Economía

El diferencial de inflación entre España y la eurozona crece hasta rozar el 2%

Foto: Dreamstime

La escalada inflacionista es un denominador común entre los países del entorno europeo y España. No obstante, tomando como referencia el diferencial entre los datos del IPC en España (10,8%) y la media armonizada de la eurozona (8,9%), el avance fue 1,9 puntos superior en nuestro país este mes de julio. La envergadura de esta brecha, la más amplia desde 2006, repercute directamente en la competitividad de España frente a sus rivales comerciales europeos. Si se confirmara un nuevo dato semejante en marzo, sumaría 16 meses consecutivos de desventaja frente al exterior.

Tomando como referencia la aportación a la tasa interanual de julio por bienes, en España tanto la alimentación, como la inflación energética y un repunte del textil (vestido y calzado) han tenido una repercusión al alza sobre el IPC español hasta alcanzar el 10,8% interanual, mientras en la eurozona el dato de inflación armonizada ha alcanzado un 8,9%.

En el caso de la eurozona, la escalada de los precios se ha intensificado en el séptimo mes de 2022, a pesar de que la subida interanual del precio de la energía se ha desacelerado al 39,7% desde el 42% de junio, mientras que el incremento del precio de los alimentos frescos en julio ha sido del 11%, cuando en junio fue del 11,2%.

Datos históricos

España, eso sí, es una economía que históricamente ha acostumbrado a mantener su nivel de inflación por encima de la media europea y superando holgadamente el objetivo del 2%, exceptuando la última década donde el temor de la deflación ha estado vigente en toda Europa.

Si bien, el dato de la eurozona es un récord histórico, España supera el dato de junio por ocho décimas y registra la tasa interanual más elevada en 38 años.

Aunque el IPC bajó dos décimas en julio -la tasa mensual- en relación al mes anterior, dando un cierto respiro, lo cierto es que no hay tregua en los precios. Además, la tasa subyacente, que excluye los productos más volátiles como los precios de la energía y de los alimentos no elaborados, escala en julio al 6,1%, desde el 5,5% del mes anterior y su mayor nivel desde enero de 1993.

La inflación mantiene la senda alcista que comenzó en marzo de 2021 y que solo quedó interrumpida en enero, cuando se moderó cuatro décimas hasta el 6,1%, y en el mes de abril, cuando bajó un punto y medio, hasta el 8,3%.

"El principal reto de la economía española en este momento es la inflación", reconocía esta semana la vicepresidenta primera y ministra de Economía, Nadia Calviño, quien aseguró, no obstante, que las medidas impulsadas por el Gobierno están limitando el Índice de Precios al Consumo en más de 3,5 puntos porcentuales.

Problemas en Europa

"Los problemas de oferta que causan la alta inflación y los efectos de segunda ronda que se derivan de ella no muestran signos inminentes de alivio", analizan desde ING Economics. Este reciente dato aporta credibilidad al Banco Central Europeo, que ha subido los tipos en 50 puntos básicos para contener la inflación a costa de enfriar la economía. Otra lectura, señalan, es si esta subida queda en paño mojado y si deberá acometer alzas de tipos de interés con mayor agresividad con el riesgo de recesión.

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