Economía

Sánchez eleva un 41% el gasto público desde que llegó a La Moncloa en 2018

  • Uno de los grandes dolores de cabeza de la economía será el déficit estructural
Pedro Sánchez, presidente del Gobierno.

El anteproyecto de los Presupuestos Generales del Estado de 2023, los más expansivos de la historia de la democracia, sigue siendo objeto de análisis. Y sin duda el incremento del gasto público es uno de los detalles que se no le escapa a los expertos, que observan cómo desde las cuentas de 2018 de Mariano Rajoy, este apartado se ha elevado hasta un 41,5% con el Gobierno de Pedro Sánchez, pasando de los 318.444 millones de euros, a los 450.722 millones.

Ante este repunte del gasto, y con una previsión de crecimiento del PIB del 2,1% en 2023 -sobredimensionado como ya han dicho el Banco de España, la AIReF o el BBVA-, los economistas consultados por este diario exponen que uno de los grandes dolores de cabeza de nuestra economía será el déficit estructural, un déficit que puede ir desde 22.000 millones a 50.000 millones de euros.

Y el déficit estructural -explican las fuentes consultadas- se da cuando el gasto crece por encima de la economía, o dicho de otro modo, cuando el gasto no financiero crece por encima del PIB nominal. Una eventualidad que ya es una constatación, teniendo en cuenta que en estos momentos, y con datos oficiales, España tiene un crecimiento del gasto no financiero de un 7,5% -sostiene Javier Santacruz, miembro del think thank, Civismo-, frente a un PIB nominal del 5,9%. Es decir, el valor a precios de mercado, de la producción de bienes y servicios finales, producidos en un país, es ya un 1,7% menor que el gasto programado por el Gobierno para estas Cuentas Públicas, cantidad que se traduce en 21.541 millones de euros, una partida muy similar a los 19.888 millones de euros que supone el incremento de las pensiones, como consecuencia de la inflación.

Una ensoñación

Sin certeza de ingresos ni de consumo, la insostenibilidad de los Presupuestos de 2023 -en fase de negociación con los socios de investidura, y en año electoral- es motivo de reflexión por parte del Círculo de Empresarios, quien los califica de imprudentes. En su opinión, el proyecto "ignora la preocupante e incierta realidad económica y política de España, de la Unión Europea y del mundo", según consta en la 'Toma de Posición' publicada este lunes.

El Círculo critica que el cuadro macroeconómico en el que se sustentan parece "más soñado y atrevido que real", pues "considera que España crecerá un 45% más de lo que instituciones sistemáticamente fiables y realistas, como el Banco de España y la AIReF, pronostican al situar el crecimiento del PIB en 2023 entorno al 1,5%".

Con un aumento del 6,6% del gasto en personal y una previsión de la recaudación del IVA del 5,9% en pleno periodo de ralentización; con la deuda a 116,1% del PIB y, los tipos de interés en alza, Daniel Rodríguez Asensio también destaca el déficit estructural. Para este economista, Sánchez dejará tras de sí un déficit de 50.000 millones de euros. Y eso "es inaceptable, con un incremento del 2,1% del PIB -que veremos si se cumple-, y con un aumento de los gastos del 10%".

"El propio Gobierno, en unas estimaciones, que son evidentemente optimistas -insiste-, refleja que hasta 2025 no cumpliremos con las obligaciones fiscales de las instituciones europeas (déficit inferior al 3%)".

En una atmósfera inflacionista, para Daniel Lacalle, economista jefe de Tressis, es evidente que "el déficit estructural se dispara a casi el 5%, lo cual hace las cuentas públicas insostenibles, el gasto inaceptable e imposible de reconducir vía impuestos, ya que un aumento estructural de ingresos de casi el 5% del PIB es imposible".

Con igual visión analiza la evolución de los datos macroeconómicos la fiscalista y profesora de la Universidad de Alcalá de Henares, María Crespo. La también directora de Civismo mantiene que las Cuentas de 2023 "están infladas, tanto por las previsiones de ingresos como por las de crecimiento. Y esto -afirma-, inevitablemente lleva a un incremento de la deuda y del déficit". Crespo anticipa además, que las previsiones de crecimiento de gasto recaen sobre las CCAA: educación, sanidad, dependencia..., y después -colige-, serán las culpables del crecimiento del déficit del que solo es responsable el Gobierno que aprueba estos presupuestos". Finalmente Crespo pone el énfasis en el aumento del capítulo 1 (gastos de personal), que es del 6,6%. Un porcentaje que llega en un momento "que no es para subir sueldos a quien tiene el trabajo asegurado (funcionarios) ni a quienes tienen las prestaciones garantizadas (pensionistas) y, menos a quienes no generan riqueza (parlamentarios)".

El economista Santiago Sánchez López sostiene a eE que "la deuda pública va camino de cerrar 2022 con un volumen total de 1,5 billones". Así, prevé que "asistiremos a un incremento de los intereses de la deuda, a la consolidación de los gastos en pensiones, y a una expansión del gasto público sin precedentes". Además, señala, "la sostenibilidad de las Cuentas ha sido una cuestión recurrente para la Comisión Europea", y, añade, cuando el escudo antifragmentación entre en funcionamiento, con unos presupuestos que ponen en duda su sostenibilidad, las probabilidades de que la UE nos obligue a reformas, que no estamos abordando, serán muy altas".

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