Economía

El surco de una inflación del 10,2%: "Trabajé 35 años, sufrí un ERE y hoy pido alimentos"

  • Pedro Aznar (Esade): "La guerra en Ucrania tiene su peso, pero la inflación ya estaba creciendo antes"
  • La solidaridad hacia las capas más humildes se resiente ante el avance de los precios
  • "No tenemos una dieta equilibrada, pero comemos lo que se puede"
Despensa Solidaria Arganzuela (Madrid). Foto: cedida.
Madrid/Cádiz

Alcanzó, finalmente, los dos dígitos. La inflación, cuyo techo aún resulta una suerte de inquietante 'misterio', se ha desbocado en junio de 2022 al 10,2%, tal como adelantó el Instituto Nacional de Estadística (INE). Se trata de su mayor nivel en 37 años; toda vez que, en el pasado mayo, se ubicaba en el 8,7%. Los carburantes, alimentos y bebidas no alcohólicas, protagonistas, nuevamente, en el notable incremento. Ya conocemos las cifras. No en vano, el fulgor del dato reverbera en rostros, provocando, en este caso, rastros de asfixia crematística. Así, en el tráfago de tanto guarismo, se avisan latidos de queja emanados por las voces que sufren. elEconomista.es ha comprobado de primera mano qué supone en la piel de las familias españolas un alza de precios sin par en casi cuatro décadas.

En la Viña, barrio pesquero gaditano, lamentan el cierre de su comedor social tras quedarse "sin subvenciones de las Administraciones y sin las donaciones de particulares que hace unos meses sí llegaban a través del Bizum de la asociación". Otra cara es la de Juan Medina de Arganzuela (Madrid). 35 años cotizados, pero en la necesidad de recibir una cesta de alimentos semanal de la Despensa Solidaria de su distrito tras sufrir un ERE. Le queda un año para jubilarse y cobra una ayuda del SEPE de 460 euros; su mujer, el SMI. ¿Se recrudecerá este escenario? "Lo peor no está por llegar en términos de inflación, sino en cuanto a crecimiento económico", señala a este medio Pedro Aznar, profesor del departamento de Economía, Finanzas y Contabilidad de Esade. ¿Son efectivas las medidas del Gobierno a este respecto? Unas líneas más abajo responde a ésta y otras cuestiones.

"Las personas que donaban también sufren la inflación actual y ahora no pueden aportar. Nuestro Bizum ya no suena"

Silencio y las sillas sobre las mesas. Desde hace medio año, echó el cierre el comedor social para mayores de la Viña, en el centro urbano de la Tacita de Plata. "Nos acogemos al 0,7% del IRPF, pero no recibimos la financiación que permita mantenerlo abierto. A veces, nos alegan que subvencionarán cierta cantidad, aunque al cabo de un año. Nosotros no tenemos para adelantarlo. Cubrimos unos espacios a los que la Administración no llega. Por ejemplo, hemos llevado comida a la casa de una señora de 85 años que vive sola y es ciega. Combatimos, a la vez, la soledad", arranca Juan Fernández Romero, presidente de la Asociación Provincial de Pensionistas y Jubilados de Cádiz. ¿Y los 'cables' de los particulares? "Las personas que donaban también sufren la inflación actual y ahora no pueden aportar. Nuestro Bizum ya no suena. Es comprensible".

La realidad vigente del comedor social de este lugar bañado por La Caleta, incluso, ha engrosado la lista de desempleo, pues las cocineras y el personal de atención en sala se han quedado en paro, según ha conocido este periódico. Fernández Romero, quien evoca que "esta generación que conquistó libertades ha contribuido a que muchas familias funcionen económicamente compartiendo pensión con hijos y nietos", lanza un llamamiento "a la sensibilidad de todos los políticos" para reanimar un proyecto altruista que achicaba penas en la Bahía.

"Cobro 460 euros y mi mujer 1.000; con esta inflación, ¿cómo pagamos los alimentos?"

