auge en las exportaciones que se está experimentando en los últimos años está dejando a España como una máquina exportadora, como si fuera la Alemania de las últimas décadas, pero en lugar de vender al exterior bienes y productos, la economía patria vende servicios. "En algunos casos de elevado valor añadido, como la I+D, servicios de ingeniería, asesoría legal, asesoría comercial y marketing", destaca el documento del Banco de España. Ahora mismo, los servicios se están constituyendo como uno de los eslabones más importantes en las cadenas globales de valor. El documento del Banco de España insiste en las percepciones de algunos economistas de que la estructura productiva del país está cambiando.

En muy raras ocasiones en la economía española, la demanda externa suma más que la economía interna, la de consumo de los hogares e inversiones de las empresas, en época de bonanza. El sector exterior suele salir al rescate en las profundidades de las crisis cuando, las familias deprimen el gasto y las compañías reducen costes.

Solo entonces, las exportaciones suelen tirar de la economía. En el último trimestre de 2022 y el primer trimestre de 2023, en cambio las aportaciones de la demanda externa han sido superiores a la interna. La contribución de la demanda nacional al crecimiento interanual del PIB es de 1,4 puntos, tres décimas superior a la del cuarto trimestre. Por su parte, la demanda externa presenta una aportación de 2,8 puntos, nueve décimas más que en el trimestre anterior, contaba el INE en la Contabilidad Nacional del primer trimestre de este 2023.

El hecho es casi histórico para la economía española. Por primera vez de la historia reciente, el país registra tasas de crecimiento durante dos trimestres consecutivos, con el consumo a la baja. Y el dato no se queda aquí, la aportación trimestral de las exportaciones, que ascendió al 1,45%, fue el más elevado de toda la serie histórica, que comienza en 1995. El peso de las exportaciones se ha disparado desde septiembre de 2022 a marzo de 2023. En el último trimestre del pasado año ascendió al 2% del PIB. En el primer trimestre de este ejercicio llegó representar hasta el 6,3% del PIB. Algo insólito para la economía española.

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