Economía

Ni petróleo ni gasolina ni diésel: este es el producto de Rusia que sufre las sanciones de verdad

  • Moscú está teniendo problemas para encontrar países dispuestos a comprar nafta
  • Algunas prácticas consisten en mezclar la nafta con otros productos
  • Se cambian las etiquetas para esquivar las sanciones o incluso se omite el destino
Vladimir Putin, presidente de Rusia

Rusia está recurriendo a una serie de prácticas turbias para vender un producto petrolero que es mucho menos conocido que la gasolina o el diésel, pero que también tiene su relevancia, sobre todo en la industria de los plásticos y de las ceras. El miedo de los compradores, que temen infringir las sanciones, está complicando y mucho la venta de este producto, lo que ha llevado a las empresas rusas a redoblar su ingenio para intentar colocarlo en el mercado de forma sigilosa.

Con el petróleo, el diésel o la gasolina no ha habido tantos problemas, aseguran desde la agencia Bloomberg. Las fuertes compras de China, la India y otros países neutrales o aliados han ayudado a que estos combustibles rusos se coloquen en el mercado y surquen los mares de forma libre para terminar incluso en Europa. Es más, en marzo, Rusia ha disparado sus exportaciones de petróleo a niveles no vistos en casi tres años.

Sin embargo, los vendedores de nafta rusa, un producto que se usa principalmente para fabricar plásticos y productos petroquímicos, se enfrentan a más obstáculos para llevar el producto al mercado desde que las sanciones más duras entraron en vigor a principios de febrero. Eso ha llevado a que los productores y vendedores tomen medidas como que el combustible sea etiquetado como gasolina o que las cargas salgan de los puertos sin un destino claro, según personas familiarizadas con el tema de FGE y Kpler, consultadas por Bloomberg.

"No hay una salida clara y dedicada para la nafta rusa ahora que sus principales compradores, Corea del Sur y Europa, no pueden adquirirla directamente", asegura Armaan Ashraf, jefe global de líquidos de gas natural en la consultora de la industria FGE en Singapur. "Colocar nafta rusa puede ser más difícil que su crudo".

La falta de compradores que puedan absorber grandes volúmenes de nafta ha exacerbado el problema para Rusia. China e India están comprando algo más de nafta, pero ambos tienen un amplio suministro interno, mientras que Corea del Sur, un consumidor clave antes de la guerra, ha evitado las importaciones directas después de las sanciones.

Un combustible cuestionable

Se ha observado que la gasolina rusa fluye hacia los tanques de almacenamiento en los Emiratos Árabes Unidos y África Occidental, algo que antes era raro, según FGE. Sin embargo, "esta gasolina debe ser nafta o potencialmente incluso gasolina sin especificación con una gran cantidad de nafta mezclada", asegura Ashraf de FGE.

Hay un incentivo financiero para esta medida. Las sanciones fijaron un tope de 45 dólares el barril para la nafta rusa, pero los precios del mercado están actualmente por encima de ese nivel, mientras que la gasolina tiene un límite mucho más alto de 100 dólares el barril.

Destinos desconocidos

Según Ciaran Tyler, analista sénior de materias primas de la firma de inteligencia de datos Kpler en Londres, cada vez más cargamentos de nafta rusa están 'etiquetados' con destinos desconocidos, lo que podría indicar un intento de ocultar su origen y reflejar la dificultad para encontrar compradores.

Antes de las sanciones, apenas había cargamentos sin destino, pero ahora se han disparado hasta alcanzar casi una cuarta parte de todas las exportaciones en marzo, según muestran las cifras de Kpler. La nafta rusa se enfrenta a desafíos continuos cuando se trata de encontrar compradores, mientras que las ventas se deciden solo a última hora, asegura Tyler. Esto va a forzar a las refinerías rusas a reducir las tasas operativas para reducir las exportaciones.

Es posible que también sea necesario ampliar los descuentos en la nafta rusa para justificar el riesgo que asumen los compradores, según FGE.

Mezcla de combustibles

Una fórmula clave para colocar muchos de los productos de Moscú ha sido una medida conocida como redocumentación, o la mezcla con combustibles no rusos en hubs petroleros como Singapur y Fujairah en los Emiratos Árabes Unidos. Esta práctica ha ganado intensidad después de la guerra y no ha mostrado signos de disminuir desde que se aprobaron las sanciones.

Los volúmenes de nafta cargados desde Rusia y con destino a Singapur casi se cuadruplicaron, incrementándose en unas 164.000 toneladas en marzo, en comparación con el año anterior, según Kpler. Los cargamentos que señalan a los Emiratos Árabes Unidos aumentaron a 156.000 toneladas desde cero.

Sin embargo, algunos compradores en el norte de Asia se han mostrado reacios a adquirir los cargamentos redocumentados procedentes de los propios hubs petroleros de la región, pese a que generalmente se ofrecen con descuentos que llegan hasta los 20 dólares por tonelada.

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