En Arganzuela (Madrid), la Despensa Solidaria, sustentada íntegramente por la filantropía vecinal, reparte cestas de alimentos, cada domingo, a 60 familias; alrededor de 200 personas. Su sede es un garaje cedido. Juan Medina, de 64 años y con 35 cotizados, es uno de los receptores. "Nos proporcionan leche, huevos, pan de molde, pasta, arroz, azúcar, latas de atún, productos de higiene... Frescos es más complicado. Alguna vez, fruta. La dieta no es equilibrada, pero comes", nos relata esta persona que dispone de una ayuda de 460 euros, si bien matiza que "esta cantidad va íntegramente para el piso. Mi mujer cobra el SMI. Una vez pagados todos los recibos, nos quedamos con 300 euros para todo el mes. Yo no he vuelto a coger el coche. Somos gente normal que por dificultades económicas acudimos a la Despensa. Trabajé toda la vida en una empresa de publicidad. Sufrí un ERE y acabé en el paro. Ahora me queda esa paga para desempleados. Y con este alza de precios nos da para lo que nos da. Nuestras lentejas son sin chorizo".

Medina, más allá de recibir cesta, también se ha involucrado como voluntario. Su labor, en ese sentido, según relata, consiste en acudir a los "supermercados que nos lo permiten" a informar a los clientes del proyecto por si quieren aportar algo de su compra. "Hace un año, llenábamos entre todos un carro y medio. Ahora ni uno completo. La gente que dona también se lleva menos y cuando les cobran miran el ticket porque piensan sorprendidos que les dijeron de más; pero es que todo está por las nubes".

"La inflación ha crecido más rápido de lo esperado y a niveles que no estaban en las previsiones de los expertos"

Pedro Aznar es profesor en el departamento de Economía, Finanzas y Contabilidad de Esade. Explica a elEconomista.es, con didáctica y claridad, la presente coyuntura inflacionista y el porvenir. Por ahí, nos advierte de que "la inflación ha crecido más rápido de lo esperado y a niveles que no estaban en las previsiones de los expertos. Se ha llegado a esta situación por la combinación de tres factores".

Los desvela seguidamente. "Primero, por el aumento de la demanda de ciertos bienes y servicios fruto de la recuperación económica y de la vuelta a la normalidad con el final de las restricciones a la movilidad derivadas del Covid. Segundo, por cuellos de botella en las grandes cadenas de suministro: aumento del coste del transporte, incapacidad para hacer frente a pedidos, escasez de microchips, esta sensación de escasez siempre genera aumentos de precios. Y, tercero, la guerra en Ucrania dispara la incertidumbre sobre precio del gas y petróleo, hay también elementos de especulación y son precios muy volátiles. La guerra tiene un peso importante, pero no es el único factor, la inflación ya estaba creciendo antes del conflicto militar en Ucrania".

Además, sostiene que la inflación subyacente (5,5%, su nivel más alto desde agosto de 1993) es tan reseñable porque "mira a la inflación más permanente, sin contar energía ni alimentos no elaborados, si sube implica que los costes de energía se trasladaran a otros sectores y que las subidas de precios son generalizadas para una gran mayoría de bienes y servicios".

¿Son efectivas las medidas del Gobierno como la ayuda de 200 euros o el tope del gas?

¿Existe receta/esperanza para el grueso de familias españolas? Según el docente, éstas "sufren de forma directa la pérdida de poder adquisitivo (que difícilmente se recuperará, aunque habrá sectores con subidas de salario, pero que no compensarán la inflación), las medidas del gobierno son de carácter paliativo, parches como la ayuda de 200 euros o el tope del gas que moderan la escalada de precios, pero no afectan a la reducción de la inflación. Creo que hay que aprobar medidas más específicas, pero no generales, sino para colectivos concretos que sufren más la pérdida de poder adquisitivo".

Por último, la ansiada pregunta: ¿septiembre será peor? "No en términos de inflación, sí en términos de crecimiento económico. La inflación se puede moderar, pero si la guerra se enquista volver a subir en invierno cuando se dispara la demanda de gas para calefacción y hay más demanda de energía. Creo que el verano será bueno, buena campaña turística, que ayuda al empleo y al crecimiento, pero a la vuelta del verano con familias que tienen menos poder adquisitivo puede afectar al consumo y por tanto al crecimiento y ralentización en la creación de empleo", concluye el profesor Aznar.

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