Economía

A Europa no le salen las cuentas sin gas ruso: tendrá que afrontar cortes para evitar quedarse sin reservas

  • Brueguel calcula que la demanda tiene que caer un 15% en diez meses
  • Para algunos países supondría un recorte inasumible de más del 30%
  • Las reservas están al 60% y las importaciones de GNL están al límite
Bloomberg.

A Europa se le ha terminado el tiempo si Rusia decide cerrar totalmente el suministro de gas. Según cálculos del think tank Brueguel, el conjunto de la Unión Europea deberá ajustar la de demanda de gas en un 15% durante los próximos diez meses para compensar esta situación y no agotar las reservas. "La sustitución del gas ruso por GNL ha llegado en gran medida a su límite", comentan los expertos en energía Georg Zachman y Ben McWilliams de la institución, y recomiendan que los esfuerzos de coordinación de los países europeos se centren en minimizar el impacto de lo que supone adecuar la demanda a las existencias de gas disponibles.

"Las importaciones más bajas de Rusia ahora solo pueden satisfacerse reduciendo la demanda de gas de la UE", comentan en el informe European Union demand reduction needs to cope with Russian gas cuts, colgado en la web del think tank belga. Hablando en plata, el conjunto de la UE tendrá que reducir sin remedio el consumo de gas si no quiere agotar el almacenamiento.

Y hay dos maneras de lograrlo, de forma voluntaria o involuntaria. La primera puede venir provocada por una crisis económica, los nubarrones de recesión para Europa cada vez están más cerca, pero será insuficiente para llegar al nivel esperado por los expertos. Según los datos de consumo de gas de Eurostat, en la crisis financiera de 2008, la demanda europea retrocedió un 6% al año siguiente. Entre 2010 y 2014, con la economía europea sumida en una crisis de deuda y con un crecimiento al ralentí, el consumo cayó un 21%. En cuatro años. Los expertos dicen que lo recomendable es un ajuste del 15% en diez meses, con lo que dejan ver que la reducción de la demanda no será voluntaria.

La única vía para conseguirlo sería con cortes de suministros a empresas o familias. El temido racionamiento de energía, que ya muchos países contemplan en sus planes de contingencia, como Alemania o Austria. Una realidad que ya está en la cabeza de algunas autoridades europeas. La próxima semana la Comisión Europea presentará las medidas concretas para el conjunto de la Unión Europea.

Existe una brecha de 60 TWh por cubrir

Según destaca Brueguel, la parte del suministro de gas de la UE proporcionada por Rusia se redujo de más del 40% en 2021 a solo el 20% en junio de 2022. La brecha de más de 300 teravatios hora (TWh) en los primeros seis meses de 2022 en comparación con 2021 hasta ahora se ha llenado principalmente con 240 TWh de importaciones adicionales de gas natural licuado (GNL), que está al límite de almacenamiento. La Comisión Europea instó a los estados miembros a alcanzar en noviembre el 80% de reservas. Los datos disponibles de almacenamiento apuntan a que el stock está al 60%, según AGSI+ a cierre del 4 de abril.

Sin capacidad para que Europa rellene la brecha si hay un corte total de suministro por parte de Rusia, los expertos de Brueguel calculan que el próximo mes de febrero se agotarán las reservas de gas, teniendo en cuenta que las temperaturas del invierno se encuentren dentro del promedio de los últimos años.

En la crisis del próximo invierno, habrá países que no necesitarán ajustar su demanda, como España, Portugal y Francia, y otros que deberá recortar el consumo hasta un 54% para que las reservas aguanten después de mayo de 2023. El documento pone de manifiesto que el punto débil del mercado interior del gas de la UE es que no está perfectamente conectado. Será difícil distribuir el gas a los países más necesitados, o por lo menos costará mucho, aunque ya se ha puesto en marcha infraestructuras para mitigar el impacto.

Planes para aumentar el abastecimiento

Estonia, Lituania y Estonia son los países más expuestos al grifo de Moscú, pero también algunos de los que tienen mejores alternativas de abastecimiento. La región ahora depende en gran medida de las importaciones a través de la terminal de GNL de Klaipeda en Lituania, pero se está preparando una nueva interconexión con Polonia. Las reservas polacas están al 100% de su capacidad. El volumen de almacenamiento es el quinto más grande de toda la UE. También dentro de poco tendrán disponible una unidad flotante de almacenamiento y regasifación.

De esta crisis, Portugal, España y Francia deberían salir indemnes. Sus suministros no son vulnerables a una interrupción rusa. La cooperación podría permitir que el gas argelino se desvíe de España a Italia, aprovechando mejor la capacidad sobrante española en un contexto europeo, apunta Brueguel.

Por su parte, Alemania ha pasado de depender del gas ruso a necesitar los flujos de Noruega, el sobrante de Países Bajos y las importaciones de GNL a través de Bélgica. Berlín tiene planes para poner en funcionamiento una nueva terminal de GNL en Wilhelmshaven de 8 TWh al mes.

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