Economía

El sindicato más poderoso de Alemania pone contra las cuerdas al BCE

  • Amenaza con ir a la huelga si no hay mejoras salariales del 8%
  • Al banco central le preocupa que los acuerdos sean demasiados generosos
  • Y se consoliden efectos de segunda ronda para el próximo año
Bloomberg.

El sindicato germano del metal, el más importante del país, está exigiendo una subida de salarios del 8% para cerca de cuatro millones de trabajadores para compensar el alza de la inflación. Por ahora el BCE considera que no se está produciendo efectos de segunda vuelta "excesivos" y las expectativas de inflación se mantienen ancladas, pero reconoce, abiertamente, que un generalizado ascenso de las nóminas en la primera economía de la zona euro, supondría un problema para contener los precios el próximo año. Si no hay acuerdo, los trabajadores amenazan con ir a la huelga, que también afectaría a los precios de la cadena de suministro.

El problema para el BCE no solo es el metal, también el resto de sectores. El sindicato del sector servicios, que cubre a 2,5 millones de empleados, está negociando para mejoras salariales del 10,5%. Alemania se prepara para un otoño caliente de conflictividad laboral y el BCE no pierde ojo de cómo se desarrollan los acontecimientos. La victoria contra la inflación depende, en gran parte, de romper la espiral de salarios por culpa de la inflación.

De momento, la presidenta del BCE, Christine Lagarde, adelantó los cálculos de la institución que "apuntan a una subida de los salarios negociados de aproximadamente un 4% el próximo año". Y añadió que "esta evolución no implica, por ahora, efectos de segunda vuelta excesivos y las expectativas de inflación en horizontes más largos permanecen ancladas. Sin embargo, dado que la inflación se mantendrá probablemente elevada durante un período prolongado, necesitamos realizar un seguimiento muy atento de las expectativas de inflación y las negociaciones salariales para asegurar que el crecimiento de los salarios no se instale persistentemente en niveles incompatibles con nuestro objetivo", comentó en un discurso de hace pocos días.

El peso de Alemania en la economía de la zona euro y de los trabajadores teutones en el mercado laboral europeo es determinante para la evolución de salarios e inflación en la zona euro. De IG Metall, el sindicato del metal de Alemania, dependen alrededor de 3,9 millones empleados. De Ver.di, alrededor de 2,5 millones. De momento, las negociaciones penden de un hilo e IG Metall amenaza con detener los centros de ensamblaje de Airbus, Mercedes-Benz y ThyssenKrupp. Un parón supondría más tensión para las cadenas de suministro en Europa.

La demanda de aumento de salarios es la más elevada desde 2008. Las empresas, organizadas en la patronal Gesamtmetall, como de esperar, quieren reducir las pretensiones y ofrecen un pago único de 3.000 euros para compensar el aumento de coste del transporte personal de los trabajadores. "Las propuestas actuales de IG Metall generarían cargas enormes e inmanejables para muchas de nuestras empresas este año y el próximo", señala Harald Marquardt, negociador principal de los empresarios. "No veo la aprobación de nuestros comités y miembros como sea posible".

Las empresas argumentan que se han quedado sin efectivo tras la pandemia por el esfuerzo para mantener el empleo y, ahora, se enfrentan a un duro invierno con la amenaza de un corte de suministro de gas total por parte de Rusia. La estrategia de IG Metall pasa por el rechazo del pago único y la patronal se siente a negociar subidas de salarios permanentes. Hoy es un día clave, ya que el sindicato tiene que anunciar si hay avances en las negociaciones o convocan huelga para el 17 de noviembre.

Pese a la situación crítica, los sindicatos alemanes tiene una sólida reputación de constructivos. En el pasado, han aceptado un recorte de sus pretensiones iniciales. En la negociación colectiva más reciente, del sector siderúrgico, se cerró con acuerdo al asumir la mitad de la subida de salario planteada inicialmente.

La cuarta ronda de negociaciones entre el sindicato y la patronal se cerró sin acuerdo el jueves pasado. En medio de la disputa en el oeste de Alemania, las plantillas de varias fábricas han convocado huelgas de advertencia y una manifestación frente a la sede de la Confederación Alemana de Sindicatos en Aquisgrán. En el este del país, en el estado federado de Turingia, los empleados de varias fábricas se han sumado también a las huelgas de advertencia Ya en días pasados había huelgas de advertencia en otras regiones del país, en las que, según IG Metall, habían participado más de 200.000 trabajadores.

IG Metall está preparando votaciones para medidas de presión que pueden ir desde huelgas parciales de 24 horas en algunas empresas hasta una huelga permanente. Ya las huelgas parciales son temidas por las empresas, ya que frenan la producción en momentos en que se trabaja a marchas forzadas para atender pedidos pendientes.

Al BCE le preocupa que un pacto de rentas demasiado generoso desate efectos de segunda ronda. "Si las expectativas de inflación se desanclaran y se trasladaran a las negociaciones salariales y a la fijación de precios, podría producirse una espiral de salarios y precios que, a su vez, sostendría el desanclaje", mostró su preocupación Lagarde. El banco central tiene claro que las subidas de salarios generalizadas supondría, en última instancia, un descenso de las rentas reales y una inflación más elevada a lo largo del tiempo.

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