Economía

España entierra la 'Gran Renuncia' con 46 vacantes por cada mil parados

  • El dato nos sitúa la cola de la OCDE
  • Alemania y Países Bajos registran más vacantes que parados
  • Más de un tercio de las vacantes se concentran en el sector público
Foto: Dreamstime

España cerró el año 2022 con una ratio de vacantes por desempleado de 0,0464, lo que equivale a 46 puestos por cubrir por 1.000 parados, según se extrae del cotejo de la Encuesta Trimestral de Costes Laborales (ECTL) y de la EPA que publica el Instituto Nacional de Estadísticas. El dato nos sitúa a la cola de la Unión Europea y de la OCDE en un año que vino marcado por la sombra de la 'Gran Renuncia' en todo el mundo. Nuestro país parece ser una de las más clamorosas excepciones.

Cuando a mediados de 2021 muchos oyeron hablar por primera vez de una 'Gran Dimisión', se imaginaron una fuga masiva de trabajadores de sus empresas. Pero la lectura económica del problema menos 'romántica': las empresas que retomaban la actividad tras la pandemia no conseguían mano de obra. Y no ocurría solo en sectores punteros, como el tecnológico, sino en todos, incluyendo a muchos que nunca habían tenido ese problema, como la hostelería o el comercio. 

Pero, ¿qué ocurrió en España? La ECTL revela que, a cierre de 2022, España contaba con 140.517 vacantes, definidas como "puesto remunerado creado recientemente o no ocupado, o que está a punto de quedar libre". Una que cifra parece escasa en un mercado laboral con 20 millones de ocupados y 3 millones de desempleados y que ha llevado a no pocas voces a cuestionar la representatividad de esta metodología.

No faltan los que dicen que el INE no refleja la 'oferta oculta', la que no se publica en portales ni plataformas de búsqueda de empleo. Pero no es así: se trata de una encuesta, y por lo tanto no se basa en esos registros, sino que pregunta directamente a las compañías que "medidas activas" para encontrar un "candidato idóneo ajeno a la empresa" en cuestión, y cuanto antes.

Ni el Gobierno ni la mayoría de los analistas de estas tendencias parecen considerar este escaso volumen de vacantes. ¿La razón? La volatilidad tan arraigada en el mercado laboral español. Hasta la reforma laboral nueve de cada diez contratos firmados cada mes eran temporales (y después de la norma, seis de cada diez): esto hace que muchas empresas no los consideren 'vacantes' al responder al INE porque no suponen creación de nuevos puestos ni cobertura de posiciones 'estructurales' para su actividad. Además, el dato de la ETCL excluye a la agricultura, un sector nutrido con trabajadores eventuales.

Ello explicaría también la diferencia entre este dato y las cifras que manejan las empresas y patronales, que se refieren a necesidades eventuales de actividad y las que arroja la Encuesta de Costes Laborales. Y por supuesto, la abultada diferencia con los datos que ofrecen las plataformas de búsquedas de empleo y ETTs.

Aun así, el dato registrado por el INE a cierre de 2022 es un 29% superior al del mismo periodo del año anterior y el más elevado en el cuarto trimestre de la serie histórica, que se remonta a 2013.

Ello ha llevado la ratio de vacantes sobre parados en 2022 a cotas históricas del 0,5, aunque en los dos últimos trimestres ha vuelto a descender. Esta evolución avalaría la tesis de un cierto 'sobrecalentamiento' del empleo en España. Al menos si se compara la historia del mercado laboral de nuestro país consigo misma.

A pesar de que esas vacantes no son suficientes, ni de lejos, para reducir manera sustancial el desempleo. Si todas las vacantes registradas a cierre de 2022 fueran ocupadas por un parado, el número de estos se reduciría un 4,7% y la tasa de paro en seis décimas, del 12,8% al 12,2%.

Por este motivo es relevante analizar la ratio de vacantes por parado en relación con el resto del mundo, como recientemente ha hecho la OCDE. Un análisis que certifica que nuestra economía es una de las que menos oportunidades ofrece para salir del paro.

Si la ratio en EEUU se sitúa en el 1,7 (es decir, 1.7000 vacantes por 1.000 desempleados), en Alemania ronda el 1,3. El dato germano es especialmente relevante no solo por su volumen, sino porque la cifra de vacantes se calcula como en España: a partir de la Encuesta Trimestral de Costes Laborales, como en el resto de países europeos.

Lo que hace la divergencia muy difícil de explicar con argumentos como la temporalidad si tenemos en cuenta que Países Bajos, un país con una tasa de temporalidad más elevada que la de España, registra una ratio de vacantes de 1,23. Es decir: 1.230 ofertas por cada mil parados, 26 veces más que España. A no ser que los empresarios holandeses consideren a los empleos eventuales de una manera muy diferente a los patrios.

El sector público acapara las vacantes

¿Pero a quién puede dar empleo este 'récord' de vacantes? En España, el mayor número de vacantes se concentra en la oferta pública de empleo, un 35% del total, seguidas del comercio al por menor (un 10%). Sectores que en el último año han denunciado la fala de trabajadores como la hostelería o la construcción, solo suponen un 2,9% y un 2,6% de las vacantes, respectivamente.

Por otro lado, solo un 3,5% de los parados provienen del sector público, mientras el 8,2% provienen de la hostelería y el 6,2% del comercio al por mayor. Aunque el grupo más numeroso son los que llevan más de un año en paro (un 36%) o los que buscan su primera experiencia laboral (un 10%).

En términos de análisis se considera relevante establecer una división entre parados que no han trabajado y los de larga duración y los que perdieron su empleo hace menos de un año porque estos últimos, se supone, son más ágiles para reincorporarse a un puesto de trabajo en su sector, sin pasar por un periodo de recualificación.

Esto lleva a plantear la importancia de las políticas de formación continua de trabajadores y desempleados, para adaptarse a los cambios en el mercado laboral. Pero el hecho es que las oportunidades laborales incluso de los parados más actualizados siguen siendo especialmente decepcionantes.

Si se acota la ratio de vacantes a e los parados con experiencia laboral reciente en un sector concreto sube del 0,47 al 0,1. Y en ninguno de los sectores supera el 1. La más elevada, en el sector público, donde llega al 0,48 (diez veces más que la ratio total, de 0,046, que tiene en cuenta a todos los desempleados). Pero en otros sectores, como la construcción, queda en un sorprendente 0,03.

Esto implica que España no tiene un problema de Gran Renuncia de trabajadores, sino de falta de ofertas de empleo. Aunque iniciativas como la Ley de Empleo buscan "aflorar" ofertas de empleo, los datos del INE, que se elaboran con una rigurosa metodología rigurosa tasada por Eurostat, suponen una preocupante llamada de atención sobre la capacidad de crear empleo de nuestro país.

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