Economía

Calviño sube el crecimiento y prevé que déficit e inflación estén bajo control

  • Prevé reducir la tasa de paro por debajo del 10% en 2026 y crear más de un millón de empleos
  • Rebaja la inflación al 3,9% en 2023 y por debajo del 2% en tres años por la caída de la energía

El Ejecutivo mantiene su previsión de crecimiento del PIB en el 2,1% en 2023. Sin embargo, sí revisa al alza el crecimiento para 2024 hasta el 2,4%, según la actualización del 'Programa de Estabilidad 2023-2026' enviado a la Comisión Europea. El Gobierno opta en esta ocasión por la cautela, "el escenario económico es prudente y ha sido avalado por la Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal", afirman desde Moncloa.

Economía basa sus pronósticos en la fortaleza del empleo. Entre los años 2023 y 2026 el Gobierno promete crear 1,1 millones de puestos de trabajo. El informe remitido prevé que la tasa de paro caiga siete décimas este año, hasta el 12,2%. No obstante, el documento vuelve a destacar que el despegue se producirá en 2024, año en el que caerá al 10,9%, según los cálculos de Moncloa. La tasa seguirá descendiendo hasta alcanzar el 9,8% en 2026. 

Lo cierto, es que el entusiasmo contenido que el Gobierno plasma en su informe, está justificado por la cifras confirmadas de la primera recta de 2023. El PIB creció al 0,5%, en un impulso inesperado que ha hecho a Estadística revisar el ritmo de la actividad con la que la economía cerró el año. 

La revisión del cuadro macro apoya el crecimiento en el comportamiento de la exportaciones, apuntaladas por la robustez de la actividad turística. Las ventas al exterior crecieron en el primer trimestre del año un 5,8%, al igual que la inversión, que repuntó otro 1,9%, según las cifras de contabilidad nacional publicada ayer por INE. Economía confía en heredar el buen todo de 2022. 

Optimismo en el consumo

El documento aparta la prudencia para arrojar sus pronósticos sobre consumo. El Gobierno prevé que la demanda interna sea el principal motor de crecimiento durante este 2023, y especialmente el consumo privado, con una previsión de crecimiento estimada del 2,1%, sostenido por la evolución del empleo.

Los cálculos de Calviño contrastan con el dato arrojado ayer por el INE. El consumo se hundió un 1,3% en los primeros compases del año, lastrado por una inflación que en abril repuntó al 4,1%, según la cifra adelantada y por una subyacente que podría cerrar el mes en el 6,6%. Eso sí, mucho dependerá el precio de los alimentos, influido por la situación meteorológica. La sequía -que anticipan la mayoría de expertos- podría torpedear las cosechas y volver encarecer los productos. 

En ese contexto, el ministerio de Asuntos Económicos prevé que el IPC cierre el año en el 3,9%, y caiga al 3,2% en 2024, al 2% en 2025, hasta llegar al 1,9% en 2026. Los números redactados por la vicepresidenta primera, Nadia Calviño, siguen lejos de los publicados por los departamentos de análisis de los principales organismos. El FMI revisó al alza sus previsiones hace unas semanas, aunque dejó el crecimiento en un tímido 1,5% para este 2023. No obstante, los de Kristalina Georgieva si coinciden con la desescalada de la inflación presentada por el Gobierno. 

El documento enviado a Bruselas incluye el compromiso de rebajar el déficit público al 3% en 2024, en una ambiciosa senda de consolidación fiscal que llevaría a reducir el desajuste en las cuentas a reducir hasta el 2,5% en 2026. Hacienda construye su plan sobre los cimientos de la estabilidad económica, el empleo, pero sobre todo en un incremento de los ingresos que la AIReF sitúa en el 6,5%. El texto no incluye ningún ajuste fiscal ni subida de impuesto.

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