Economía

El ahorro de los hogares cae un 60% en dos años y vuelve al nivel de 2019

  • La mayoría se acumula en las familias con rentas altas, con menor propensión marginal al consumo
  • Casi la mitad se encuentra oculto en depósitos bancarios con menor rentabilidad que los de la UE

La crisis de la inflación devoró tres quintas partes de los ahorros que los hogares consiguieron acumular durante los años de pandemia. La tormenta de precios exigió en 2022 un mayor esfuerzo a las finanzas de los españoles que a la del conjunto de la eurozona. La tasa de ahorro de las familias en España cerró el pasado año en el 6,34%, lejos de la media comunitaria ubicada en el 13,98, según Eurostat. En concreto, el ahorro embalsado se hundió un 59,1% desde diciembre de 2020. La caída fue más lenta en la zona euro, donde se recortó un 26,5% en ese mismo periodo.

Buena parte de la culpa de la abrupta caída soportada por los hogares españoles la tuvo el comportamiento mostrado por las entidades de nuestro país. El informe anual del Banco de España advierte de que la rentabilidad de los depósitos a plazo en España es 79 puntos inferior al de los ofrecidos en el resto de países de la Unión Europea, y apenas representa el 20% de la variación del euríbor a 12 meses. "Casi el 45% del ahorro extraordinario acumulado por los hogares durante la pandemia se mantiene en depósitos bancarios, pero es probable que estos recursos no proporcionen un impulso significativo al consumo", apunta el regulador gobernado por Pablo Hernández de Cos. 

A ello se suma el encarecimiento extraordinario de la energía, de los alimentos, pero sobre todo el endurecimiento de las condiciones hipotecarias y las rentas del alquiler, que han afectado en mayor medida a las rentas medias y bajas. Su menor capacidad para sostener el aumento de los gastos con sus ingresos recurrentes, ha obligado a estos hogares a acudir con mayor intensidad a sus reservas financieras, "de hecho, en la segunda mitad de 2022 la tasa de ahorro de los hogares se situó por debajo de los niveles prepandemia", añade el BdE.

Aun así, los expertos reconocen que las medidas de apoyo para mitigar el efecto de la inflación desplegadas por el Gobierno, minimizaron el efecto carcoma desatado tras el estallido de la guerra en Ucrania, lo que consiguió mantener cierta estabilidad en el consumo privado. Su tasa de variación se situó en el 4,4% en 2022, tan solo un punto y medio por debajo de lo mostrado un año antes, en plena recuperación post-covid y antes del estallido del conflicto en Ucrania. 

Caída del consumo

El gran problema se presenta a partir de este 2023. "La mayor parte del exceso de ahorro acumulado durante la pandemia se concentra en familias de renta alta, que presentan una menor propensión marginal a consumir", advierte la encuesta Consumer Expectations Survey (CES) que elabora el BCE. Además, el repunte significativo observado en el coste de la deuda adquirida por los hogares, podría llevarles a destinar parte del ahorro acumulado, en lugar de al consumo, a la amortización de préstamos.

La AIReF considera que el consumo privado crecerá a un menor ritmo, lastrado por la subida de los tipos de interés -a la que todavía le queda recorrido- el deterioro de la renta disponible de los hogares en términos reales y el agotamiento del exceso de ahorro. La entidad espera que el excedente que queda en las cuentas corrientes -principalmente de las rentas altas- siga allí durante los próximos años. 

En concreto, prevén que la tasa se acomode cerca del 7% hasta 2026, anticipando una nula contribución al consumo. De hecho, el organismo anticipa una débil evolución, fruto del deterioro de la confianza, pero sobre todo del endurecimiento de las condiciones de financiación. 

La presión a la que están sometidos los gastos fijos más cuantiosos seguirá incrementándose durante los próximos meses. La principal partida a la que tienen que hacer frente las familias, la vivienda, continua creciendo mes a mes, especialmente en las áreas cercanas a las zonas más tensionadas.

La caída a mínimos de la oferta anticipa un incremento en el precio de venta de los inmuebles -subió un 10% en febrero, según Fotocasa-, pero también del alquiler, que experimentó en abril un alza del 7,3%, con respecto al mismo mes del año anterior. A ello, se añaden las consecuencias de la política monetaria pilotada por el BCE. Su presidenta, Christine Lagarde, adelantó nuevas subidas de los tipos durante las próximas reuniones de la institución. Ello, tendrá su inmediato impacto sobre el euribor, que fija la mayoría de las cuotas hipotecarias.

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