Economía

Descongestionando capitales, la última gran apuesta de los gobiernos en su lucha contra el cambio climático

  • Egipto es el país que tiene más desarrollada su capital afueras de El Cairo
  • Indonesia está teniendo problemas en encontrar inversores internacionales
  • El de Arabia forma parte del plan Visión 2030 enfocado en la energía verde
Nusantara, Indonesia.

Como ya ocurriera en el pasado con Brasil, Australia, Pakistán o Nigeria, otros países como Egipto, Zimbabue, Indonesia o Arabia Saudí se están sumando a la moda de crear nuevas capitales con el fin de terminar con los problemas medioambientales y sociodemográficos que viven actualmente. Un buen ejemplo es el de Delhi, capital de India, con un grado de polución equivalente a fumar 50 cigarrillos al día.

En el caso de Egipto, su capital, El Cairo, cuenta con una población de 19,5 millones de habitantes y se encuentra en una zona de crecimiento demográfico acelerado, con una tasa de crecimiento anual del 3,2%. A esto hay que sumarle también un tráfico desorbitado y unos edificios antiguos y casi derruidos. Es por esto por lo que su presidente Abdel Fattah Al Sisi está decidido a crear un país moderno, y para ello está dando forma a su Nueva Capital Administrativa, que tendrá rascacielos (uno de 78 pisos que será el más alto de África), residencias de lujo, aeropuertos, universidades, nuevas carreteras, puentes, túneles y centros comerciales.

Aparte del aspecto medioambiental, otra de las novedades que traerá consigo esta ciudad será su centro financiero. Un proceso que llevará tiempo, ya que algunas compañías están esperando a que el regulador financiero y el mercado bursátil se muden allí primero. También quieren ver una mayor tracción de ganancias de capital antes de considerar si es financiera y logísticamente viable abrir una oficina allí. Con todo esto, la inversión en esta Nueva Capital Administrativa superará los 45.000 millones de dólares.

Por otro lado, mientras Yakarta, capital de Indonesia, con 10,5 millones de habitantes, lleva años hundiéndose bajo el peso de sus edificios, aún continúa sumida en una profunda contaminación. Es por eso que Nusantara funcionará como un área baja en emisiones que contendrá el gobierno y todas las funciones administrativas. Tendrá un coste de unos 35.000 millones de dólares y cumplirá "una función centralizadora y sea un símbolo de la identidad de la nación", según Suharso Monoarfa, ministro de Planificación.

Por desgracia, los ambiciosos planes para construir en Indonesia una nueva ciudad capital se están desmoronando. Su presidente Joko Widodo continúa cortejando a inversores internacionales para financiar el 80% de un proyecto que espera elevar la economía del país asiático. Por el momento, los inversores son muy cautelosos, ya que el proyecto aún se encuentra en la etapa inicial.

Zimbabue es otro país que también quiere reubicar su capital y para ello pretende situarla a unos 17 kilómetros de Harare, cada vez más empobrecida y superpoblada (alberga a 1,6 millones de personas). La idea corre por cuenta de los líderes políticos del país que, apoyados por el multimillonario Shaji Ul Mulk, están buscando inversores para poder alejar de la capital todo lo relacionado con los negocios y el lujo. Y ahí podría entrar China, cuyos lazos con Zimbabue se remontan a su apoyo a la lucha de liberación del país africano en la que intervino Mnangagwa, presidente de Zimbabue desde 2017.

La idea del gobierno es convertirla en la nueva Dubái. De momento, el plan va más en serio que el de Indonesia, y es que al menos el 12% de las 250 villas de lujo que se fabricarán en una fase inicial ya se han comprado por adelantado, según avanzó el multimillonario Shaji Ul Mulk a Bloomberg. Con todo esto, se espera una inversión que podría alcanzar los 60.000 millones de dólares.

Por último, Arabia Saudí. Con un proyecto estimado en 500.000 millones de dólares como parte del plan Visión 2030, su nueva ciudad quiere alejarse del petróleo, precisamente la industria que lo convirtió en rico. Llamada Neom, esta ciudad futurista y de carbono, libre de automóviles (pero contará con trenes de alta velocidad cuya duración máxima será de 20 minutos), estará construida en línea recta a lo largo de 170 kilómetros en el desierto.

Los desarrolladores afirman que Neom existirá completamente fuera de los límites del actual sistema judicial saudita, y por tanto tendrá un sistema legal autónomo que será elaborado por los inversores. Como curiosidad, plantea una visión para la agricultura vertical y de invernaderos, revolucionaria para un país que actualmente importa alrededor del 80% de sus alimentos. Según su propia web, Neom será "la ciudad más autosuficiente en alimentos del mundo".

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